Discutir con tu pareja habitualmente fortalece la relación según la ciencia

Tienes un mal día, discutes con alguien en el trabajo o tienes un encontronazo con un amigo y el mal humor te lo llevas a casa. Como se suele decir, la confianza da asco y muchas veces terminamos discutiendo con nuestra pareja temas que ni le van ni le vienen simplemente porque estamos enervados y no medimos ni los modos, ni las formas.



  Las discusiones forman parte de toda relación, independientemente el tiempo que lleven juntos. Por otro lado, aunque esto contribuye a la madurez de una relación, hay ocasiones en las que estas situaciones arrastran conductas dañinas y tóxicas.

  Entonces, ¿qué hacer? Afortunadamente, existen métodos que nos ayudarán a tener discusiones más constructivas enfocadas hacia una relación más estable.

  

 Cuando peleamos con alguien, enseguida se crea el panorama perfecto para un ambiente tenso: queremos confrontarnos y atacar al otro con todas nuestras fuerzas porque nos sentimos heridos y deseamos que el otro también experimente lo mismo. Sin embargo, sabemos el resultado de esto: gritos y un muy mal rato.


  Lo cierto es que podemos implementar hábitos más saludables al momento de enfrentarnos a un panorama como este. Será difícil, pero nos encontraremos con resultados más favorables.

  Al momento de encontrarnos con la discusión, debemos reunir toda nuestra voluntad para respirar y tomarnos una pausa. 



 Por supuesto, la primera reacción siempre será responder con la misma fuerza con la que somos atacados, pero es en ese momento que debemos tener cuidado y controlar la verborrea producto de la ira.



  ¿Cómo lograrlo? Decirle a nuestra pareja cómo nos sentimos de manera clara y tranquila nos asegura un par de cosas. Por un lado, estamos manifestando nuestras emociones y, además, lo haremos de una manera que no es violenta, pero tampoco pasiva.


  Por lo tanto, el mensaje que daremos será poderoso porque lo enviamos desde el amor y la vulnerabilidad. Esto resultará en que se cerrará el círculo de violencia, ambos se tomarán un tiempo para conversar y así podrán intercambiar palabras más amables que cuando comenzaron a discutir.


Otros aspectos importantes


  Existen alternativas que también nos ayudarán a tener mayor contundencia en nuestras acciones, como las siguientes.

- Mantén una mentalidad abierta ante las necesidades del otro. No todo es sobre ti.
- Recuerda algo importante: discutir no se trata de una competencia.
- Ten en mente que sí es posible encontrar un término medio.
- Aprende a escuchar. De esta manera, sabrás las razones por las cuales llegaron a ese altercado.


Polos opuestos se atraen pero… ¿permanecen juntos?


  Los tres expertos consultados son contundentes:  a más diferencias, menos probabilidades de que la pareja sobreviva a largo plazo.

  “No funcionan las medias naranjas, funcionan las almas gemelas”, subraya Enrique García.

  Es decir, al momento de elegir con quién pasar el resto de la vida, hay que buscar afinidad, así será más sencillo superar los conflictos.

  “Elegir pareja es la empresa más difícil de la humanidad; sin embargo, invertimos poco en ello y se toman malas decisiones. Muchas veces se trata de mantener esa decisión por cuestiones económicas, por los hijos o por miedos y ese es un error que se paga caro”, comenta Bernal.

  Si bien la terapia ayuda a que las parejas aprendan a comunicarse mejor, hay casos en los que la mano experta ya no puede hacer mucho. En esos momentos, concluye Norberto Barbagelata, solo queda una opción: “Cuando las diferencias son abismales, la única solución es aceptar que no se puede vivir juntos y separarse”.




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