Por qué viajar es tan bueno para tu salud mental, según la ciencia

¿Tienes pensado viajar próximamente? Si lo haces puede que estés ayudando a tu cerebro a desarrollarse, aliviar el estrés y tomar mejores decisiones, pero además también cambiará tu personalidad.



  Cambiar de lugar no implica solamente bienestar físico, desconexión del trabajo o contacto con otras culturas y lugares, sino que es un poderoso estímulo para preservar la salud mental.

   Si todavía no sabes lo bueno que es viajar para tu mente y espíritu, te recordamos algunas evidencias científicas e investigaciones que han hecho hincapié en ello.

  Uno de los beneficios básicos de viajar es que es un potente método contra el estrés. De hecho, un estudio de la Asociación Estadounidense de Psicología muestra que viajar con frecuencia puede ayudarte a manejar este problema con mayor fluidez, permitiéndote tomar perspectiva, concentrarte de nuevo y retirarte de situaciones y entornos que te generan estrés, como la oficina o determinadas situaciones personales. 

 No se trata de huir de tus problemas, sino de un retiro consciente que te ayude a recordar lo que es realmente importante.

  Además de ampliar tu perspectiva, abrir tu mente y reducir el estrés, viajar vuelve a tu cerebro más creativo y flexible: de acuerdo con The Atlantic, viajar puede cambiar tu salud mental al modificar la manera en que tus caminos neuronales se conectan entre sí, lo que te lleva a tener nuevos pensamientos, sentimientos e ideas mientras estás en el extranjero.


Viajar mejora tu salud cerebral: 5 modos en que lo consigue


  En ocasiones hay que hacerlo: irnos para poder volver. Marcharnos de nuestros universos ordinarios para regresar a ellos con fuerzas renovadas. 

  Porque un viaje, no deja indiferente a nadie, siempre recompensa, siempre ofrece algo a cambio que nos beneficia y nos permite ser un poco mejores en todos los sentidos. 

  Asimismo, el acto de atrevernos a respirar en otra latitud, en otro hemisferio o incluso en el pueblo de al lado, es una aventura que no tiene edad.

  Porque viajar no es solo para corazones y pies jóvenes. Hay múltiples estudios que avalan el hecho de que realizar escapadas regulares durante la mediana edad y en la edad más avanzada, mejora de forma notable nuestra salud. 

 A medida que nos hacemos mayores y envejecemos nada puede ser más positivo que romper con las rutinas y permitir que nuestra mente se abra a nuevas experiencias y estímulos. Veamos por tanto por qué viajar mejora tu salud cerebral.


1. Activa y optimiza nuestros procesos cognitivos


  Llegar a un  escenario nuevo nos obliga a utilizar más recursos cerebrales. Hay que mirar mapas, hacer uso de nuestra inteligencia espacial para orientarnos, para recordar ciertos recorridos, calles, puntos de encuentro, organizar rutas…

  Viajar además mejora nuestra atención, estamos más motivados y ello nos ayuda a asentar recuerdos y datos con mayor facilidad y de forma más significativa.

2. Mayores conexiones neuronales


  Todo viaje de algún modo u otro, nos obliga a hacer algo nuevo, a dejar atrás incluso ciertos miedos.  Subir en un avión, viajar en barco, subir a un teleférico, montar a caballo o en un camello, romper el hielo para hablar otros idiomas o incluso por qué no, darnos la oportunidad de hacer un viaje en solitario.

   Todas esas experiencias generan nuevas conexiones en nuestro cerebro. Los niveles de dopamina y serotonina se elevan, mejora la circulación sanguínea, oxigenamos el cerebro… 

 Todos esos estímulos nuevos y positivos “encienden e iluminan” nuestras neuronas y tejidos cerebrales. Es, por así decirlo, la mejor energía que podemos darle, es ejercitar al máximo este órgano para ganar en agilidad y reserva cognitiva.




3. Mejora nuestra empatía


Viajar es bueno para tu cerebro porque aquello que más ponemos en funcionamiento es la conexión. Conectamos con el entorno, con conectamos con nuevas sensaciones, sabores y experiencias… Y conectamos también con las personas que nos rodean y a las que encontramos en cada una de esas escapadas. Algo tan esencial como desvestirnos de nuestras costumbres para introducirnos en otras nuevas nos permite el mundo con mayor humildad y cercanía.

  Viajar nos vuelve más tolerantes, nos descubre otras perspectivas personales diferentes a las nuestras y nos obliga también a aplicar un pensamiento mucho más flexible. 

  Todas esas dinámicas también dan forma a la empatía, estimulan la capacidad para ponernos en pieles ajenas y ver otras realidades igual de especiales a las nuestras.
 

4. Viajar estimula la creatividad


  La creatividad no tiene edad. Ese potencial siempre reside en nuestro interior, al igual que la capacidad de aprender. Sin embargo, nuestros trabajos y rutinas nos sitúan en unos círculos repetitivos donde poco o nada nuevo acontece.

  Donde lo cotidiano termina por oxidarnos, donde la falta de incentivos y novedades reduce nuestra capacidad para generar ideas innovadoras, pensamientos inspiradores.

  Si viajar mejora tu salud cerebral es porque despierta tu mente. Porque desafía tus sentidos. Porque te sitúa en paisajes nunca vistos junto a rostros nuevos, con historias no escuchadas, comidas no probadas, callejuelas que guardan secretos, tiendas recónditas de olores extraños y nutridas de libros y objetos asombrosos.

  Viajar es cultura, lo sabemos, pero también favorece un despertar interior, ahí donde hallamos inspiración y relativizamos conceptos, ideas, viejos esquemas. Es encontrar inspiración y permitirnos aprender cosas nuevas que rara vez se olvidan.


5. Mejora el ánimo y reduce el estrés


  Viajar y disfrutar de cada experiencia y de ese tiempo de calma, reduce al máximo el nivel de cortisol de nuestro organismo. La hormona del estrés vuelve a la normalidad y ganamos en bienestar. 


 No hay presiones externas, solo la oportunidad de disfrutar de un entorno y de cada estímulo inscrito en él: naturaleza, ciudades efervescentes, cultura en cada calle o en cada galería, buena comida, playas, museos o eventos musicales…

  Toda escapada es un modo de sacar lo mejor de nosotros mismos, de reencontrarnos y también de transformarnos. Y lo haremos a través de un estado de ánimo más abierto, receptivo y optimista.

Viajar mejora tu salud cerebral porque te empuja a ver el mundo con una perspectiva más amplia y luminosa. Así que no lo dudes, a veces vale la pena tener un pasaporte lleno de sellos a una casa llena de historias interesantes que somos capaces de narrar, solo y simplemente porque las hemos vivido.


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