8 razones por las que viajar es bueno para el cerebro, según la neurociencia

Las personas que viajan han demostrado tener bienestar emocional, mayor autoestima y menores niveles de estrés.



  La Sociedad Española de Neurociencia ha llegado a la fantástica conclusión de que viajar y exponerse a nuevos olores, lugares y estímulos enriquece nuestra capacidad cerebral. 

  Las investigaciones de esta casa académica, efectuadas incluso sobre animales, se basan en el principio de que nuestro cerebro no es un organismo estático e inmutable sino que está sujeto a modificaciones. 

   La neuroplasticidad es, técnicamente, la propiedad que emerge del funcionamiento de las neuronas cuando establecen comunicación con los estímulos del medio, tanto los que entran como los que salen.  


  Tal como afirmó el líder de la investigación, Juan Manuel Moltó, “este carácter dinámico demuestra que es fundamental  entrenar y estimular el cerebro. Hay tres elementos claves para hacerlo: enfrentarlo a la novedad, la variedad y el desafío. Viajar cumple perfectamente con los tres requisitos”

“Viajar es descubrir que todos están equivocados sobre los otros países”


  Así decía un Adolf Huxley absoltamente certero. El viaje es uno de los propósitos más demandados por los soñadores cada comienzo de año, y una auténtica fuente de conocimiento del mundo que nos rodea.


   Nuestro cerebro segrega, además, la hormona de la adrenalina cuando se encuentra en lugares distintos a los que suele frecuentar y cuando lidia con nuevas experiencias.  


¿Por qué viajar es bueno para nuestro cerebro y cuáles son las razones por las que es importante mantener nuestro cerebro activo?



   Aunque para nosotros es lo más seguro porque son las actividades que hacemos cotidianamente, la rutina es nefasta para nuestro cerebro.

   Por el contrario viajar y enfrentarse a nuevos lugares, sensaciones, olores, sonidos o sabores hace que obliguemos a nuestro cerebro a usar todas las capacidades del mismo, manteniéndolo activo y sano.


  Así, cuando aprendemos cosas o llevamos a cabo actividades nuevas para nosotros, estamos entrenando el cerebro, provocando diferentes sinapsis (conexiones entre neuronas) en el cerebro y así potenciamos nuestra neuroplasticidad y mejoramos nuestra reserva cognitiva.



  La necesidad de adaptarnos a nuevas sensaciones -lingüísticas, visuales, aromas o sabores – aprender nuevas calles, hacer un mapa mental del lugar en el que estás, comunicarte en otro idioma, etc. son algunas de las actividades que estimulan nuestro cerebro, lo vuelven más plástico, más creativo, y nos dan más capacidad de comprender.  

  
  “Y cuando viajamos caminamos más, hacemos excursiones o estamos más tiempo realizando algún tipo de deporte. 

  También dedicamos más tiempo a la lectura, a realizar actividades culturales o a realizar otro tipo de actividades en grupo. 




 En definitiva, viajar nos brinda muchas oportunidades para estar activos física y mentalmente”, destaca el Dr. José Manuel Moltó, Vocal de la Sociedad Española de Neurología.
 
 "Viajar requiere, principalmente, aprender y memorizar todo lo extraño hasta que todo resulte normal y conocido. Esto es un desafío para tu cerebro y es como un entrenamiento acelerado", añade Moltó.


1. Aumenta tu creatividad


  Un reciente estudio realizado por la “Academy of Management Journal” ha descubierto que las personas que han trabajado y vivido experiencias profesionales en el extranjero son más imaginativas y creativas que las que permanecieron en su país de origen.

¿Por qué? Es debido a la inmersión cultural, al descubrimiento de nuevas perspectivas.


2. Te hace confiar más en los demás


  Girar el mundo aumenta tu confianza en la humanidad. Comprobar que en el mundo existe mucho bien, hace que nos resulte más fácil fiarnos de las personas.
 

3. Te hace más paciente


  ¿Con qué frecuencia te enfadas porque su tren se ha retrasado? 

 Por lo general, las esperas ponen a prueba nuestra psique, pero gestionar nuestras reacciones en estos casos es buen entrenamiento de resistencia mental.

4. Mejora tu capacidad de resolver problemas


  Un estudio realizado por el “Journal of Personality and Social Psychology” concluyó que los estudiantes que han vivido en el extranjero tienen un 20% más de probabilidades de resolver una tarea en un PC, que aquellos que no han viajado.

  ¿Por qué? El simple hecho de vivir en otra cultura durante un período de tiempo prolongado abre tu mente y te ayuda a entender que una cosa puede tener múltiples significados diferentes.


5.  Abre tu mente


  Aprovechar un viaje para probar cosas nuevas, nos predispone a probar nuevas experiencias también en nuestra vida cotidiana.

  Además, viajar con cierta frecuencia hace que tus miedos se disipen y seas una persona mucho más valiente.


6. Aumenta la lucidez 


  Se han realizado numerosas investigaciones que demuestran cómo la naturaleza puede mejorar tu memoria.

  La razón es obvia: al aire libre se refrescan los sentidos de una forma que no se consigue en otros contextos.

  Un nuevo estudio publicado en la revista Environmental Psychology descubrió que las personas que simplemente miraron una fotografía de la naturaleza, durante tan solo 40 segundos, mejoraban el enfoque y la actuación en su siguiente tarea. Lógicamente el efecto se amplifica si te sumerges en la naturaleza.


7. Te ayuda a reinventarte


  Viajar ayuda a las personas a redescubrir el significado de sus vidas, embarcarse en un nuevo comienzo o concentrarse en un propósito.

  Viajar nos ayuda a ver nuestra vida desde la distancia, tanto física como metafóricamente. Y cuando lo haces, eres capaz de verlo todo mucho más claro.

8. Te hace  más feliz


  Ya sean unas vacaciones, un viaje o un picnic, te relajan y bajan tu nivel de estrés. Esto ocurre incluso antes de que salgamos de casa, es decir, notamos esta felicidad ya desde que reservamos nuestro viaje. 






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