Afirman que la soledad es tan mala para la salud como el tabaco o el sobrepeso

La soledad es tan dañina para la salud como el tabaquismo o el sobrepeso, según un nuevo estudio realizado por la Universidad Brigham Young, que invita a los médicos a considerar también el entorno social a la hora de evaluar a un paciente.




  El equipo encabezado por Julianne Holt-Lunstad realizó un análisis de 148 estudios sobre el riesgo de muerte, que reunió datos de más de 300.000 personas, con un promedio de edad de 64 años, mayoritariamente de países occidentales.

 
   Las investigaciones los observaron durante un promedio de 7,5 años y las conclusiones arrojaron que quienes poseen un buen círculo de amistades y conocidos tienen una probabilidad de supervivencia un 50% mayor que las personas con un entorno social más restringido, concluyeron los investigadores según el estudio publicado en la revista "PLoS Medicine".


Los peligros de la soledad para la salud 


  El efecto de la falta de redes sociales es casi tan grande como el tabaquismo, y supera muchos factores de riesgo, como el sobrepeso y la falta de actividad física. Además, se mantiene independientemente de la edad, el sexo y el nivel social.

  Hay más malas noticias. Cuando experimentamos el agotamiento causado por la tensión, nuestros cuerpos normalmente cuentan con procesos restauradores, como el sueño, para "apuntalarnos". 

   Como explica Anne Vinggaard Christensen, directora de esta investigación presentada en el marco del Congreso EuroHeartCare 2018 de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) celebrado este fin de semana en Dublín (Irlanda), "la soledad es más común a día de hoy de lo que ha sido nunca, y cada vez es mayor el número de personas que viven solas".


Dormir solos


  Pero cuando los investigadores supervisaron el sueño de los voluntarios más jóvenes, encontraron que los solitarios pasaban sus noches sufriendo perturbaciones del sueño, que consistían en muchos "microdespertares".

  O sea, parecían dormir tanto como los voluntarios normales, pero su sueño era de peor calidad. Según se desprende de la comparación entre los testimonios de las personas solitarias y los de las normales, las primeras sufrían durante el día mayores problemas del tipo que se asocia a dormir poco, un resultado que no causa sorpresa. 


  Dado que, en cualquier caso, el sueño tiende a deteriorarse con la edad, el golpe adicional de la soledad probablemente comprometa aún más este proceso natural de restauración.

  Estar solo no es lo mismo que sentirse solo. Algunas personas simplemente se sienten bien estando solas, hasta el punto de que hay quienes ven la soledad como un sendero hacia el crecimiento espiritual. 


  Así, como concluye Anne Vinggaard Christensen, «vivimos en una época en la que la soledad está más presente, por lo que los sistemas sanitarios deberían tenerla en cuenta a la hora de establecer el riesgo. 

 Nuestro trabajo muestra que preguntar dos únicas cuestiones sobre apoyo social ofrece una gran cantidad de información sobre la probabilidad de tener un peor pronóstico».

 Pero para muchas personas, el aislamiento social se convierte en un cómplice del envejecimiento físico, al cual se agrega para formar un cóctel tóxico.


Fuente: Solo ciencia / Docsalud / ABC
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