Sarampión: la enfermedad que regresó gracias a los antivacunas y está a punto de iniciar una epidemia

"Los efectos secundarios que puedan tener las vacunas ni se arriman en frecuencia a lo que son las secuelas de una infección por sarampión", aseguró un especialista.



  «Podemos rezar por una víctima del cólera o podemos darle quinientos miligramos de tetraciclina cada doce horas (...) Abandonar la ciencia significa abandonar mucho más que el aire acondicionado, el aparato de CD, los secadores del pelo y los coches rápidos», Carl Sagan

¿Qué es el sarampión?


  Según la Secretaría de Salud de México, «es una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus. Se caracteriza por fiebre, tos, secreción nasal, ojos rojos y erupción cutánea (exantema). Se transmite por contacto con gotitas provenientes de la nariz, la boca o la garganta de una persona infectada».


¿Cuáles son sus síntomas?


  La OMS describe los síntomas como «fiebre alta, que comienza unos 10 a 12 días después de la exposición al virus y dura entre 4 y 7 días. En la fase inicial, el paciente puede presentar rinorrea, tos, ojos llorosos y rojos, y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas.

  Al cabo de varios días aparece un exantema, generalmente en el rostro y la parte superior del cuello, que se extiende en unos 3 días, acabando por afectar a las manos y pies. El exantema dura 5 a 6 días, y luego se desvanece. El intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema oscila entre 7 y 18 días (media de 14 días)».


El riesgo de una epidemia



  Desde 2017, el sarampión que se creía controlado en Europa (por encima del 95 % del umbral de vacunación) registró un aumento de 400 % en los casos con respecto al año anterior. 

 Esta cifra disparó las alarmas en todo el continente, especialmente en Italia y Rumanía, países donde la enfermedad volvió con mayor fuerza y donde las autoridades han recomendado adelantar la vacuna triple viral a todos los niños menores de un año y mayores de 6 meses.


  En los Estados Unidos, El CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades) ha detectado al menos 107 casos de sarampión en 21 estados distintos, la mayoría de personas que no fueron vacunadas, mientras que en Brasil los casos se duplicaron entre julio y agosto de 2018 y el último recuento oficial estima que poco más de mil 200 personas han contraído este virus.

  En el resto de América, al menos ocho países más se han declarado en alerta ante este brote: Antigua y Barbuda, Canadá, Colombia, Uruguay Guatemala, México, Perú y Venezuela.



Por qué hay padres antivacunas


  El movimiento antivacunas se inició en el año 1998, cuando el Dr. Andrew Wakefield publicó un artículo en la prestigiosa revista The Lancet en que explicaba que 12 niños con trastorno autista lo sufrían como consecuencia de la vacuna Triple Vírica del sarampión, rubéola y parotiditis (paperas). Ese artículo inició una revolución sanitaria y social.

  Los padres empezaron a dudar si poner la vacuna o no a sus hijos, algunos profesionales empezaron a desaconsejar su administración y los padres de niños con trastorno del espectro autista empezaron a estudiar sus casos particulares, dándose cuenta de que la vacuna podría ser la causante.


   Estudios posteriores no lograron repetir los resultados y un periodista, Brian Deer, se dedicó en cuerpo y alma a analizar el estudio y los doce casos. 


 Publicó sus primeras investigaciones a finales del 2003, con las que siguió hasta 2008, cuando ya había logrado desmontar el estudio y demostró que todo era una farsa, un montaje de Wakefield, que vio como revocaban su licencia de medicina en el 2010 acusado de mentir, de generar una alarma mundial que aún hoy sigue vigente y por someter a 12 niños con autismo a pruebas invasivas innecesarias.

  La revista The Lancet, claro, retiró el artículo.


  Al vacunarse "la persona se protege y protege a la comunidad y cuando queda un grupo sin vacunarse el riesgo es para la persona no vacunada y esa persona es capaz de amplificar para otros que pueden infectarse. 

 O sea que vacunarse es una responsabilidad individual y comunitaria", dijo a Sputnik el asesor en enfermedades transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Uruguay, Roberto Savatella, que además recomendó a los que viajen a países con el virus y no estén vacunados se inoculen.


"El origen de la infección en Europa y América es fundamentalmente esa baja cobertura de vacunación por una posición antivacuna que no tiene fundamento", añadió.


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