Analfabetismo emocional: cuando a nuestro cerebro le falta corazón

Cuando dejamos de ser analfabetos emocionales, usamos la mente y el corazón para solucionar con más eficacia los problemas



  El filósofo estadounidense William James explicaba: "El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden cambiar sus vidas al cambiar sus actitudes mentales". Sin embargo, como toda gran meta, es complicado llegar a la excelencia.

  Son muchas las personas que sufren analfabetismo emocional. Son hábiles en el dominio de múltiples competencias, disponen de un sinfín de títulos y maestrías, pero hacen la misma gestión emocional que un niño de tres años. 


  Ese aprendizaje no viene de fábrica y es lo queramos o no, una asignatura pendiente a la que deberíamos dedicar más recursos…
 
  Es necesario prestar atención a las características de nuestra salud emocional. Esto significa que debemos enfocarnos sentir nuestras emociones, explorarlas y conocer nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos. 

 Solo de esta manera podemos entender, controlar y cambiar nuestro propio estado de ánimo, por ejemplo.


¿Qué es el analfabetismo emocional?


  Actualmente, se habla mucho sobre las cualidades de los líderes. Acerca de personas capaces que deberían poder dar un nuevo impulso a una empresa; personas que son capaces de gestionar de manera óptima sus emociones y su motivación. 

  Al mismo tiempo, deben tener el don de influir en otros, creando un ambiente en el que sus empleados puedan aprovechar al máximo sus capacidades.

  A veces, sin embargo, se venden ideas que en verdad solo brillan a través de su ausencia.Entonces es bastante común reunirse con líderes incompetentes. Ya sea que no logren inspirar a los demás o que no puedan hacer frente a sus sentimientos, frustración o enojo. Se comportan como niños locos que no consiguen lo que quieren.


Definición del analfabetismo emocional

Esto es lo que define el analfabetismo emocional:


- Incapacidad para comprender y controlar los propios sentimientos.
- Dificultades para entender a los demás.

- Los individuos afectados son sensibles a cualquier problema, se sienten agotados y constantemente abrumados ante las dificultades

- Falta de adaptabilidad, simplemente carecen de sensibilidad y asertividad. Pero sobre todo, la capacidad de crear conexiones significativas que no solo persigan sus intereses personales.

- Opresión, racismo, sexismo y una terquedad similar a la de un niño menor de 5 años.


La importancia de educar en Inteligencia Emocional


 Sabemos que es ya como un eslogan: «hay que educar en Inteligencia Emocional», debemos entrenarnos en estas habilidades, ser más aptos en materia de emociones.  

  Lo hemos oído hasta la saciedad, hemos leído libros, hemos hecho cursos y decimos que sí con la cabeza cada vez que se nos recuerda la importancia de tener una mayor competencia en esta habilidad.

  Sin embargo, las lagunas siguen existiendo. Así, y aunque en algunos currículums educativos de ciertas escuelas ya aparece este objetivo, no podemos pasar por alto algo igual o más importante.

 Antes de que maestros y profesores entrenen a los niños en el dominio de sus pensamientos y emociones, también ellos deberían ser entrenados previamente.


  A menudo, nosotros mismos llegamos a nuestra etapa adulta con un mundo de inseguridades. También nosotros nos levantamos cada día conscientes de que nos faltan herramientas para dominar nuestras emociones, así como ciertas habilidades para encarar mejor la adversidad. 

 De este modo, si no empezamos en primer lugar por nosotros mismos haciendo autoconciencia de nuestro analfabetismo emocional, difícilmente tendremos ese talento para motivar a los más pequeños, para entrenarlos en empatía, asertividad o en habilidades sociales.


  De las emociones por tanto no se huye, se encaran para saber qué quieren decirnos. Es un modo sensacional de autoconocimiento que nos dota de fortalezas. Por tanto, no apartemos o despreciemos la necesidad de estar «al día» en materia de emociones. 

Atendamos a esos mundos interiores donde saber reconocer, expresar, gestionar y transformar esos sentimientos para que fluyan siempre a nuestro favor y no en nuestra contra.


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