Responde qué animal ves primero y descubre la respuesta a tu mayor problema

A veces puede ser difícil descifrar cuál es tu principal problema, sobre todo cuando estás rodeado de situaciones y pensamientos. Este test puede ayudarte.



  Muchas veces nos cuesta descubrir cuáles son las cosas que realmente nos están haciendo daño, porque hay demasiados estímulos alrededor.

  Entonces, le echamos la culpa al trabajo, a nuestra pareja, o a la casa; sin entender que, en el fondo, lo que nos tiene mal es otra cosa.

  Es momento de que descubras cuál es el principal problema al que te enfrentas y para ello este test psicológico puede ayudarte.

MIRA ATENTAMENTE LA IMAGEN: ¿QUÉ ANIMAL ESCONDIDO VISTE PRIMERO?


Tu respuesta tiene mucho que decirte sobre tu personalidad y tus problemas.


1. El tigre


  Si el primer animal que viste fue el tigre, tu mayor problema es que estás agotado. Eres una persona llena de energía, que siempre se preocupa por tener todo en orden. 

 Podríamos decir que eres el jefe de la manada: cuidas de los tuyos, estás pendiente de que todo el mundo esté bien y peleas con uñas y dientes cuando hay un enemigo cerca.

  El problema es que terminas dándote al 110% y en un momento sientes que ya no puedes con todo. Quieres gritar: ¡Paren el mundo, me quiero bajar!


  En realidad, le echas la culpa a las cosas que pasan, pero eres tú quien no se da un momento para autocuidarse. Y, ¿Sabes? Si el líder de la manada no está bien, nadie está bien.

  Por eso la respuesta que necesitas es esta: la mejor manera de cuidar de los demás es cuidar de ti primero. Date un tiempo para conectar con lo que te hace bien, no te culpes por decir que no, cuida tu salud. Verás cómo todo alrededor fluye.


2. El flamenco


  Si lo primero que viste fue el flamenco es porque tu mayor problema mayor es que te cuesta demasiado enfrentar las cosas. 

 Todo a tu alrededor toma el rumbo que se le dala gana porque, aunque te cueste aceptarlo, así es el mundo. Sólo puedes controlar tus propias acciones, nunca la de los demás.

  Por eso a veces tienes esas ganas irrefrenables de esconder la cabeza debajo de la tierra y ya no ver lo que pasa alrededor: quedarte en ese lugar en el que te sientes cómodo/a. Pero mira, la verdad es que las cosas no van a dejar de moverse porque tú te quedes ahí sin moverte.


  Así que he aquí la respuesta que necesitas: es hora de que enfrentes tus miedos. No, no es fácil. No, no sabes lo que pasará.

  No, no puedes asegurarte de que va a salir bien. Pero la verdad es que hay algo de lo que puedes estar seguro/a: las cosas seguirán su rumbo, tanto si decides implicarte como si no.

  Lo bueno es que, si tomas cartas en el asunto, podrás descubrir la verdadera belleza que se esconde detrás de todo y empoderarte.


3. El guepardo


  Si primero has visto el guepardo es porque eres una persona que vive a un ritmo vertiginoso. 

 Eres la clase de gente que no puede quedarse un minuto sin nada para hacer. Por eso andas de aquí para allá, aceptando siempre nuevos desafíos y queriendo superarte día a día.


  Y eso está muy bien, pues gracias a tu carácter es que has llegado hasta donde estás hoy. Pero también sientes que a veces ves pasar algunas de las cosas más maravillosas por el rabillo del ojo.


  ¿Cuántas de las cosas que estás haciendo hoy son verdaderamente significativas para ti? ¿Cuántas te dan felicidad plena?

  Si respondes a esas preguntas con sinceridad, la respuesta que estás buscando llegará como por arte de magia. Es hora de que empieces a dedicar más tiempo a aquello que realmente te importa y menos tiempo en obligaciones y deberes.

  Pues, aunque no me lo creas, la vida es una sola y la gracia no está en cuántas cosas haces, sino en cuántas te hacen feliz.


4. Mariposas


  Si descubriste primero a alguna de las mariposas, es porque eres un alma libre, una persona que necesita su espacio para volar.

  Pero la verdad es que muchas veces no lo encuentras. La vida sigue, y el “mundo real” te agota. Además, por tu carácter sensible, te duele todo lo que te sucede alrededor.


  En este momento, lo que sientes es desesperanzas: crees que no hay nada que valga la pena, que las personas no cambian, que el mundo apesta, y que no hay salvación posible. Por eso es que te sientes con pocas ganas de seguir adelante dándolo todo.

  Si necesitas una respuesta, debes buscarla en tu interior. Pero no es sólo un decir: de verdad, necesitas conectar con aquello que te ayudará a volver a despegar las alas. La esperanza que buscas está en aquello que te hace vibrar, en lo que te saca una sonrisa.

Cada vez que algo o alguien te hace sentir mariposas en la panza, allí hay un motivo por el que vale la pena seguir.


Fuente: Paradigma / La Bioguia / Aweita
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