LAS ÚLTIMAS PALABRAS DE 13 GRANDES ESCRITORES

Las últimas palabras de cada persona quedan en el recuerdo. En el caso de los escritores, quienes hacen de la palabra su insumo sustancial, tienen, se puede decir, un significado especial. 



 En esta galería conoce qué dijeron algunos grandes literatos de todos los tiempos cuando se despedían del mundo y cómo se manifestó el miedo a la muerte en sus palabras.

James Joyce:


 “¿Es que nadie me entiende?” El escritor irlandés murió de una cirugía fallida en presencia de su esposa y su hijo.


Jane Austen:


  “Sólo quiero morir”. Dijo la autora de Sentido y sensibilidad cuando su hermana le preguntó poco antes de morir qué quería.


Franz Kafka:


  “¡Mátame! ¡O serás un asesino!” Eso gritó el autor de La metamorfosis a un médico que no quería darle una dosis letal de morfina. Kafka se estaba muriendo de tuberculosis, casi no podía hablar.


Charlotte Brontë:


  “No voy a morir, ¿verdad? Él no nos separará. Hemos sido muy felices”. La novelista inglesa llevaba casada sólo nueve meses cuando falleció de tuberculosis.


Truman Capote:


  “Soy yo, soy Buddy… tengo frío”. Buddy era como llamaban de niño al autor de A sangre fría.




Emily Dickinson:


  “Debo adentrarme; la rana está ascendiendo”. La poeta estadounidense estuvo postrada en cama los últimos siete meses de su vida.


León Tolstói:


  “Amo a tantas cosas, a tanta gente…”. En sus últimos días, el autor de Guerra y paz dejó su mansión y vivió entre la gente común.


Antón Chéjov:


  “Hace tanto que no bebo champán…”. El autor de Tío Vania pidió morfina y champán a su médico antes de morir.


Eugene O’Neill:


  “Lo sabía, lo sabía… nací en una habitación de hotel y moriré en una habitación de hotel”. El autor de Largo viaje hacia la noche murió de neumonía después de padecer una enfermedad que le impidió escribir durante años.

Henry David Thoreau:


  “Alce americano… indio”. No se sabe a qué hacía referencia el autor de Walden en sus últimas palabras.


Lewis Carroll:


  “Aparta esas pastillas. No las necesitaré más”. El autor de Alicia en el país de las maravillas falleció a los 66 años.



J. M. Barrie:

  
  “No puedo dormir”. Antes de su muerte, Barrie cedió los derechos de Peter Pan al hospital Great Ormond Street de Londres, que sigue beneficiándose de las regalías.


Lord Byron:


  “Ahora me iré a dormir”. El autor de Las peregrinaciones de Childe Harold murió en Grecia víctima de una fiebre mientras luchaba contra los otomanos.




Fuente: Operamundi
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