Resulta que los viajes nos traen más felicidad que los bienes materiales

¿Por qué nos apresuramos a la tienda en cuanto tenemos algo de dinero disponible? Con cada nueva adquisición nos sentimos más felices, sin embargo, después de unos días no queda ni un rastro de esa alegría.


 


  El dinero es escaso, los compromisos son muchos y siempre hay que enfrentarse con el dilema: ahorrar dinero para comprar este o aquel buen material, o gastar el dinero en un gran viaje en las próximas vacaciones.

  El psicólogo Thomas Gilovich, estudió en la materia y demostró que los viajes traen más   felicidad que la adquisición de bienes materiales. Según él, las experiencias individuales que tenemos cuando viajamos son mucho más placenteras que cuando compramos o adquirimos algún producto.


Es muy difícil comparar los viajes, a diferencia de las cosas


  Con los bienes materiales te cansas de las cosas rápidamente, mientras que con los viajes, siempre se enriquecen sus experiencias y abren tu mente.
  El gran ejemplo es cuando se adquiere un automóvil. Investigas y comparas en miles de marcas el modelo perfecto para ti. Al principio, te emocionas, deseas mostrarlo al mundo y deseas utilizar todas las características. 


 Unos meses después esa euforia se va desvaneciendo. En seis meses es tan sólo un medio de transporte. Durante un año, posiblemente ya quieras cambiarlo por un modelo más nuevo o porque su vecino se compró un motor más potente.

  Un viaje es diferente. Ninguno es igual a otro, e incluso si has estado de vacaciones en el Algarve y su colega en los Estados Unidos, el hecho de que su viaje cueste más no quiere decir que te quedes menos feliz o que no vayas a pasarlo bien.


  Visitar distintos eventos, viajes, obtener nuevas habilidades así como experiencias extremas, todo esto es la felicidad perfecta para cada uno de nosotros. 
 Un nuevo dispositivo electrónico o incluso un automóvil con el tiempo se convertirán en una costumbre, pero cada recuerdo será la fuente de una verdadera alegría que quedará contigo para siempre.


Viajar abre la mente y cambia su concepción del mundo


 Si trabajas desde hace 10 años en la misma empresa, piensas de la misma manera y no consigues ampliar tus horizontes? ¿Qué tal hacer un viaje?

  Te pondrás en contacto con nuevas y diferentes culturas y lenguajes, experiencias de vida, lugares que jamás habrías conocido en tu rutina estresante.


Fuente: Taringa / Arttex / Genial
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