4 consecuencias de acostar tarde al niño

Un nuevo estudio señaló que los padres que no se molestan en establecer una rutina para hacer dormir a sus hijos podrían perjudicarlos, limitando su poder cerebral.




  La falta de sueño afecta a los adultos y a los niños, también. Al igual que los mayores, los niños también sufren las consecuencias de los trastornos del sueño. No conseguir dormir les puede hacer pasar un día terrible, en familia, entre amiguitos o en la escuela.

  Tener una buena calidad de sueño no es menos importante que la nutrición en el desarrollo integral de los niños. Aunque esto puede parecer evidente, muchas personas ignoran si los horarios de sueño de sus hijos son los más apropiados.

  El estilo de vida moderno ha influido en gran medida en esta situación. Con los padres ocupados en el trabajo, los horarios llenos de actividades escolares y el uso excesivo de los dispositivos electrónicos, las horas de descanso se han reducido inevitablemente.


  Lo más preocupante es que muchos no son conscientes de las consecuencias de acostar  tarde al niño. Si bien saltarse las siestas o ir a la cama tarde parece inofensivo, en realidad, produce efectos negativos que pueden durar toda la vida.

¿Por qué es tan perjudicial? ¿Qué hacer para mejorarlo? A continuación te explicamos los  principales riesgos y algunos consejos para corregir esta situación.


¿Por qué es importante que el niño duerma bien?


  Un buen descanso, con las horas necesarias acordes a la edad del niño, es una de las mayores fuentes de energía para el cuerpo. Este permite recargar la “batería” del cerebro para un óptimo rendimiento mental a lo largo de la jornada. Tras dormir bien, el niño tiene la mente alerta y calmada.

  Por otro lado, el sueño también incide en las habilidades físicas. Al descansar, los músculos se liberan de las tensiones del día, se recuperan y se preparan para trabajar al día siguiente. Esto resulta clave para sus actividades escolares, deportivas o de juego.

¿Qué significa tener un sueño saludable?


 Un sueño saludable no se consigue solo al dejar de acostar tarde al niño. El descanso apropiado tiene las siguientes características:

- Un periodo de sueño suficiente
- Sueño ininterrumpido
- Un número apropiado de siestas para la edad
- Un horario de sueño que se sincronice con los ritmos circadianos del niño (reloj interno)
- Si no se cumple alguna de las características, se pueden desencadenar síntomas de la falta de sueño. Lo bueno es que hay varias medidas o hábitos que pueden ayudar a conseguir un descanso de calidad.

Consecuencias de acostar tarde al niño


  Uno de los grandes inconvenientes que tienen los padres al cuidar a sus hijos es acostumbrarlos a dormir temprano para que cumplan un horario de sueño adecuado. Con tantas distracciones que hay hoy en día, los niños ponen cada vez más resistencia para ir a la cama.

  Pero no prestarle atención a este tema podría perjudicarlos en su desarrollo y crecimiento. Aunque parezca no tener efectos relevantes, un mal dormir puede ser la causa de muchos problemas futuros.


1. Dificultades de concentración


  Un sueño de mala calidad acarrea varios efectos negativos sobre la salud mental del niño. No dormir el tiempo adecuado lo hace menos alerta mentalmente e incapaz de concentrarse en las actividades que lo requieren.

  A menudo, un mal descanso es la causa de la falta de atención en sus actividades escolares. Además, esto lo puede hacer menos activo y más perezoso.


2. Somnolencia


  Acostar tarde al niño puede ser el motivo por el que sufre de somnolencia diurna. Al no cumplir con el periodo de descanso adecuado, experimentan más sensación de cansancio y ganas de dormir en el día.


3. Sensación de cansancio


  La somnolencia viene de la mano con la sensación de cansancio. Los niños pueden sentirse más débiles y cansados si no duermen y descansan lo necesario.

  Además, algunas veces caen en un estado de “hiper alerta” que, posteriormente, puede producir trastornos de sueño más difíciles de solucionar. Esto debido a que incrementa la secreción de hormonas como la adrenalina, que mantienen al cerebro despierto.
 

4. Riesgo de obesidad


 Unos patrones pobres de sueño pueden aumentar el riesgo de obesidad infantil. Así lo sugieren los resultados de varios estudios científicos.

  Acostar tarde al niño, o permitir que tenga un sueño breve, podría ser un factor de riesgo de sobrepeso y obesidad.


¿Cómo mejorar los hábitos de sueño en el niño?


 Los niños necesitan de la guía de los padres para adoptar hábitos adecuados. Por eso es necesario vigilar sus patrones de sueño, considerando que lo ideal es que vayan a la cama de las 19:30 a las 20:30 horas.

 En lo posible, el trabajo debe ser de toda la familia. Es más fácil que el niño entienda que debe descansar cuando sus padres y hermanos también están dispuestos a dormir el tiempo necesario.

Además, para que no haya interrupciones en el sueño, se debe garantizar un lugar de descanso adecuado y libre de elementos de distracción como televisores, ordenadores o tabletas.


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