7 BROMAS DE STEPHEN HAWKING QUE AÚN NOS HACEN REÍR

Stephen Hawking fue una de las personas más inteligentes que haya existido, y todo el mundo lamenta la pérdida de este increíble científico. Pero ya es hora de recordar lo importante que era el humor para este hombre.



  En un documental, el científico afirma que el humor siempre ha tenido un gran papel en su vida, ya que le ha ayudado a seguir adelante a pesar de la enfermedad degenerativa que le fue diagnosticada en 1963.

  “He vivido 2 tercios de mi vida pendiente de un hilo, porque cada día podría ser el último. Así que he desarrollado el deseo de sacarle el máximo a cada minuto. Mantener una mente activa ha sido vital para mi supervivencia, así como mantener el sentido del humor.”


  Stephen Hawking falleció el 14 de Marzo, y todo el mundo compartió sus homenajes hacia el científico. Aquí debajo puedes ver cómo nos consiguió hacer reír durante su increíble vida.

#1 Cuando Conoció A John Oliver




#2 Cuando Conoció A Jim Carrey






#3 Sheldon Conoce A Stephen Hawking




#4 Stephen Hawking En Star Trek

 


#5 Stephen Hawking Hablando Sobre One Direction 


#6 Stephen Hawking En Los Simpsons 

 


#7 Entrevista Con John Oliver 




Transcripción

  A lo largo de los siglos y los milenios, ha habido incontables millones de idiotas, y también un puñado de personas inteligentes. Hemos entrevistado a algunos de estos últimos para nuestra serie “Grandes mentes. Gente que piensa bien.” La persona que piensa bien de esta semana es Stephen Hawking.

  El profesor Stephen Hawking es un físico revolucionario, autor de bestsellers internacionales y un popular personaje en Los Simpson.

[Stephen Hawking:] “Si busca problemas, los va a encontrar.”
[Director Skinner:]: “Ya, eso habrá que verlo… ¡Oh!”

Sus trabajos innovadores sobre agujeros negros y teoría de cuerdas son, para todos los que fingen entenderlos, enormemente importantes.



[S.H.:] El hecho de que el universo se expanda no excluye la existencia de un creador.

[John Oliver:] Visité el departamento de Matemáticas Aplicadas y física teórica de la Universidad de Cambridge para hablar con una de las más preclaras mentes vivas.

J. O.: Antes de nada, enhorabuena por ser el primer protagonista de nuestra serie de Grandes Mentes. Sea sincero, ¿es esta la distinción más importante que ha recibido jamás?

S. H.: Sí.

J. O.: Bien. Es un poco difícil detectar el tono de su voz. Cuando dice eso, ¿está siendo sarcástico?

S. H.: Sí.

J. O.: Eso me parecía.

Si hay algo que querría que la gente entendiese de su obra, sabiendo que la mayoría nunca entenderá nada de lo que usted hace, ¿qué sería?

S. H.: El tiempo imaginario. La gente cree que es algo que sucede en los sueños o cuando se acerca una fecha límite. Pero es un concepto bien definido. El tiempo imaginario es como otra dirección en el espacio. Es lo único de toda mi obra que los autores de ciencia ficción aún no han utilizado, porque no lo comprenden.

J. O.: Idiotas. La gente es idiota, porque, si no me equivoco, se refiere usted a la medida teórica que se obtiene a partir del tiempo real tras una rotación de pi medios en el plano complejo donde t es igual a i multiplicado por t. No es tan difícil de entender.

  Hablemos de inteligencia artificial. En un artículo reciente, usted ha dicho, literalmente: “Si lográsemos crear inteligencia artificial, sería el mayor acontecimiento de la historia de la humanidad.

  Por desgracia, también podría ser el último.” ¿Está usted diciendo que los robots acabarán con la humanidad? Y, ¿es este un argumento científico, o el argumento para una película increíble?

S. H.: La inteligencia artificial puede suponer un peligro real en un futuro no muy lejano. Podría mejorarse a sí misma y superar cualquier cosa que se nos ocurriese a nosotros.

J. O.: Sé que está intentando que la gente sea precavida, pero ¿por qué no debería entusiasmarme la idea de luchar contra un robot?

S. H.: Porque perdería.



J. O.: Bueno, para empezar eso no está tan claro, ¿no? No lo sabemos a ciencia cierta. Porque, ¿qué puede hacer un robot para vencerme si a mí me basta simplemente con desenchufarlo?

S. H.: Le contaré una historia. Unos científicos construyeron un ordenador inteligente, La primera pregunta que le hicieron fue: “¿Existe dios?” A lo que el ordenador respondió: “Ahora sí”. Entonces, cayó un rayo sobre el enchufe que hizo que no hubiera manera de desconectarlo.

