En la era de la ‘posverdad’, la filosofía te ayuda a detectar las mentiras

Los expertos consideran que su aprendizaje enseña a pensar de forma crítica ante una realidad que se antoja cada vez más compleja




  Sócrates, Platón, Pitágoras, Engels o Nietzsche estarían espantados de ver cómo el sistema educativo considera hoy casi universalmente a la filosofía como una asignatura descartable.

 Y sin embargo, son muchos los expertos que consideran la filosofía “esencial” y más importante que nunca en el aprendizaje de los jóvenes para enseñarles a pensar de forma crítica ante una realidad que se antoja cada vez más compleja.
  

  En la era de la ‘posverdad’, la filosofía consigue que los jóvenes detecten la mentira 



Pequeños pero no tontos


  Frente a este arrinconamiento de la Filosofía en las aulas, Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, opina que desde distintos colectivos se sigue trabajando para impulsar la enseñanza de esta materia. 

  Cortina señala que, además, “es necesario que haya una asignatura de Ética para todos los alumnos”. 


  Un valor, el de la Filosofía, que en opinión de Cortina debe extenderse a las facultades porque, según destaca, “es esencial que esta materia sea reclamada desde las facultades, que la elijan como una de las materias que se debe cursar para ingresar en sus estudios”.

  La existencia, el conocimiento, la realidad, la moral así como la verdad, forman parte de nuestro día a día y son conflictos que estudia la filosofía para ayudarnos a encontrar la sabiduría, conocerla y, por tanto, valorarla. 



Raíces intelectuales de la posverdad


  Desde la filosofía, las raíces de la posverdad se encuentran en el posmodernismo y el relativismo.


  "Todo es relativo. Se inventan historias todo el tiempo, ya no existe la verdad. Se puede ver cómo esto decantó directamente en la posverdad".


  Esto ha "abierto la puerta" sin querer a un tipo de política que no se hace problema con la evidencia.



 Se debe hacer filosofía, pero crítica


  Por esto es necesario un análisis de la actualidad para que mediante la filosofía logremos obtener una visión más crítica de la realidad. 

  En este sentido, Jorge Riechmann, poeta y profesor titular de filosofía moral de la Universidad Autónoma de Madrid, afirma que esta materia está conectada directamente con los intereses e inquietudes de la sociedad, pero diferencia dos formas de concebir la filosofía.

  Una, como actividad altamente tecnificada y especializada, que se inserta dentro de la parcelación actual del conocimiento – en ocasiones, restringida a comunidades académicas minúsculas que se parapetan detrás de barreras comunicativas infranqueables-, y que no logra conectar con las inquietudes de las personas. 



  Y otra clase de filosofía, que en opinión de Riechmann, “tiene que ver con el hecho de que en cierto sentido – si hacemos caso a Antonio Gramsci- todas y todos somos filósofos. 


  Porque la filosofía se ocupa de tres grandes preguntas, como enseñaba Kant: qué puedo conocer, cómo debo obrar y qué me cabe esperar, a las que a veces incluía, qué es el ser humano.

La mentira es tan vieja como la humanidad. Pero la falsedad propalada a través de las redes sociales es un fenómeno nuevo. Y eso es la posverdad: la difusión viral de enunciados que engañan”, graficó Miguel Wiñazki, periodista y profesor de Filosofía que viene analizando desde hace tiempo cómo las nuevas tecnologías pueden colaborar o conspirar contra nuestra voluntad de informarnos correctamente.


  Un punto de vista, este último, con el que coincide Adela Cortina ya que considera “apasionante reflexionar sobre el sentido de la vida y de la muerte, sobre los misterios del universo, sobre cómo lograr una vida feliz y construir sociedades justas. 

 Preguntarse por los rasgos de una democracia lo más auténtica posible, adentrarse en la cuestión de qué nos hace verdaderamente humanos y qué sería un mundo transhumano, en el que habría que hablar de otro modo de nuestra dignidad”.

  “Porque la filosofía bien hecha”, prosigue Cortina, “interesa a la ciudadanía ya que trata de sus problemas más profundos, de cuestiones en que nos va la vida, personal y compartida”.


  Además, la necesidad de la Filosofía y por ende de los filósofos, aún es más acuciante para la actual sociedad posmoderna, globalizada, “líquida” y mercantilizada. 

  Una idea que no es ajena a Jorge Reichmann, quien cree que “la reducción de lo humano a relaciones mercantiles es un fenómeno criminal al que habría que llamar antropocidio”, de modo que “a una filosofía que siga próxima a los valores de igualdad y emancipación no le faltan tareas en este tiempo tan difícil que viene”. 

  En este tema, Cortina señala que frente a esta “posverdad”, “la filosofía tiene que denunciar que es sencillamente mentira y fomentar el afán por lo verdadero, la actitud lúcida de quien critica la información que recibe, y ofrecer criterios para poder contrastar con la realidad. 

 Porque la realidad sigue existiendo, aunque en ocasiones no lo parezca”.


Fuente: El País
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