La epidemia de las faltas de ortografía invade hasta la universidad

¿Crees que el profesor debería suspender el examen por las faltas de ortografía o, por el contrario, debería aprobarlo a pesar de ellas?



  La académica Inés Fernández-Ordóñez se plantea cómo reaccionar ante las faltas y unas redacciones a veces “bastante flojas”. “Si fuésemos estrictos mucha gente no aprobaría. Los niveles de exigencia han bajado mucho. 

 Antes era común desaprobar al 60% de la clase y no pasaba nada, pero ahora eres mal profesor y es tuyo el problema, no de los estudiantes”.

  “Creo que muchos profesores de secundaria, y a veces de universidad, pasan por alto en los exámenes las faltas cuando entienden que el contenido es correcto”, se sorprende el académico Ignacio Bosque, catedrático de Lengua en la Complutense.


   “Yo no lo hago. Es un error hacerlo. No estoy tampoco de acuerdo con dejar pasar las faltas graves de redacción. Algunos profesores piensan que las faltas las corrigen los procesadores de texto, y entienden que la sintaxis es poco importante. Opino lo contrario, porque si la expresión es pobre, el contenido también lo es, se quiera o no”.


  El docente de Historia Javier Herrera, de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía, reconoce que las faltas ortográficas son un problema persistente que sale a relucir en casi todos los claustros, pues su solución debe ser una tarea común de todo el profesorado. 


  "En el caso que planteas pienso que el profesor debería suspender, sin ninguna duda, a ese alumno por ese tipo de faltas de ortografía tan abundantes e importantes. A un universitario hay que exigirle un nivel ortográfico mínimamente aceptable", Miguel Díez R. (profesor y autor de ensayos sobre literatura)

  Desgraciadamente, la introducción de los ordenadores en las escuelas ha bajado mucho la calidad de la enseñanza en algunas materias fundamentales, como la lengua y la simple aritmética. 


  Pero, a nivel universitario, se pide un segundo idioma y, a veces, hasta un tercero, sin tomar en cuenta cómo se conoce el propio.

  Pero, volviendo a la pregunta original: ¿se debería suspender al alumno? Bueno, al que está dando un examen de física tiene ya bastantes problemas con la materia y hoy en día los conocimientos técnicos son de fundamental importancia.

 La respuesta es no. Pero en materias de tipo humanístico u otras como la abogacía, por ejemplo, la respuesta es sí.


  Con todo, a nivel universitario, es un problema que no debería estar en las manos de cada profesor, si no en cursos de lengua ad hoc y obligatorios para todos.

  Si se le diera más importancia a la ortografía y a la redacción veríamos cómo subía el nivel en otras áreas, porque ser permisivo en algo tan básico alienta a la pereza en todo lo demás.


 "¿Por qué se permite año tras año que un alumno llegue a un examen superior si demuestra incompetencia en las competencias básicas? Supongamos que ese examen es universitario, el alumno no va a ser capaz de elaborar un texto publicable, ni siquiera presentable en una reunión", Paloma González Rubio (escritora y profesora)


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