Personas testarudas: 5 características típicas, y cómo lidiar con ellas

Una persona terca es alguien que se niega a cambiar de opinión acerca de una idea o una acción que está a punto de llevar a cabo. La persona testaruda también se niega a dar una explicación clara o la razón de su resistencia.



  No es gracioso tratar de convencer a una persona testaruda de que haga lo que quieres. Asimismo, lidiar con las personas testarudas puede ser frustrante y extenuante, ya sea que se trate de tu colega o tu madre. 

  Sin embargo, podrás hacer que las personas testarudas se sientan más cómodas y podrás convencerlas de que vean tu visión si comprendes que tienen miedo de herir sus egos y hacer algo nuevo. ¿Cómo lidiar con una persona testaruda sin jalarte los cabellos? 

5 características de las personas testarudas


  La testarudez puede ser más o menos positiva dependiendo del contexto, pero por lo general, supone una limitación que nos lleva a no querer separarnos de una idea o estrategia pase lo que pase.

  Veamos cómo se traduce esto a la práctica.


1. Son orgullosas


  Las personas testarudas no lo son simplemente porque crean honestamente que lo correcto es seguir comportándose tal y como lo hacen. 

 Lo son, en parte, porque el hecho de dar un giro brusco en sus actitudes, opiniones, estrategias o estilo de comportamiento puede desgastar su imagen, revelando que se ha cometido un error o que, simplemente, son personas imperfectas que no saben de antemano lo que va a pasar.

  Así pues, para ellas no importa tanto el contenido de lo que hacen, piensan o dicen, como la idea de mostrarse consistentes en lo que hacen.

2. La improvisación es su enemiga


  Tal y como nos ocurre a todos, las personas testarudas se ven obligadas a improvisar de vez en cuando.

  Lo que ocurre es que en su caso existe un riesgo añadido de que las cosas salgan mal, porque si la decisión inicial que toman resulta ser la incorrecta, es más difícil que se corrijan a sí mismas.

  Esto es algo que ellas mismas saben, y como consecuencia, a partir de lo que van aprendiendo a partir de sus experiencias, prefieren evitar exponerse a situaciones en las que tengan que tomar decisiones importantes de manera improvisada.


3. La teoría les importa más que la realidad


  Para este tipo de personas, en muchas ocasiones, si la teoría no se corresponde con la realidad, es la realidad la que está mal. 

 Esto no significa que tengan un fuerte deseo por mejorar el mundo, dado que para hacer esto último sería necesario realizar un diagnóstico fidedigno del problema sobre el que se va a intervenir. 

 Significa que prefieren escudarse en esa rigidez mental con tal de no afrontar que sus ideas pueden estar equivocadas.

4. Les interesa ser vistas como personas autónomas


  Tal y como hemos visto, las personas testarudas quieren ofrecer una imagen de coherencia y de tener un criterio propio muy fiable.

  Por eso, si bien no todas quieren liderar equipos, tienden a disfrutar de la posibilidad de ser vistas como referentes intelectuales, personas con una filosofía de vida a tener en cuenta.


5. Tienen planteamientos dicotómicos


  A la hora de aferrarse a una creencia, las personas testarudas necesitan tener una justificación para no tener en cuenta todas las opiniones en contra de lo que ellas hacen. 

 Por eso, suelen crear “listas negras” que les llevan a desestimar las ideas de otros. Todo lo que no les dé la razón en ese sentido, está fuera de cualquier consideración o reflexión autocrítica. De esa manera desaparecen las dudas.


¿Qué hacer al tratar con ellas?


A la hora de tratar con personas testarudas, sigue estos consejos.

1. No te rías de sus errores
  
2. Introduce la duda
  
3. Ofrece una salida digna


Fuente: Arturo Torres para Psicología y mente (nota completa aquí)
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