Cómo enseñar a un niño que nadie puede tocar su cuerpo

Te ofrecemos algunos principios para enseñar a los niños sobre la privacidad de su cuerpo y ayudarles a desarrollar un sentido de intimidad y respeto por sí mismo.



  Aunque muchas veces nos parece muy complicado y no tenemos ni idea de cómo hacerlo, es importante que le expliquemos a nuestros hijos que nadie debe tocar su cuerpo, ni obligarlos a hacer nada que no quieran. 

 Pero, ¿cómo hacerlo sin perturbarlos al respecto?

 
  ​Existen ciertas reglas que ayudan a que los peques aprendan a no permitir este tipo de contacto.




1. Enséñale que su cuerpo es suyo y que nadie puede tocarlo sin su permiso.

2. Dile a tu hijo cómo se llama cada parte de su cuerpo, con un lenguaje que vaya de acuerdo a su edad.


3. Habla sobre su derecho de rechazar un beso o una caricia que no le guste, aunque sea de un familiar cercano a él o ella.



4. Enséñale a decir NO de forma firme e inmediata, cuando sienta que existe un contacto físico nada agradable o intenten obligarlo a hacer algo que no quiera.


5. Platica sobre la diferencia de un secreto bueno y malo, explicándole que los segundos se deben contar a la persona que le tenga confianza.


6. Los niños no tienen malicia y esto ocasiona que confíen en los demás; sin embargo, es importante que desde pequeños les enseñemos a distinguir lo bueno de lo malo (buen o mal contacto).

7.  Aclárale que ningún adulto tiene derecho pedir ayuda a los niños para hacer algo (y menos aún sin permiso de los padres). Es normal que un adulto pida ayuda a otro adulto y no a un pequeño.


 8. Muéstrale que no está bien si alguien mira o toca las partes privadas de su cuerpo, que son las que cubren su ropa interior; y si eso sucede, que no tengan miedo de decir NO, irse del lugar e ir con una persona de su confianza a contarle lo sucedido.

9. Muéstrale que puede contar contigo para ayudarle en caso de que alguna persona no le respete. 


  Si detectas que se siente incómodo/a en alguna situación, háblalo y ayúdale a afrontarlo de manera asertiva. Si lo consideras oportuno, no dudes en intervenir y no temas parecer un padre/madre maleducado. 


 Por ejemplo, si alguien le ofrece un caramelo a cambio de un beso, puedes decirle que “Los besos no se cambian por cosas” y explicarle que, si enseñamos a los niños y niñas a cambiar afectos o conductas por cosas, flaco favor les hacemos de cara a prevenir situaciones de abuso. 


10. Ayúdale a identificar quiénes son las personas de confianza de la familia y las de fuera de ella (su maestro/a, por ejemplo). Anímale a que pida ayuda si lo necesita y dile que hacerlo es una conducta de valientes.

                                                   
                                             
11. Mantén una conversación abierta con tus hijos para que tengan la plena confianza de contarte todo lo que les sucede, no importa si tiene uno, dos, tres o cinco años. Hazlos sentir seguros y protegidos por ti.



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