Neurocientífico explica cuánto influye la luna en las emociones

El doctor Mark Filippi explica cómo se relacionan las fases de la luna con la acetilcolina, la serotonina, la dopamina y la noradrenalina; los cuatro neurotransmisores básicos.



  ¿Existe alguna relación entre los ciclos lunares y las anomalías que ocurren en el comportamiento del ser humano? 

  Aunque no hay un respaldo científico concreto que lo justifique, hay quienes aún confían en la interpretación de la personalidad con base en la astrología, y el efecto de la luna en las emociones no es la excepción.


  La frecuencia que emana de la luna afecta la frecuencia de la mente, impactando inevitablemente en el control de nuestras emociones, sentimientos y deseos, y éstas, a su vez, en el pensamiento y conducta de cada individuo.

   La misteriosa luna y sus fases lumínicas llevan siglos siendo objeto de controversiales dilemas. Ramas de estudio como la astrología y la neurociencia sustentan que, como nuestros antepasados lo afirmaban, la vida del ser humano y la del único satélite natural de la tierra están estrechamente relacionados. 



  Esta particular influencia emocional, llamó la atención del médico Mark Filippi, un neurocientífico que se especializa en el método somático (terapia que regula el bienestar desde el interior).

  Y es por esto que realizó un análisis para explicar el vínculo entre las fases de la luna y cuatro de los neurotransmisores clave para organizar ciertas alteraciones mentales: la serotonina, la dopamina, la acetilcolina y la noradrenalina.

   Filippi explica que la idea de que los ciclos emocionales estén ligados a la Luna proviene de Gay Gaer Luce.


  Esta otra reconocida psicóloga propuso que existe un paralelo calendárico de los síntomas de las personas sanas que revela la oscilación en peso, vitalidad, desempeño óptimo, pesimismo, apetito y sueño; oscilación en brillantez y apagamiento, empeño y apatía, volubilidad e imperturbabilidad, malestar y robusto bienestar. 

  Esto quiere decir que la frecuencia que emana de la luna afecta la frecuencia de la mente, impactando inevitablemente en el control de nuestras emociones, sentimientos y deseos, y éstas, a su vez, en el pensamiento y conducta de cada individuo.


  El ciclo de lunación dura aproximadamente 28-29 días (razón por la cual no es una novedad que en culturas ancestrales se le haya relacionado con la fertilidad de la mujer), y  en la primera semana del ciclo lunar, la acetilcolina se vuelve protagonista en nuestro cerebro, volviéndonos más sensibles y receptivos.

   Luego llega el turno de los otros tres neuroreceptores. 

  A continuación podrás aprender cómo nos afecta cada uno de ellos y en qué momento del mes su funcionamiento es más intenso.


Luna Nueva / Cuarto Creciente – Acetilcolina.


  Se trata de la primera semana del ciclo lunar, la cual se experimenta como una inclinación filial –filosomático–. Nos volvemos más sensibles, aptos a las actividades grupales y más receptivos a lo emocional. 

  Esta semana se caracteriza por mucha energía pero poca concentración: “las personas tienen buena energía y vivacidad, es genial para introducirla a nuevas ideas”; principalmente porque la acetilcolina se asocia con la memoria y el aprendizaje. 

  Por ello se considera que la luna nueva es ideal para iniciar nuevos proyectos, sembrar plantas, ideas, imágenes, intenciones y aprovechar la energía ascendente. 


Cuarto Creciente / Luna Llena – Serotonina. 


   Es la segunda semana, la ontosomática, la cual posee mucha energía, concentración mental y creatividad. 

  Aquí se recomienda encontrar un espacio solitario para aprovechar los momento de lucidez en los que participa la serotonina; como por ejemplo, las funciones orgánicas que regulan el estado de ánimo.

   Nos podemos sentir saciados y plenos, lo cual puede “desbordarse” si no se canaliza en un espacio reflexivo de trabajo y cultivación personal. 


Luna Llena / Cuarto Menguante – Dopamina. 


  La semana de la dopamina, o la ecosomática, es una semana de distracción y divertimento, involucrando las actividades sociales y ecológicas –como la empatía–. 

 Está asociada con las experiencias y estímulos que producen experiencias de placer, recompensa y excitación. En la semana de la dopamina podemos aflojar y disfrutar lo que hemos hecho.


Cuarto menguante / Luna nueva – Noradrenalina. 


  La semana de lo exosomático es una fase de fight or flight –huir o pelear–, como un estado defensivo en el que intrínsecamente queremos protegernos. 

 Se dice que hay mucho análisis y poca inspiración, pues se trata de un estado hiperbinario, unidireccional y agresivo.

  Es un regreso, aunque parcial, al cerebro reptiliano: “Si no dilapidamos nuestra energía, será más fácil superar esta semana de fragilidad nerviosa.”

¡Sal a ver el cielo y comprueba si tus emociones corresponden con la etapa en la que se encuentra nuestra compañera celestial!


Fuente: Bioguía / Ecoosfera
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