"Los pensamientos negativos son una ”peste” para las neuronas", advierte una famosa bióloga

Esto es lo que debes saber sobre este nuevo problema del Siglo XXI: La incidencia de los pensamientos negativos sobre nuestra “red neuronal”.




   En estos momentos en los que a nivel mundial parece que la humanidad se ha enfrascado en una serie de acontecimientos que nos hacen apreciar la vida presente como difícil, así como sostener una visión del futuro poco alentadora, conviene detenernos un poco a pensar en las posibles causas de ello.

  En un brillante artículo elaborado por la Profesora María del Carmen Navarro Maldonado, para la Universidad de México, expone las bases de lo que ella denominaba “peste de las neuronas”, analizando la incidencia de los pensamientos negativos en el marco de conceptos abstractos que podrían materializarse.



 La cuestión reviste especial interés, ya que en los últimos tiempos la presencia del pensamiento creativo parece estar relacionado con la salud, mientras que la presencia del pensamiento negativo se asocia con la enfermedad, y a nivel biofísico, existen evidencias empíricas que apuntan a ello, tal como expone la profesora Navarro. 


  Y es que el pensamiento creativo se asocia a la materialización de realidades que “a priori”, suponen la estructuración de ideas que hallan su contrapartida en una satisfacción que actúa como retribución en sí misma.


   Esta retribución creativa obedece a una necesidad del ser humano de integración con el “Universo Inteligente”, hasta el punto que genera reacciones biofísicas placenteras, ya que va orientada a la generación de un “Bienestar Colectivo”. 

  Si atendemos a los avances que han reportado bienestar y avance en nuestra historia, el impulso de las mentes creativas, ha permitido el disfrute colectivo de los avances que actualmente gozamos en nuestras modernas sociedades de bienestar.


  La cuestión fundamental que aborda la profesora Navarro es la relativa a la incidencia de nuestros pensamientos en nuestras vidas.


  La respuesta es sin duda positiva. Nuestros pensamientos están correlacionados con nuestra vida de entorno, hasta el punto que pueden condicionar nuestra salud o nuestra enfermedad. 



  Cuando habla de “peste de las neuronas” habla expresamente de aquellos estados en los que la ira, el miedo y el pensamiento negativo conducen a situaciones energéticamente adversas a nivel biofísico. 

  Y efectivamente, tal y como cita Ernest Holmes en su libro “La ciencia de la Mente” 1998, “Te conviertes en aquello que piensas que eres y crees ser”.

  La peste de las neuronas, proviene de la creencia en el caos, ya que dicha creencia genera una serie de reacciones autodestructivas en cadena, que pueden devenir y de hecho devienen en una materialización de ese pensamiento continuo.

  De ahí la importancia en el estudio de los procesos que intervienen en la salud de los procesos del pensamiento positivo y creativo, ya que en esa positividad se encuentra la clave del avance humano.


  Navarro llega incluso a aseverar en su brillante exposición, que los pensamientos negativos, son los generadores de esa “peste” de las neuronas, ya que inciden en el origen mismo de la creación destructiva constante que desemboca en el caos del sujeto así pensante.

   La perseverancia en ese tipo de pensamientos de forma pesimista y negativa, finaliza materializando en la realidad el desenlace de esa creación. 

  De esta forma, los síntomas de esta “enfermedad” son el temor y su consecuencia , la ira, la violencia y las manifestaciones del odio que degeneran en conductas de destrucción.

  Encuentre usted una persona negativa y todos le dirán lo mismo: que ellos no son negativos, que lo que son es realistas.

   Pero si vamos a la física cuántica encontramos que ella ha demostrado que los pensamientos crean la realidad, por lo tanto, el pesimista siempre confirmará su teoría fatal. De lo que nunca se dará cuenta, es que él es el principal responsable de su tragedia. 



Ahora que si hablamos de una peste de las neuronas


  ¿Cuáles serán las posibles formas de transmisión de este mal?

  Pues aquellas a las que constantemente estén siendo expuestas nuestras neuronas: bombardeos de creencias, paradigmas, prejuicios, imágenes, palabras, todos estos transmitidos por nuestros padres, la familia, los amigos, la escuela, la sociedad, la religión, las culturas, los medios de comunicación (televisión, cine, radio, periódicos, revistas, libros, la red, anuncios, panorámicos, etcétera).

 Por consiguiente, los síntomas palpables de la enfermedad son: el temor y su consecuencia la competencia y su consecuencia la violencia y su consecuencia la división y su consecuencia el exterminio y su consecuencia la soledad.


 Más efectos producto de causas resultado de la principal causa… la ignorancia.



Afortunadamente y como en toda enfermedad, la peste de las neuronas tiene tratamiento, remedio, algo que la contrarreste. Si la principal causa que la origina es la ignorancia, la causa que la remedie es entonces el conocimiento.


“Podemos crear la guerra o podemos crear la paz, somos creadores.”Bruce Lipton.


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“No pienses en hacer a los demás 
lo que no quisieras que los demás pensaran en hacerte a ti”. 
No es una ley moral ni filosófica, es una ley física.
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Fuente: Maestro viejo
Por María del Carmen Navarro Maldonado.
Profesora Titular del Departamento de Biología


 de la Reproducción en la Unidad Iztapalapa de la UAM (México).
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