¿Cómo pedir perdón cuando nos equivocamos?

Equivocarse es humano, además de una oportunidad excepcional para crecer en humildad y darnos cuenta de que la vida es casi un ensayo continuo del que aprender.


 


  Ahora bien, también es de sabios el acompañar cada fallo, cada descuido y ofensa con un «perdóname». Una virtud de unos «pocos» que «muchos» deberían poner en práctica.


  Ese mecanismo interno de autoevaluación mediante el cual darnos cuenta de que no hemos hecho lo correcto, está dominado muchas veces por un conocido inquilino llamado «ego». 

 De hecho, no hay peor carcoma que la de quien lejos de empatizar con la persona herida, se centra únicamente en la sutil pero feroz necesidad de proteger dicha dimensión.

 El aceptar que se ha errado, es el camino a transitar para poder seguir avanzando y evolucionar.


  Debemos ser capaces de pedir perdón cuando es necesario, pues para enmendar un error debemos comenzar por pedir disculpas y muchas veces solo bastará con esto para darle solución al conflicto definitivamente.

  Este hecho posibilita el crecimiento personal y genera empatía y confianza, convirtiéndonos incluso en un  ejemplo para el resto de las personas con las que nos relacionamos.

Cómo pedir perdón


  Pedir perdón quizás resulte en algún modo engorroso para algunas personas. Por esa razón, seguidamente compartiremos algunas pautas que estamos seguros serán de gran ayuda; para todas aquellas personas que necesitan ser perdonadas:

1. No demores en pedir perdón


  Si la falta se produce en medio de un conflicto interpersonal, el tiempo es un factor determinante para evitar que esta afecte de manera importante la relación o enrarezca el ambiente de trabajo, por ejemplo; si este fuese el caso.

  En estas circunstancias, la disculpa debe pedirse en cuanto se considere que los ánimos se han calmado y de esa manera minimizaremos el efecto pernicioso que pueda tener nuestra falta.


2. Exprésate en primera persona


 La vía de comunicación para disculparse siempre debe provenir desde el yo, y por ningún motivo comenzar desde el tú: Al iniciar la conversación en primera persona, estamos dando por sentado nuestra posición de asumir la responsabilidad.

  Un ejemplo podría ser: “Lamento haberte hecho sentir mal por mi mal carácter” o “Yo cometí el error de menospreciar tu esfuerzo”

  Manejando la comunicación de esta manera, dejamos de lado cualquier posibilidad de que nuestro interlocutor pueda interpretar que estamos asumiendo una posición de “ataque”; en lugar de nuestra intención de disculparnos o si es el caso, de justificar nuestra propia actitud. 


3. No se debe caer en vaguedades


 Es necesario ser los más específico posible. Las disculpas deben ser puntuales explicando los motivos que la originan y no imprecisas, ya que la vaguedad no permite rendir frutos porque se pierde la intención de transmitir el malestar que se siente por el error cometido.


 Puedes construir la disculpa de manera parecida a la que se expresa bajo los siguientes términos:

  “Necesitaba conversar contigo para disculparme por mi actitud en la pasada reunión, no estuvo bien interrumpirte mientras hablabas / dejarte hablando solo”, etc.


 4. El perdón debe solicitarse de manera personal


  Si tu error ha afectado a alguien, debes buscar a esa persona y pedirle disculpas de manera personal y no a través de terceras personas.

   Abordando a la persona a la que le hayas faltado, con expresiones similares a “lamento haberme equivocado, eras tú  quien tenía la razón”; así lograrás conseguir un efecto poderoso para relajar tensiones, además de que incitarás  a tu contraparte a aceptar tus disculpas y si es el caso, a reconocer su parte de culpa.


5. ¿Debe pedirse perdón en público o de manera privada?


  Es un aspecto un tanto engorroso de discernir. La lógica indica que si el desafuero causante de la solicitud de la disculpa ocurrió en la presencia de terceras personas, lo indicado es que las disculpas también deban expresarse públicamente.

  Para ello, se debe aprovechar la primera oportunidad que se tenga.

  Ahora, si el evento sucedió privadamente, de esa misma manera debe hacerse la disculpa aunque también dependerá del grado de confianza que se tenga con la otra persona.

  En ocasiones, hasta podría bastar enviar un mensaje sencillo con tus disculpas y las razones por las que la pides.


6. Cierra el capítulo prometiendo que el error no se repetirá



  La promesa de un cambio de actitud, es una digna manera de darle punto final al problema que has creado.

  A pesar de que a menudo se diga aquello de que el primero en pedir perdón es el más valiente y el que perdona el más humilde, en realidad, nuestra grandeza está en aprender de todos estos pasos que día a día nos ayudan a sobrevivir en nuestras contradicciones personales, en las que el ego nunca tiene buena cabida.

Porque no hay nada que enseñe más que equivocarse y no hay nada más digno que saber pedir perdón.



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