Lo primero son mis hijos… Hoy el resto del mundo puede esperar

La maternidad lo cambia todo, los hijos te necesitan... ¿Eso significa que todos los demás deben pasar a un segundo plano?



  Nuestros hijos son nuestro norte, son nuestra prioridad y el primer pensamiento de nuestras mañanas. 

  Sin embargo, no siempre nos es posible dedicarles todo el tiempo que nos gustaría, por ello, es necesario buscar momentos, instantes mágicos donde detener el tiempo y el mundo entero para regalárselo, para decirles «hoy todo puede esperar, hoy la vida es nuestra».


  Intentemos situarla en un instante feliz de nuestra infancia. Lo más probable, es que nuestra memoria emocional nos lleve al instante a un momento cotidiano que compartimos con nuestra madre, nuestro padre, nuestros abuelos o con nuestros hermanos.


Todo lo demás puede esperar


  Cuando estás con tus hijos, para que crezcan felices deben sentir que para ti el mundo se para totalmente y que no hay nada más importante que ellos en tu vida. 

  Y es por eso, que aún si puedes pasar poco tiempo con ellos, lo importante es que cuando estés con ellos, no existan distracciones que puedan quitar tu atención de lo que estás haciendo en ese momento.

  Y es que si cualquiera piensa en tus momentos más felices en su infancia, es más que probable que recuerde estar con sus padres, con sus abuelos o con sus hermanos… porque ellos son las personas con las que tenía un vínculo más fuerte y estrecho en su niñez.


  Las personas somos seres sociales y los momentos más felices siempre serán con las personas más cercanas a nosotros. Esa cercanía nos hace sentirnos amados e importantes para otros seres. 

 Esos pequeños instantes son imprescindibles para la formación de la identidad y una personalidad fuerte, porque las personas necesitamos sentir que somos amados de forma incondicional por nuestros padres, hermanos y familiares más cercanos.

  Por eso tus hijos también necesitan formar esos recuerdos a tu lado, también necesitan entender que ellos son lo más importante en tu vida y que no hay nada más que pueda superar su valor. 


 A tu lado, jugando, riendo, saliendo a pasear, luchando por los sueños de la familia… todo importa para disfrutar de la vida juntos. 

 En este sentido, es imprescindible que pases el máximo tiempo posible con tus hijos, porque si alguien te necesita a su lado, son ellos. 


 Aunque no puedas hacerlo a diario por las responsabilidades que debas tener, entonces, procura que cuando estés con ellos, el tiempo se detenga… ¡literalmente!


Cada día buscaré un pedacito de tiempo solo para ti


 No importa si trabajas. Si tus jornadas son eternas, si compaginas dos empleos y solo tienes tiempo de levantar a tus hijos por las mañanas y darles un beso de buenas noches cuando el reloj de la mesita marca ya las once.
 
  En realidad, lo que tus niños recordarán el día de mañana es si en medio de ese ajetreo y en tus infinitas obligaciones, tú te acordabas de ellos y les regalabas un pedacito de tiempo que sabía a magia, a besos a escondidas, a promesas que se cumplían, a caricias que se admiraban por «cómo he podido yo tener un/a niño/a tan guapo/a».


  Dedícales pequeños retazos cotidianos de armonía, de recuerdos que se evocan el día de mañana con una sonrisa, con un latido que emociona. 

 Hazles ver en cada momento que son tu prioridad, porque no basta con que tú lo sepas, ellos lo deben notar en tus caricias, en tus palabras, en tu mirada y ante todo… en su corazón.


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