Cómo desconectar de la vida digital en 6 pasos

En una era en la que la dependencia de la tecnología es uno de los mayores males a nivel global, el profesor de psicología de la California State University, Larry Rosen, ofrece algunas maneras de prevenir la adicción.


   


  La adicción a la tecnología es una realidad en numerosos países. De hecho, España se sitúa como el quinto país a nivel mundial con más dependencia del smartphone y con un tiempo diario invertido que supera las 2 horas.

  Además, según un estudio de Deloitte, la mitad de los usuarios consulta el móvil hasta 50 veces al día y la primera consulta pocos minutos después de despertarse, mientras un informe de Havas Worldwide asegura que 6 de cada 10 personas cree que sus vidas serían mejor si fuesen más productivos y la mitad de ellos reconoce perder mucho tiempo con el móvil.


  Aunque cueste, desconectar es posible. Eso sí, requiere cierto entrenamiento mental. Pero si pones en práctica estas ideas para relajarte, te aseguramos que aprenderás rápidamente a calmar tus nervios y vencerás el estrés y la ansiedad de una vez por todas. Es más fácil de lo que parece, ¿te atreves?

1. Lee, viaja con la mente, pero de verdad


  No dejes que otro conduzca por ti. La televisión, el ordenador y el móvil te pueden ofrecer contenidos apasionantes, pero le dejan poco a tu imaginación. Recupera el libro, el cómic, invítate a recrear lo que lees, a construir ambientes, retratos, voces y caras.

  Sé tu propio chófer en el viaje. Seguro que recuerdas aquellas ocasiones en que viste una película basada en una novela que habías leído y… No era lo mismo. Tu historia siempre fue mejor, y la película perdía miles de detalles con los que tu versión se había enriquecido.


2. Dibuja, escribe, modela


  Sé libre en tus creaciones. Es posible que en algunos momentos sientas la necesidad de utilizar tus manos. Toda esa superficie de piel que nos recubre puede convertirse en una varita mágica. ¿Has probado a meter tus manos en barro y ver qué hacen solas? El cursor es muy limitado.  

  La magia está en dejarse llevar, en disfrutar, recrear ideas espontáneas y tocar, tocar las cosas, usar colores, ordenar palabras caligrafiadas y buscarles la música que sólo tú conoces. El ratón del ordenador es un instrumento tan limitado frente a tus manos…


3. Corre, baila, pasea, haz yoga, el pino y marchas por la montaña


  Patina, cruza el parque caminando. Tus pies no son menos que tus manos, y además tiran del resto de tu cuerpo. Disfruta de él. Muévete y genera tu propio videojuego. Implícate. 

 La realidad virtual es muy real, pero lo real es siempre mucho más auténtico. Hacer la compra por Internet puede ser tan cómodo como práctico, pero apretar un aguacate en la tienda para escoger el punto de madurez no tiene precio.


4. Cocina, come. Deja de fotografiar comida 


  Practica una relación íntima con tu alimento, más allá de publicarla. Es satisfacción y energía para tu cuerpo y tu cabeza, y una forma más de creatividad. ¿Realmente te importa lo que comen los otros? Sería interesante analizar por qué.

  Una comida saludable y sabrosa sólo puede mejorarse con el ambiente adecuado en compañía de esas personas que queremos siempre cerca. Saborea, mastica y estira ese momento en el tiempo. Una instantánea fotográfica no llegará nunca a captar la esencia de eso.


5. Vigila de cerca a tu doble digital 


  Cerca tus redes sociales. Están bien para recuperar amistades lejanas, para conectar, para compartir momentos. Pero siempre es mejor usarlos para facilitar esos momentos en directo, para relacionarte en persona, hablar.

  Presenta a tus amigos, sal a cenar, recomienda lo que te gusta, ve de compras en grupo… Y piérdete, por favor, caminando y en coche.

  No es necesario seguir siempre el camino trazado. Descubrirás nuevos sitios, harás deporte, sentirás la libertad de poder hacerlo. Puedes apagar la localización de tu móvil. 

 No es necesario que todos conozcan dónde estás en cada momento. Si lo piensas en profundidad, es probable que le encuentres más inconvenientes que ventajas. 


6. Y si has desconectado a fondo...


  Si tu vida progresa hacia atrás en el tiempo, es probable que hayas aparcado el famoso FOMO (Fear Of Missing Out) para siempre. Ese miedo a la exclusión por quedar fuera de la actualidad a la que hay que conectarse para no sufrir habrá pasado a un lugar alejado de la preocupación cotidiana. 

  Realmente, la evolución del FOMO es el POMO (Pleasure Of Missing Out). La evolución digital ha querido premiar con un nombre a ese placer que se siente al quedarse en casa tumbado en el sofá cuando debes estar en un evento social. O haciendo bizcochos cuando deberías estar viendo en Internet qué y dónde ha comido tu jefe. 

Cuando el hombre domina la máquina, y no al revés, la tecnología es sólo una herramienta al servicio de la necesidad. La virtud de la revolución digital es su capacidad para integrarse en la vida cotidiana sin destruir la magia de lo humano.


El Club de los Libros Perdidos. Con la tecnología de Blogger.