Hay actitudes que separan más que las distancias

Hay actitudes que separan más que mil millas o que un océano. La cercanía emocional no se mide en metros ni en centímetros sino en la sintonía psicológica que experimentas. 




  Y es por esto, que puedes estar rodeado de personas y aún así sentirte solo, o estar aparentemente solo pero sentirte acompañado porque sabes que, en alguna parte, hay alguien que te comprende y apoya, sin importar cuán lejos se encuentre ese persona.

 Es más, hay un aspecto que todos solemos ver a diario. En nuestros entornos más cercanos siempre habitan determinadas personas que por sus actitudes, por su forma de pensar y de actuar en base a ellas, facilitan o dificultan seriamente la convivencia. 


  Existen actitudes que dificultan la convivencia cotidiana y van creando una brecha emocional entre dos personas. Si no se le ponen coto, esa brecha puede llegar a convertirse en un abismo insalvable. ¿Cuáles son esas actitudes?


Muchas veces las actitudes separan más que las distancias


   La distancia física muchas veces no tiene que ver con la distancia emocional, puedes estar a kilómetros de distancia de un ser amado y mantener ese sentimiento intacto, mantenerlo presente de muchas maneras, buscar contactos por todas las vías disponibles e inclusive hacer que afectos crezcan y ocupen lugares más importantes que los que originalmente tenían en nuestras vidas.

  La distancia física no mata el amor, mientras que existen cualquier otra cantidad de cosas que sí hacen que nos desliguemos afectivamente de alguien. Por solo citar ejemplos, presentamos una lista de actitudes que alejan más que la ausencia física de nuestros afectos:


El egocentrismo


  Toda relación, sea del tipo que sea, siempre implica a dos personas. Esas dos personas deben ser capaces de satisfacer algunas de sus necesidades emocionales en esa relación.

  Cuando esa bidireccionalidad se rompe y una de las personas asume una actitud egocéntrica, la otra terminará drenada emocionalmente. El “yoismo” es la tumba de cualquier tipo de relación. 

El maltrato constante


  A nadie le gusta ser maltratado por nadie, por mucho afecto que se tenga, éste se va opacando y cada vez se distorsiona lo bonito para darle entrada al resentimiento, la inseguridad y en el mejor caso, la separación.
  

Los juicios hacia nuestras acciones


 Todos vamos recorriendo caminos y aprendiendo con cada paso, cada uno de nosotros tiene libertad para equivocarse, para volverlo a intentar y crecer en su proceso. 

  El tener a alguien cerca que cuestiona y juzga nuestras decisiones y nuestras acciones puede dar como resultado que adoptemos para nosotros la duda, nos preocupemos de más por lo que digan otros o sencillamente nos alejemos.

Las mentiras y el engaño


  El engaño en cualquiera de sus presentaciones rompe con la confianza, decepciona, deteriora la relación y termina levantando murallas entre dos personas.


Actitud inculpatoria


 Existen muchas actitudes que separan, pero una de las más dañinas es la manipulación inculpatoria.

  Se trata de personas que intentarán manipularte haciéndote sentir culpable. Hacen palanca en tu sentido del deber o en tus puntos débiles para obtener lo que desean, dejándote además con la sensación de que eres una mala persona.

La negatividad


 Esas personas que van por la vida buscando el punto negro en la pared blanca, suelen corresponder a personas que pasarán la mayor parte de sus vidas en estado de frustración, juzgando y criticando lo que encuentran a su paso y antes de contagiarse, lo mejor es distanciarse.


La arrogancia


  Quienes piensan que hacen todo mejor a los demás (y que por lo general no hacen mucho), que sus métodos son los mejores, que su inteligencia es superior, generalmente tienden a menospreciar a quienes le rodean y quienes naturalmente no desean que los lleven a menos, terminarán por retirarse.
 

La victimización


  Pasar por un mal momento, del cual sentimos no tener control es una cosa, y sentirnos víctimas constantes de la vida, es otra muy distinta.

  Quienes adoptan ese papel para interpretar sus vidas, terminan siempre escogiendo como método para interactuar la manipulación y la culpa de quienes le rodean, lo que al principio puede acercarlos a lo que esperan de los demás, pero a la larga se convertirá en un motivo para distanciarse.



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