Esta casa cuesta 10.000 dólares y se imprime en 3D en 24 horas

 Gracias a esta técnica, un hogar de unos 60 metros cuadrados puede ser completado en menos de 24 horas.




  La organización estadounidense sin fines de lucro New Story puso en marcha un proyecto que promete revolucionar el mercado inmobiliario, preferentemente, en aquellos países en vías de desarrollo. 

  Gracias a la tecnología de la impresión en 3D, se podría fabricar una casa de 60 metros cuadrados en menos de 24 horas y por un precio significativamente menor que las convencionales. 

  Esta startup se ha aliado con la ONG New Story, enfocada a diseñar casas baratas para países pobres o zonas donde ha ocurrido una catástrofe natural o social.


  Es decir, estas casa impresas en 3D podrían usarse en algo más de un día desde que se empieza a fabricar en una zona donde hay una gran desplazamiento de personas o las estructuras antiguas han quedado destruidas.

  El coste de cada casa es ahora mismo de 10.000 dólares, un precio muy reducido en comparación con los precios de países más ricos, pero ajustado para una zona donde se quiere crear una nueva zona habitada y evitar a toda cosa los problemas que conllevan las chabolas o casas mal construidas.


ICON, en búsqueda de la revolución de las viviendas


  Según un estudio, aproximadamente 1.200 millones de personas en el mundo no tienen un lugar adecuado donde vivir. Esto ha provocado todo tipo de iniciativas y proyectos que al final han resultado insuficientes o bien, sólo han beneficiado a unos cuantos.

  La propuesta que plantea ICON es por demás interesante, ya que cuenta con un enfoque que se centra en aprovechar la tecnología y evitar el desperdicio, para así combatir la escasez de viviendas sin necesitar miles de millones de dólares de inversión, al menos es lo que busca la compañía.

  Por lo anterior, cuentan con el apoyo de New Story, una organización sin fines de lucro que se dedica a buscar soluciones de vivienda para personas en situación de pobreza extrema.


Fuente: Clarín / Xataca

El Club de los Libros Perdidos. Con la tecnología de Blogger.