Confirmado: las personas muy inteligentes, ¡tienen pocos amigos!

Aunque está demostrado que tener muchos y buenos amigos es bueno para la salud y para la vida parece que esta regla no aplica a las personas muy inteligentes porque un estudio reciente afirma que estos raros especímenes tienen otras formas de ser felices.





   Científicos decidieron responder la pregunta: ¿realmente hay que tener amigos para ser feliz y estar plenamente satisfecho con la vida? Y llevaron a cabo esta investigación.


   La investigación realizada por el equipo académico londinense, comandado por Satoshi Kanazawa, analizó una macroencuesta en la que habían participado más de 15.000 personas de entre 18 y 28 años de edad. 


Detalles del estudio

  Se reportaron las variables y factores que facilitan que los individuos se sienten satisfechos con su vida. Es decir, fue un estudio basado en la percepción de felicidad, y en sus causas.

  A nivel general, el nivel de satisfacción con la propia vida tiende a ser alta en las personas con una vida social más activa, mientras que baja en las personas que viven en zonas más densamente pobladas en las que, posiblemente, el contacto humano sea más complejo.


¿Qué ocurre con las personas con alta inteligencia?


   No obstante, cuando el análisis de las encuestas puso su foco en las personas con un alto cociente intelectual, se detectó que la correlación entre felicidad y frecuencia en las interacciones con amigos era negativa.

   Si el resto de la población se sentía más feliz cuanto mejores eran sus experiencias sociales, entre las personas muy inteligentes pasaba exactamente lo contrario: mostraron un nivel de satisfacción mayor cuanto menos ratos entre amigos compartían.

  En otras palabras, parece que estos resultados señalan que las personas con altas capacidades intelectuales se sienten menos satisfechas cuando más movida es su vida social. Por tanto, se deduce que prefieren tener pocas relaciones sociales. 


  Mientras que por norma general los encuestados valoraban positivamente la posibilidad de relacionarse con muchas personas y conocer gente nueva, los individuos más inteligentes no parecían mostrar esta necesidad.

   Realizaron una investigación en la que participaron más de 15 mil personas entre los 18 y 28 años, habitantes de ciudades con una densidad de población variada y con una frecuencia diferente de comunicación con sus amigos. 

  El resultado fue increíble, ya que descubrieron porqué las personas inteligentes, por lo general, son más aisladas y no suelen tienen muchos amigos.


Obtuvieron 3 conclusiones vitales


  La primera conclusión fue que las personas que vivían en lugares con mayor densidad de población solían sentirse un poco menos felices que las personas que vivían en comunidades más solitarias.

   La segunda conclusión fue que la mayoría de las personas sentía la necesidad de reunirse de manera constante con amigos y personas con quienes compartían su forma de pensar, y conforme más comunicación tenían entre sí, mayor era su nivel de felicidad. 

 La tercera fue que únicamente las personas con mayor coeficiente intelectual eran la excepción a esta regla.


Suelen tener un círculo social reducido

   Las personas con habilidades intelectuales más altas están acostumbradas a tener procesos cerebrales diferentes al resto, esto incluye la sociabilidad y el apetito de interacción. 

  Por eso las personas con un IQ más alto sienten mucha menor necesidad de relacionarse constantemente con amigos.

Ser inteligente no es sencillo

   Dentro de una mente brillante siempre habrá un mundo pequeño y propio con el cual lidiar. Las personas con una inteligencia mayor al promedio miran la actividad social como una ‘medida necesaria’ y no como una necesidad en la vida.

   Una verdad que nadie se atrevería a negar es que a la mayoría de los supergenios de la historia se les recuerda por haber sido solitarios.

   Y aunque saben perfectamente que muy pocas personas entenderán este rasgo de su personalidad, no es algo por lo que sufran, ya que su lógica asocia la soledad con la felicidad, porque generalmente después de socializar se sienten un poco menos felices.


Las prioridades son diferentes


  La Dra. Carol Graham, investigadora del Instituto de Brookings y especialista en la ‘economía de la felicidad’, cree firmemente que las personas inteligentes invierten la mayor parte de su tiempo alcanzando metas a largo plazo, por lo que se sienten mucho más satisfechas al final del día cuando saben que avanzaron un paso más en sus metas. 

  Es más probable que no sientan otra necesidad más que la de estar solos, a diferencia de personas más extrovertidas que terminan su día para salir y buscar la compañía de sus amistades y así recibir algún tipo de estimulación.



  A pesar de todo, los expertos en el tema aclaran que la inteligencia superior también permite adaptarse a nuevas condiciones, como las de vivir en una sociedad grande. 

  Como si la naturaleza les pusiera la tarea de solucionar nuevos problemas evolutivos, las personas inteligentes pueden vivir tranquilamente con sus propias leyes, sin aferrarse a sus orígenes.

   Esto quiere decir que al ser personas con alto coeficiente intelectual, tienen la capacidad no sólo de seleccionar a sus amistades, sino también de rechazar las normas sociales convencionales para establecer las propias, al grado que deciden con quienes tienen una convivencia en armonía y con qué frecuencia las buscan.


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