No te arrepientas nunca de ser buena persona


¿Cuántas veces habrás pensado que no vale la pena ser alguien bueno? Que los buenos gestos no siempre se acompañan de reconocimiento, y no solo de reconocimiento sino de un simple gracias…



  Son muchas las personas que se sienten mal si tienen un buen gesto con otros y ellos no lo reconocen ni agradecen, sobre todo cuando esto sucede de manera constante y con aquellos que se aprecia.

  Muchas personas nos sentimos mal al mostrar un buen gesto hacia los demás y ellos no lo reconocen ni agradecen, sobre todo cuando sucede de forma constante y con aquello que se aprecia.

  Muchas veces esperamos recibir lo mismo de los demás, pero no todos en este mundo son agradecidos. De hecho, se suele pens ar que las personas buenas serán recompensadas y las personas malas serán castigadas, pero la realidad que esa ley no existe en la vida.



La dificultad de ser buena persona en un mundo que no es justo


  El mundo no es así. El mundo sorprende con su equilibrio de fuerzas y la escala de prioridades de sus habitantes. 

  Habitantes que en muchas ocasiones ponen por encima de la «justicia» al interés personal o que hacen gala de una sensibilidad especial por los errores y desplantes de otros. 

 Habitantes que muchas veces castigan (consciente o inconscientemente) la bondad de los demás, cuando no veneran gestos que nacen de la maldad o del odio.


Estrategias para alcanzar la paz y la tranquilidad


 De hecho solemos pensar que las personas buenas serán recompensadas y las personas malas serán castigadas. No existe tal ley en la vida.

  La vida nos sorprende con su casualidad y su aleatoriedad. Esta idea, errónea, genera muchas expectativas alejadas de la realidad. Es como si diéramos por supuesto lo que va a acontecernos.
 
 

  La vida no es justa en este aspecto. Hay personas buenas sufriendo y personas malas erigiéndose victoriosas en un mundo a veces confuso.
 
 No obstante esto no implica que la bondad sea algo sin sentido, no valorado, no valioso o no reconocido. Es algo endiabladamente necesario que da una calidad diferente a las relaciones.


La bondad siempre regresa a uno mismo

 
  Las buenas personas aportan luz y brillo en las relaciones, jamás te arrepientas de ser bondadosa solo porque muchas veces no sientes que tu bondad sea percibida y apreciada por los demás; siempre habrá alguien que lo valore y lo más importante es que tú te sientas cómoda con tu propia forma de amar la vida y a los demás.

  En la medida en que lo que hagas sin un interés de reconocimiento por parte de los demás, conseguirás sentirte bien con tu bondad y no te arrepentirás de ella.
 

  Quizá sea mejor para tu salud mental aceptar que el otro, con mucha probabilidad, no va a mostrar su agradecimiento exactamente de la forma o en el tiempo que te gustaría, pero nunca te arrepientas de ser buena persona… La bondad siempre vuelve en forma de paz con uno mismo.
 

  Cuando lo que hago es porque me nace de esta manera estoy siendo justo conmigo mismo y con el otro. No obstante, si queremos obtener algo del otro siempre podremos pedírselo. 

 Quizá te reconozcas en este ejemplo: Hay personas que para obtener cariño y atención por parte de sus parejas son muy detallistas con estas. Y cuando sus parejas no les devuelven el gesto se enfadan y culpan al otro de no ser detallista.



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