Por qué no podemos obligar a los niños a comer

“No te levantas de la mesa hasta que acabes el último bocado”, solían decir nuestras madres cuando éramos pequeños. ¿Quieres que tu hijo se coma toda la comida? Debes saber que obligar a tu hijo a comer no es bueno y tiene consecuencias en su crecimiento. Enséñale buenos hábitos alimenticios y garantiza así una buena salud.



  Durante muchos años las pediatras y enfermeros han explicado el tema de la alimentación complementaria de una manera muy imperativa, un "debe" en vez de un "puede", y las madres han pensado que a partir de los seis meses los niños tenían que comer, sí o sí, lo que se les decía.

  Los expertos coinciden en que al niño no hay que obligarle a comer. Como todo ser humano, ellos se dan cuenta también cuándo tienen que comer y cuándo es necesario parar.

  Sin embargo, si estamos constantemente presionándolos para que terminen el plato, no harán caso a su cuerpo, sino a lo que le impongamos.


  Julio Basulto, dietista, nutricionista y escritor de varios libros, se refiere al respecto: “No debemos insistir para que nuestros hijos coman algo que no quieren, más cantidad de la que desean o más rápido de lo que pueden”. Si insistimos, solo lograremos resultados negativos.


  Por otro lado, es importante que tengamos en cuenta que los niños son, precisamente, niños. Son más pequeños que nosotros y por eso su dieta será distinta a la nuestra. Sobre todo, cuando son más pequeños. Sus estómagos son más reducidos que los nuestros, por ende, no podemos esperar que sus raciones sean del mismo tamaño.

Consecuencias de obligar a los niños a comer


 Creemos que le estamos haciendo un bien al niño cuando le insistimos para que coma algo que no le gusta o para que termine su plato. Pero no es así.

Insistir al niño puede generar rechazo hacia el alimento que intentamos que ingiera.


 Por otro lado, si el pequeño continúa comiendo cuando se encuentra satisfecho, estará ingiriendo más alimentos de los que necesita. Cuando un niño come más de lo que necesita pueden aparecer los problemas de sobrepeso.


1. Presentan transtornos alimenticios


  Todos los hábitos se inician en la infancia. La forma en la que el pequeño ingiere sus alimentos en sus primeros años de vida determinará la manera en la que se desenvuelva su salud física.

  Obligar a tu hijo a comer, según especialistas, puede producir obesidad en el futuro. Es imperativo que tu hijo sepa que no debe comer por obedecer, lo ideal es que coma con gusto y hasta donde se sienta satisfecho.
 
  Otro aspecto que puede afectar el metabolismo de tu hijo es el sedentarismo. Mantén esa condición fuera de su rutina, pues puede trascender en problemas más serios como obesidad o problemas cardíacos. 

 Trata de iniciar a tu pequeño en algún deporte y verás cómo su disposición a comer mejorará.

2. Se vuelven dependientes a los padres


 Desde pequeños, debemos cultivar en los niños la capacidad de valorarse a sí mismos. Además, deben estar conscientes de cuáles son las decisiones correctas para su cuerpo. ¿Cómo logras esto? Ayudando a que el niño descubra cuáles son sus límites y hasta dónde es capaz de comer.

  Una buena autoestima también ayudará. Muchas veces, la autoestima está ligada a la madurez.

  Es necesario que tu hijo sea tan maduro como su edad lo requiere para que entienda por cuenta propia que no debe forzarse a comer toda la comida si no quiere. Es importante que como padres, enseñemos a los pequeños a tener un criterio tanto dentro como fuera del hogar.


3. No son capaces de velar por su bienestar


  Si obligas a tu hijo a comer cuando no quiere hacerlo, crearás una conducta poco saludable en el niño.

  No tendrá capacidad de decir “esto es bueno para mi” o “no me cae bien esta comida”. Por lo tanto, tendrá un concepto errado de su bienestar como persona. Habla con él, enséñale la importancia de cuidar su cuerpo.


4. Les cuesta tomar decisiones


  Toda persona debe poseer un nivel de autonomía, tanto física como mental. Esta capacidad se puede desarrollar desde muy temprana edad e ir fortaleciéndose a través de los años.

  ¿Cómo? Pues, tan sencillo como darle poder de decisión a tu pequeño. En vez de obligar a tu hijo a comer, pregúntale cuánta cantidad de comida quiere.

  Prácticas como esta ayudarán a fortalecer las decisiones de tu pequeño y, además, generar autonomía para decidir qué quiere, cómo y cuándo lo quiere. Es una terapia para ambos, como padre e hijo, para aprender a respetarse entre sí.


5. Guardan resentimiento


  Cuando tu hijo no quiere comer, suele causar una situación de estrés en la mesa. Que no consuma las suficientes calorías, que pase hambre o que le falten vitaminas son solo algunas de las preocupaciones que se tienen como padres. Preocuparse es totalmente normal.

  Sin embargo, caer en ese nivel de estrés en la mesa no es saludable, para ninguno de los miembros. Puede tener consecuencias familiares graves como el resentimiento. Te recomendamos tengas paciencia, trata de convertir la hora de comer en un momento agradable para todos.


¿Cómo puedes motivar a tus hijos a comer?


  Teniendo en cuenta los riesgos psicológicos y físicos que representan obligar a tu hijo a comer, te presentamos varias opciones para motivarlo a que lo haga por su cuenta.

Con recetas divertidas


  Los niños, por naturaleza, son seres muy creativos y las personas, en general, somos muy visuales. Dicen por ahí, que comemos con los ojos. Por lo tanto, es importante que el plato de comida de tu hijo más que verse bien, se vea divertido.

  Entendemos que las espinacas son fundamentales en la alimentación de tu pequeño, ¿qué tal si las incluyes en la mezcla de panquecas? La innovación es la clave, usa recetas.


Recuerda que cada uno tiene su tiempo, y respetar el tiempo del niño ayudará a construir una mejor relación y brindará las herramientas para que le puedas ofrecer una alimentación más sana.


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