Alarmante: Advierten que el coeficiente intelectual de los jóvenes no para de bajar

Un estudio detectó una preocupante caída de 7 puntos por generación en los últimos años y creen que esto puede continuar.  
En 1930 el nivel promedio de IQ comenzó a aumentar dramáticamente debido a la mejora de las condiciones de vida y desarrollo de la ciencia y la educación, en las últimas décadas, el cociente promedio, por el contrario, disminuyó: estamos en el punto más bajo desde hace medio siglo.


  Y actualmente están bajando a gran velocidad. El declive, de al menos 7 puntos por generación, comenzó con los nacidos en 1976, que alcanzaron su edad adulta a mediados de la década de los noventa.

  Los investigadores del Ragnar Frisch Center for Economic Reserach apuntan, en un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), que el deterioro podría deberse a cambios en la forma en que se enseñan las matemáticas y los idiomas o al hecho de abandonar progresivamente la lectura de libros para pasar el tiempo ante la televisión y los ordenadores.

  No olvidan, sin embargo, que la naturaleza de la “inteligencia” esté cambiando en la era digital y no se pueda capturar las inteligencias múltiples (teoría desarrollada por el psicólogo estadounidense Howard Gardner en 1983) con las pruebas tradicionales sobre el coeficiente de inteligencia. Es decir, que no es una cuestión genética.


Algunas de las causas


Un abundante desayuno y fruta arruina la memoria


  Científicos de la Universidad de Montreal encontraron que el efecto de alimentos grasos (por ejemplo, un clásico desayuno inglés- tocino, huevos y tostadas con mantequilla) actúa sobre la secreción de la dopamina que es una hormona que afecta el sistema de recompensa del cerebro y es responsable de los procesos de aprendizaje y construcción de nuevos conocimientos.
  Es por ello que el hábito del desayuno bien puede causar disminución de la actividad cognoscitiva del cerebro y la respuesta a estímulos externos, así como el deterioro de la memoria.

  El mismo efecto en el cerebro ejerce el exceso de consumo de fruta porque el azúcar (fructosa) evita que la hormona insulina extraiga energía del azúcar, necesaria para el funcionamiento de las neuronas.


Las multitareas y el Internet reducen el IQ


  El profesor Earl Miller del MIT sostiene que el cerebro humano no está diseñado para realizar múltiples tareas simultáneamente. Incluso si una persona hace tres cosas a la vez, no significa que él sea realmente capaz. Cuando el cerebro cambia de una tarea a otra a menudo, y esto implica gastos energéticos crecientes y el rápido agotamiento del cerebro.

  El profesor Miller dijo: incluso la constante comprobación de correo electrónico durante la ejecución de otros trabajos puede disminuir el cociente intelectual (IQ) en un 10%. 

 Sin embargo, el acceso permanente a Internet es capaz de corromper la memoria por sí mismo: deja de tener la capacidad retener toda la información necesaria, la persona sólo deja de recordar nueva información.

  El cerebro aprende a prestar atención no a lo que debe conservar en la memoria, pero exactamente dónde y en qué sitio se pueden encontrar los datos deseados. Los trabajos de profesor Miller pueden encontrarse en el sitio web de su laboratorio de investigación cognitiva.


Los reality Shows hacen que dejemos de pensar


  Psicólogos han llevado a cabo un estudio de cómo ver los reality Shows afecta el cerebro de las personas.

 El Científico austríaco Markus Appel realizó un experimento en el cual se les pidió a 81 personas que vean reality show de la vida cotidiana de un adolescente matón, entusiasta del fútbol.

  Después de ver la experiencia de los participantes se les pidió resolver una prueba destinada a identificar su nivel general de conocimientos. Resultó que ese programa de tv realmente afectó a la gente — los resultados de la segunda prueba fueron significativamente más bajos.


  La investigación del autor asocia esto con el hecho de que mientras se está viendo un reality show no es necesario analizar profundamente la información o recordarla, haciendo que el cerebro entre en un modo “relajado”, y cuando se hace la transferencia a la normalidad no les fue tan fácil.
  Los resultados de la investigación descritos anteriormente sugieren que la vida moderna está lastimando a nuestro cerebro y memoria: El internet nos acompaña cada día durante la jornada de trabajo realizando varias cosas a la vez, y en la televisión, a menudo es difícil encontrar un programa que requiera un trabajo más activo del cerebro que el de un reality show.


  El investigador neozelandés James R. Flynn estableció también que no aumentaba toda la inteligencia de igual forma. 

 Entre las explicaciones a este fenómeno se encontraban el hecho de tener una mejor nutrición, una tendencia hacia familias más pequeñas, una mejor educación, una mayor complejidad en el ambiente y la heterosis (mejoramiento selectivo).

  La teoría de Flynn daba una importancia a los genes en el crecimiento de la inteligencia que esta nueva investigación pone en duda. 

 La inteligencia es hereditaria y, durante mucho tiempo, se creyó que las personas con CI más altos tendrían hijos que también obtendrían puntuaciones por encima del promedio.


  De igual forma se pensó que las personas con menor coeficiente intelectual tendrían hijos con resultados menores en los test, lo que contribuiría a una disminución en los resultados con el tiempo y un “embotamiento” de la población general.

  Es lo que se conoce como la teoría de la fertilidad disgénica (la perpetuación en la población de rasgos defectuosos o desfavorables).


  ​Para poner en tela de juicio esta extendida creencia, Bratsberg y Rogeberg compararon los cocientes de hermanos nacidos en años diferentes. 

 Los investigadores encontraron que, en lugar de ser similares (como sugiere la explicación genética), las puntuaciones de CI a menudo diferían significativamente.
  Los expertos destacan que el acceso a la educación es actualmente el factor más concluyente que explica las disparidades en inteligencia. 

 Incluso hay estudios que afirman que permanecer en la escuela durante más tiempo equivale directamente a resultados de CI más altos. La cuestión es encontrar nuevas pruebas que sustituyan a las tradicionales y se adapten al cambiante mundo actual.



Fuente: Clarín / Gazeta / La Vanguardia
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