Las 3 diferencias entre la tristeza y la depresión que todo el mundo debe conocer

Se trata de dos conceptos distintos y a la vez con múltiples puntos en común. Dos ideas que se suelen malinterpretar y confundir demasiado a menudo. 



  Se trata de la tristeza y la depresión, dos términos que hoy nos proponemos aclarar y diferenciar de una vez por todas. Estas diferencias no solo se circunscriben a la expresión emocional de ambas sensaciones, sino que también tiene que ver con las causas psicológicos y psicofisiológicas que dan pie a cada una de ellas.

Tristeza y depresión: una confusión dañina


Existe una confusión terrible entre ambos términos, tristeza y depresión. Vamos a definir ambos conceptos y aclarar las dudas recurrentes sobre sus semejanzas y diferencias.

  Se estima que de las 19 millones de personas que sufren depresión, un alto porcentaje son estudiantes universitarios de primer año. Los cambios repentinos y el estrés por ingresar a la universidad son los principales factores para sentirse deprimidos.

  Sin embargo, hay que saber diferenciar cuando se trata de tristeza y cuando se trata de depresión, ya que es necesario tratarlas de maneras distintas.
  En realidad, la tristeza es una emoción, una reacción normal ante los eventos que nos afectan. Estar tristes no significa estar deprimidos, aunque a menudo las personas usan ambos términos indistintamente. Sin embargo, una tristeza profunda mantenida a lo largo del tiempo puede dar paso a un cuadro depresivo.

  De hecho, aunque la depresión suele tener un condicionamiento genético, situaciones como la pérdida de una persona muy querida o un gran fracaso pueden generar una enorme tristeza que podría desembocar en una depresión. 

 Eso significa que, en mayor o menor medida, todos somos susceptibles de caer en las garras de la depresión, por lo que es importante conocer las diferencias entre la tristeza y la depresión.


¿Cuáles son las diferencias entre la tristeza y la depresión?


1. La tristeza es una emoción, la depresión un trastorno


  La tristeza es una emoción y, como tal, tiene un valor adaptativo. Psicólogos de la Universidad de Indiana descubrieron que la tristeza provoca un mayor grado de activación fisiológica, el cual nos ayuda a lidiar con la pérdida. 

  Por otra parte, la depresión es un trastorno psicológico mientras que la tristeza es solo uno de sus síntomas. Un cuadro depresivo se acompaña de sentimientos de angustia, inutilidad, desesperanza y una profunda apatía.  

2. La tristeza es pasajera, la depresión es duradera


  Una de las principales diferencias entre la tristeza y la depresión se refiere a su duración a lo largo del tiempo. Una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Lovaina, en Bélgica, ha demostrado que la tristeza es la emoción más duradera, tarda en desaparecer 240 veces más que el resto. 

 Aún así, la tristeza sigue siendo una emoción “pasajera” pues no suele durar más de algunos días o, como mucho, pocas semanas. 

  Sin embargo, la depresión es un estado crónico que se diagnostica después de que la persona ha estado al menos seis meses padeciendo los síntomas. En algunos casos se experimentan periodos de mejoría, pero estos no suelen ser muy largos.


3. La depresión nunca llega sola, se acompaña de abulia y anhedonia


  Cuando nos sentimos tristes, es normal que no tengamos ganas de festejar e incluso podemos experimentar cansancio y falta de energía. 

 Aún así, somos capaces de seguir adelante con nuestra rutina e incluso podemos disfrutar de pequeños placeres cotidianos que nos sacan durante un rato de nuestro estado de ánimo sombrío.

  En la depresión se sufre de abulia y anhedonia, un estado de apatía, indiferencia y pesimismo que dura semanas o incluso meses. 

 La persona siente que la tarea cotidiana más nimia, como hacer las compras, cepillarse los dientes o incluso comer, es una misión titánica carente de sentido. La persona deprimida pierde la iniciativa y no encuentra nada que la motive o le haga disfrutar.


¿Qué pasa cuando la tristeza no desaparece?


  A lo largo de la vida atravesamos diferentes situaciones que generan tristeza y logramos salir de ellas. Sin embargo, cuando la tristeza se alarga y crees que no mejoras sino que cada vez te sientes peor, es recomendable pedir ayuda psicológica. 

  La tristeza prolongada puede desembocar en una depresión. Si no logras volver a encontrar la alegría de vivir, te aíslas de los demás y te ensimismas en tus pensamientos negativos, puedes correr el riesgo de desarrollar un cuadro depresivo.

  Un estudio realizado en la Universidad de San Diego reveló algunos signos que podrían advertirte que la depresión está en curso.

  Según estos investigadores, el 74% de las personas diagnosticadas con depresión comenzaron a presentar problemas para conciliar el sueño desde las primeras fases del trastorno, un 38% también tenían problemas de memoria y dificultades para concentrarse y un 50% indicó que se sentían fatigadas desde hacía mucho tiempo.

El tratamiento de la depresión


  Existen diferentes abordajes psicoterapéuticos de la depresión, uno de los enfoques más sólidos se conoce como Terapias Conductuales de Tercera Generación. 

 Este conjunto de métodos y técnicas se enfocan en los pensamientos, sensaciones y emociones de manera que en vez de cambiar el contenido de los pensamientos, un proceso bastante difícil y no exento de frustración para la persona, se centra en cambiar la percepción y la relación con estos, de manera que dejen de ser un problema.

  En contraste con otros abordajes psicoterapéuticos, estas terapias se concentran en potenciar una serie de habilidades que la persona puede aplicar en diferentes situaciones ya que no se trata simplemente de eliminar los síntomas sino de potenciar el bienestar y el desarrollo personal. 

 De hecho, un estudio llevado a cabo en la Universidad de Oxford comprobó que la meditación mindfulness es tan eficaz para tratar la depresión y prevenir las recaídas como los antidepresivos.



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