5 consejos para aumentar tu inteligencia emocional

La inteligencia emocional es esencial para tener éxito en el trabajo y en tus relaciones personales. Aquí te damos varios consejos para desarrollar esta habilidad



  La inteligencia emocional es la capacidad de identificar y administrar tus propias emociones y las emociones de los demás.

   Pero ¿qué pasa si no has tenido suerte y no has nacido teniendo esta habilidad? Aquí te explicamos cómo desarrollarla. ¿Por qué es tan importante la inteligencia emocional?


  Según la revista de divulgación psicológica Psychology Today la inteligencia emocional es absolutamente esencial para formar, desarrollar y mantener relaciones personales cercanas.

  Si piensas que tú puedes ser una de estas personas a las que le cuesta crear vínculo con los demás, no desesperes: a diferencia del coeficiente intelectual (IQ), que no cambia significativamente a lo largo de nuestra vida, la inteligencia emocional puede evolucionar y aumentar con la práctica.


Primero de todo ¿sabes qué es la inteligencia emocional? 


 Daniel Goleman, experto en inteligencia emocional, la define como la capacidad para reconocer sentimientos en uno mismo y en otros, siendo hábil para gestionarlos y dirigirlos a la hora de relacionarse con los demás. 

 Las personas que cuentan con alta inteligencia emocional tienen la capacidad de ajustar sus comportamientos y emociones a la situaciones, y esto lo pueden hacer por su capacidad para reconocer sus propias emociones, así como las de los demás.

  Esto es, a mayor inteligencia emocional, mayor capacidad para reconocer emociones y adaptarse a las situaciones, por lo que mayor probabilidad de sacar algo beneficioso y productivo de éstas. 


#5 No eludas los pensamientos negativos

  Está bien concentrarse en las cosas positivas de la vida, pero también es importante prestar atención a los pensamientos negativos. 

  Darles cierta importancia nos ayuda a controlarlos y eventualmente eliminarlos de nuestro cerebro. Además, estos pensamientos no están solo en nuestra cabeza, normalmente aluden a problemas reales y debemos aprender a manejarlos.


#4 Asume responsabilidad por tus actos


  Puede que esto sea lo más difícil. Tus emociones y tu comportamiento provienen de ti, por lo tanto, tú eres el responsable de manejarlas.

  Si te sientes herido por algo que ha dicho una persona y le haces daño a su vez, no puedes escudarte en que él o ella "hizo que actuaras de esa manera". Tu reacción es tu responsabilidad.

  Si aceptas que eres responsable de cómo te sientes y de cómo te comportas hacia los demás esto impactará de forma positiva todas las áreas de tu vida.



#3 Expresa cómo te sientes


  La capacidad de expresar emociones es esencial para mantener relaciones personales cercanas. Todos conocemos a esa persona a la que le cuesta dar un abrazo o decir un sencillo "te aprecio".

  Pero expresiones de cariño tales como "te quiero", "te aprecio", y "me gusta que pasemos tiempo juntos" son muy importantes para mantener una relación sana, al igual que preguntar a la otra persona cómo se siente o si ha tenido un buen día.

  Si no eres una persona particularmente expresiva, también puedes utilizar el lenguaje corporal.

  El contacto visual, un abrazo o un beso expresan cariño y cercanía.

  Ofrecerte a hacer algo por una persona, hacer un pequeño regalo o simplemente estar dispuesto a escuchar también crean un vínculo más cercano.


#2 Empatía 


  No juzgues su camino si no has andado con sus zapatos. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y ser capaz de sentir lo que el otro está sintiendo.

   Seguro que en muchas ocasiones has juzgado a muchas personas. No te preocupes, la sociedad de hoy en día nos programa para hacerlo. 

 Sin embargo, creo que hoy es un buen día para que cambies todo eso y, en lugar de juzgar al resto de personas, ¿qué tal si pruebas a entenderlas y ponerte en su lugar? Te sorprenderás. 


#1 Presta atención a tus emociones

  En la vida moderna corremos de un lado para otro, ocupados con el trabajo y con nuestras relaciones personales. Como consecuencia muchas veces no nos paramos a pensar en cómo nos sentimos.


  El problema con esto es que corremos el riesgo de hacernos daño a nosotros mismos y a los demás al no afrontar nuestras emociones.

  Nadie quiere llegar a casa y encontrarse con alguien que está de mal humor todo el rato y no sabe por qué.

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  Comprender nuestras emociones también es muy importante en el trabajo. Un buen jefe es responsable de crear un buen ambiente en la oficina, y el mal (o buen) humor es fácilmente contagioso entre los trabajadores.

  Si te sientas falto de práctica, prueba el siguiente ejercicio.

Pon una alarma dos o tres veces al día. Cuando suene la alarma, respira con profundidad y dedica un par de minutos a examinar cómo te sientes. Identifica qué sientes y por qué. Ya verás cómo dentro de poco lo haces sin darte cuenta.


Fuente: BBC News Mundo / Euroresidentes / Semana
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