J. O.: ¡Hostia! Es la historia más terrorífica que he oído en mi vida.

S. H.: Sí.

J. O.: ¡Un momento! ¿Quién me está hablando ahora mismo? ¿Es usted, o es el ordenador inteligente haciéndose pasar por usted?

S. H.: Soy yo.

J. O.: Ya, ¿pero yo eso cómo lo sé, profesor? Porque, si los ordenadores fuesen inteligentes, ¿qué mejor manera de convencernos de que no lo son que usar la voz del hombre más inteligente del planeta?

S. H.: Usted es idiota.

J. O.: Sí, ¿pero quién está diciendo eso, Stephen? ¿Usted, o la máquina?

S. H.: Los dos.



J. O.: Bueno, vale. De hecho, eso resulta bastante tranquilizador.

En 2006 usted dijo: “En un mundo sumido en el caos político, social y medioambiental, ¿cómo podrá la raza humana sobrevivir otros cien años?” Un mes más tarde, dijo: “No tengo una respuesta. Por eso planteé la pregunta, para que la gente reflexionase y tomase conciencia de los problemas a los que nos enfrentamos.” Han pasado ocho años desde entonces. No quiero meterle presión, pero, ¿tiene ya una respuesta?

S. H.: Aún no tengo una respuesta. Al menos se ha reducido el riesgo de aniquilación nuclear. Pero sigue habiendo otros muchos peligros.

J. O.: Eso es bastante deprimente, profesor, porque —si me lo permite que se lo diga—, usted es el hombre más inteligente del mundo. Si usted no tiene respuesta, estamos completamente jodidos.

Pasemos a otro tema. Está claro que usted es muy inteligente pero, ¿cómo se desenvolvería en la calle?

Supongamos que es traficante de droga de medio pelo, y controla unas 12 manzanas en una ciudad. Uno de sus camellos, Tito, tenía que reunirse con usted detrás del almacén a medianoche para pasarle medio kilo de cocaína de gran calidad. Tito llega tarde y sin la droga. Dice que le han atracado, pero parece que está colocado. ¿Qué haría entonces, Hawking?

S. H.: Yo no tomo drogas.

J. O.: ¿Sabe qué? En realidad es la respuesta más inteligente posible, porque todos los capos de la droga saben que uno no debe meterse lo que vende.

S. H.: Sí.

J. O.: Bien dicho, Hawking, bien dicho.

Ha afirmado que cree que podría existir un número infinito de universos paralelos. ¿Significa eso que existe un universo en el que soy más inteligente que usted?

S. H.: Sí. Y también hay un universo en el que usted tiene gracia.

J. O.: Mire, ya que es tan listo, ¿en qué número estoy…?

S. H.: 13.

J. O.: Era el 13. Estaba pensando en el 13. Bueno, eso fue cuestión de suerte. ¿En qué estoy pensando ahora mismo?

S. H.: En que usted ha sido una enorme decepción para su familia.

J. O.: No estaba pensando eso. ¿Por qué habría de pensarlo? Lo estoy intentado con todas mis fuerzas, ¿por qué les cuesta tanto entenderlo (hipotéticamente)? No estaba pensando eso.

Pasemos a unas preguntas rápidas de sí o no. ¿Son las siguientes cosas técnicamente posibles?

La vida en otros planetas. ¿Es teóricamente posible?

S. H.: Sí.

J. O.: ¿Y los agujeros de gusano de Schwarzschild?

S. H.: Sí.

J. O.: Bien, ¿qué me dice de esto?: que yo salga con Charlize Theron.

S. H.: No.

J. O.: ¿Cómo? ¿Seguro que no? ¿En ningún universo?

S. H.: No.

J. O.: ¿No sucede en ninguno de los infinitos universos?

S. H.: No.

J. O.: ¿Está diciendo que queda completamente fuera de los límites de lo que es científicamente posible?

S. H.: Sí.

J. O.: Una preguntita relacionada. En alguno de esos universos, ¿soy yo el que la rechaza, y por eso la cosa no funciona?

S. H.: No.

Se da usted cuenta de cuánto me cuesta escribir cada respuesta, ¿verdad?

J. O.: Sí, por supuesto. Pero estoy intentando entenderlo bien. Porque quiero saber si cabe alguna posibilidad hipotética…

S. H.: No.

J. O.: Es igual. Pero nunca digas nunca jamás.

Si fuese posible viajar en el tiempo, ¿volvería atrás y se negaría a hacer esta entrevista?

S. H.: Sí.

J. O.: Obviamente, es usted un hombre extraordinariamente inteligente. Stephen Hawking, muchas gracias por el tiempo que nos ha dedicado.





Fuente: College Humor y  The Verge

El Club de los Libros Perdidos. Con la tecnología de Blogger.