Los perros nunca mueren, duermen junto a tu corazón

Nunca pidió nada a cambio. Solo un amor que no entiende de egoísmos, solo una caricia al llegar a casa, una mirada cómplice, un hueco en el sofá. Las mascotas no saben de pasado o de futuro, pero sí comprenden y tienen interiorizado ese lenguaje universal que a nosotros, a veces, se nos olvida: las emociones.



  La escritora británica George Eliot dijo que: “Los perros son buenos amigos porque no hacen preguntas y tampoco critican”. Lo que vendría a ser algo como “Los perros nos aman sin condiciones, sin importar cómo nos veamos físicamente y sin tomar en cuenta nuestros defectos”.

  Pero tal vez esto no sea suficiente para describir lo que sentimos por nuestros animales de compañía que están con nosotros en los momentos buenos, en los malos, en los días que no queremos ver a nadie y en los que somos absolutamente felices, compartiendo casa uno de esos sentimientos.


 Pero después de haber compartido años a nuestro lado, la realidad del tiempo nos alcanza a nosotros y a nuestra mascota, enfrentándonos al difícil momento de verlo partir de este mundo.


  Para todos los que tuvieron la suerte de disfrutar de una hermosa amistad con nuestros compañeros de cuatro patas, la pérdida a menudo se vive como un momento muy doloroso, casi como la muerte de un ser querido.

  Para muchos, su animal de compañía es tal vez lo único que tienen, es quien escuchaba sus penas, es con quien compartían su tiempo, sus alegrías y sus dudas. 

 Para otros, un miembro más de la familia al que se lo incluye en paseos y vacaciones.

  Hablemos hoy sobre este tema. Aprendamos algunos recursos para afrontar la muerte de nuestras mascotas.


 Siéntete libre para llorar y para expresar


  Hay quien no se atreve a decir que su sufrimiento -que su mala cara- se debe al hecho de haber perdido a su mascota. De que ésta, ha fallecido. No importa si es un perro, un gato, o un caballo.

- Es un ser vivo que formaba parte de nuestro día a día, de nuestro corazón, así pues, no tengas temor en ponerle palabras sinceras al dolor que sientes. Es verdad que no todo el mundo te entenderá, pero habrá personas que sí lo harán y que de otra manera no podrían.
 
- El que el resto de personas lo entiendan o no, es su problema. Tu realidad es tuya y como tal, debes sentirla, tratarla, vivirla y gestionarla. Vamos a vivir el mismo duelo que con cualquier otra pérdida, así pues, habrá una fase de negación, otra de enfado, otra de tristeza hasta que al final, aparezca la aceptación.


- Llora cuanto necesites y ten siempre muy en cuenta al resto de miembros de la familia. Atiende a los niños, permite que expresen sus emociones, responde a todas sus preguntas y canaliza todo el sufrimiento que, probablemente, sientan en su interior.

- Pon nombre a cada emoción, expresa en palabras qué viene a tu mente y sobre todo, evita una cosa: sentirte culpable. Hay veces que cuando fallece una de nuestras mascotas nos preguntamos si podríamos haber hecho más, si nos hemos equivocado en algo.

- Evita obsesionarte. Has hecho todo lo mejor por él y ten por seguro que tu mascota, agradecerá sobre todo ese amor que se lleva consigo. Su vida ha sido plena y ha sido gracias a ti.

Aprende a vivir con las rutinas


  Es lo que más cuesta afrontar. Nuestro perro, nuestro gato era parte indiscutible de nuestras rutinas, era nuestra sombra, nuestro cómplice, nuestro espía y nuestro pequeño embaucador de abrazos, juegos y caricias.

  Debes tener muy claro que lo que más te va a costar es gestionar el dolor al tener que seguir con las rutinas, pero sin él o ella. Así pues, lo que debes hacer los primeros días es NO evitar dichas costumbres.


¿Cómo enfrentar la pena de los niños?


  No todos en una familia viven de igual manera la pérdida del animal de compañía. En los niños, a menudo se despierta un sentimiento de injusticia porque si son muy pequeños, no pueden entender por qué ya no tienen a su amigo con ellos.

  En realidad, la pérdida de un animal, es una prueba importante para un niño, porque le permite confrontarse a la partida de alguien querido. Algo por lo que muchos deben pasar en otras circunstancias.


Algunas sugerencias sobre cómo manejar esta situación.


- Ofrecer a los niños colocar una foto de su animal de compañía en su habitación o su escritorio y pedirle que recuerde los buenos momentos.

- Plantar un arbusto o una flor en el jardín, a modo de símbolo para demostrarle que no tenemos la intención de olvidarlo.

- No ocultar la situación, ni evitar hablar del tema. Que la muerte de nuestra mascota no se convierta en un tema tabú. Intentar que el niño “olvide” lo sucedido puede generarle la idea de que no nos importa su muerte.

  Hablemos con naturalidad de lo sucedido y busquemos recordar los mejores momentos compartidos.

  La muerte de nuestro perro, de nuestro amigo; es una prueba difícil, pero… la vida continúa.

Así, permite que pase el tiempo que necesites antes de adoptar de nuevo, si así lo deseas. Porque nunca se tratará de sustituir o de llenar el vacío con otra vida. Cada animal es excepcional y nos enriquecerá con su presencia, con su aliento, con su alegría… No lo olvides.


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