Personas materialistas: estos son sus 6 rasgos característicos

A nadie nos gusta reconocer que somos materialistas ni que nos tachen de superficiales. Y es que, lejos de temer cómo nos vean los demás, la verdad es que las consecuencias que tiene el materialismo a nivel de salud tienen un peligro que atenta directamente contra la calidad de vida de quien lo padece, y es la tristeza sin lugar a duda. 




 Porque está demostrado que las personas materialistas son más proclives a caer a una depresión o una enfermedad de estas características.

 Para empezar, podemos decir que las personas materialistas suelen buscar la felicidad en los bienes materiales al estar insatisfechos con su vida actual. 

 De esta forma, estarían tratando de llenar un vacío que no podría llenarse. Esto daría lugar a una profunda bajada de motivación desencadenada en la insatisfacción por parte del materialista.

1. Invierten mucho en mejorar su apariencia


 Quienes hacen que su vida gire en torno a sus recursos, ven su propio cuerpo como una parte de sus propiedades y, por consiguiente, lo tratan como si fuese una fachada. 

 En cierto modo, usan sus apariencias como un capital del que disponen para tener más poder y más posibilidades de acceder a mejores estándares de vida.


2. Los caprichos mandan


  Y si hay algo que describe perfectamente a una persona materialista y superficial es su capacidad de tener constantemente caprichos. 

  Lo cierto es que los caprichos guían su vida, ya que si no los consigue, se llena de una cantidad alta de emociones negativas que acaban en un profundo malestar. Así, almacena todo tipo de productos que en la mayoría de ocasiones, ni utiliza.

3. Siempre buscan tener más


  En teoría, quien es materialista no tiene por qué aspirar siempre a tener más cosas; simplemente, debería poner las posesiones como prioridad. 

 Sin embargo, a la práctica, la dinámica de consumismo que predomina hoy en día en nuestra sociedad se ceba especialmente con quien cumple con este perfil psicológico.

  Es por ello que las personas materialistas pueden llegar a sentir mucha ansiedad si no pueden acceder a ciertos bienes materiales. 

  Del mismo modo, puede ser que planeen compras durante meses, de modo que en ese tiempo todo lo que se hace tenga que ver con ese objetivo. En resumidas cuentas, sus objetivos vitales giran en torno a las posesiones, dejando de lado las experiencias o el trato con los demás.


4. Dividen a las personas en exitosas o fracasadas


   Tal y como hemos visto, las personas materialistas establecen el valor de las personas según lo que tienen. Esto lo transforman en un principio general de vida en el que la riqueza o la pobreza son indicadores del éxito o del fracaso.

  Quien disfruta de muchos recursos es alguien exitoso, mientras que quien no tiene nada material, ni contactos (es decir, la posibilidad de tener recursos a corto y medio plazo), ha fracasado.

  Así, según este punto de vista cada persona es un proyecto para enriquecerse, de modo que algunos funcionan según parámetros objetivos, mientras que otros no lo hacen.

5. Creen que la riqueza depende de las decisiones individuales y los méritos propios


  De lo que hemos visto anteriormente se deriva esta otra característica de las personas materialistas: creen que lo que se tiene depende tan solo de uno mismo, a pesar de que realmente no es así (tan solo hay que ver a las posibilidades de vivir pobre toda la vida simplemente por el hecho de haber nacido en una familia de ciertas regiones del planeta).

  Así pues, las personas materialistas son especialmente insensibles ante quienes tienen pocos recursos, dado que tienen una excusa para despreciarlas: no lo han intentado lo suficiente, no se lo han tomado en serio, han sido poco ambiciosas, tienen poco talento, etc.

6. Invierten en la marca, no tanto en la utilidad


  Para poder aparentar más, la lógica materialista dice que a veces conviene más invertir dinero en la marca que en la utilidad de un producto, ya que esta es fácilmente reconocible por todos y está asociada a unas ciertas sensaciones e ideas que, supuestamente, hablan sobre uno mismo.

  Por supuesto, las empresas conocen este hecho, y lo aprovechan para inflar los precios, en ocasiones quedando muy por encima del gasto de producción, para explotar ese valor virtual sujeto a la querencia por la apariencia.

  El motivo de esto, según parece, es que invierten demasiado esfuerzo en obtener todo lo que quieren poseer, haciendo de su vida algo muy estresante y con pocos momentos para desconectar y disfrutar de las pequeñas cosas.



Fuente: Arturo Torres para Psicología y mente
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