La depresión duele literalmente, y eso ayuda a curarla

La depresión es dolorosa, pero no sólo a nivel psicológico, sino que el malestar es también físico. El 80% de las personas que sufren ansiedad y depresión refieren dolor, pero en muchos casos los médicos de Atención Primaria no asocian los síntomas dolorosos que padecen este tipo de pacientes con dichas enfermedades.



  Vivir con depresión es más que algo un poco difícil. Esta condición emocional y psicológica puede afectar el rendimiento de una persona, su vida social, e incluso la salud física. Peor aún, puede conducirlo a él o a ella a tener pensamientos peligrosos, como el suicidio.

   Estas son las razones por las cuales es importante conocer los síntomas de la depresión y comenzar a sanarlos por completo desde su inicio. 

  Naturalmente, existen síntomas emocionales o de comportamiento como un sentimiento de desesperanza, incapacidad de concentración y cambios de actitud y preferencias. Sin embargo, puede tomar un tiempo notar síntomas como estos, e incluso la persona con depresión puede no ser consciente de ellos de inmediato.

  Lo que mucha gente no sabe es que también hay síntomas físicos de la depresión. Los cambios en la mente causan cambios en el cuerpo, y es cuando a la depresión le duele – literalmente.

  Esto hace que sea mucho más notorio. A continuación se presentan siete enfermedades comunes que pueden indicar depresión.


Los 5 puntos que comparten el dolor físico y psicológico 


1. El dolor físico y psicológico activa áreas similares del cerebro 


  El dolor psicológico y el dolor físico suelen activar las mismas regiones del cerebro. La diferencia más notable a nivel cerebral entre el dolor físico y psicológico es que el dolor físico activa las regiones somatosensoriales del cerebro, aquellas que están involucradas en nuestro sentido del tacto. 

  Al contrario, el cerebro interpreta la angustia psicológica y el sufrimiento de manera similar a la angustia física pero sin poder determinar un área específica del cuerpo de la cual emana el dolor. 

2. Neurotransmisores comunes 


  Además de las áreas comunes del cerebro, el dolor físico y el emocional están relacionados con la presencia de neurotransmisores similares, como la serotonina, GABA, glutamato y norepinefrina. 

  De hecho, los medicamentos para la depresión, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), también se recetan para algunos tipos de dolor, sobre todo el dolor neuropático. 



3. Aumenta la inflamación 


  Las citoquinas son proteínas que regulan la respuesta inflamatoria en el organismo. La inflamación está estrechamente relacionada con el dolor físico, lo cual explica por qué los medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno alivian el dolor. 

  Curiosamente, las personas con depresión mayor también tienen niveles más elevados de citoquinas pro-inflamatorias. Se conoce que el estrés crónico desencadena la liberación de citoquinas pro-inflamatorias, que a su vez conducen a la neuroinflamación (inflamación dentro del cerebro) y la aparición posterior del cuadro depresivo. 

4. Mayor sensibilidad al dolor 


  Cuando estamos deprimidos, solemos ser más sensibles al dolor; el término clínico para esta condición es hiperalgesia. El factor común en la depresión y la sensibilidad al dolor puede ser el estrés crónico. 

 El estrés agudo suele provocar una disminución de la sensibilidad al dolor, como cuando tienes demasiada prisa y ni siquiera notas que te has cortado. 

 Sin embargo, el estrés crónico mantenido a lo largo del tiempo tiene un efecto inverso: aumenta la sensibilidad ante el dolor. Esa hiperalgesia es la que hace que la depresión duela, de manera que la persona nota incluso las pequeñas molestias  que de otra manera ignoraría.  


5. Es más difícil concentrarse y hacer las tareas cotidianas 


  El dolor físico es difícil de ignorar, lo cual se debe a que nos alerta de que algo anda mal y debemos tomar medidas para solucionarlo. El dolor psicológico funciona de manera similar, haciéndonos saber que algo no anda bien para que hagamos algo al respecto. 

  Obviamente, ese dolor y malestar nos impide concentrarnos y dificulta nuestras tareas cotidianas, haciendo que algunas de ellas se conviertan en misiones titánicas ya que representan un esfuerzo considerable. 


   Aún así, el dolor tiene un lado positivo ya que se trata de una respuesta fisiológica que nos impulsa a la acción, nos motiva a hacer cambios para salir de ese estado. De hecho, muchas de las personas que buscan ayuda para combatir la depresión, lo hacen porque quieren aliviar ese sufrimiento. 




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