"La depresión es el peor veneno y el más frecuente", asegura un famoso psiquiatra que enseña cómo ser feliz

Se trata de un psiquiatra de fama internacional, el hombre que ha tenido en sus manos la salud mental de Nueva York, la ciudad que se convirtió en su refugio y después transformó en su hogar. 



  Luis Rojas Marcos (Sevilla 1943) era de esos niños «malos» e hiperactivos que no conseguían encajar bien en ningún sitio. Al que le perseguían problemas y suspensos mientras luchaba por nivelar su autoestima.

   A medida que creció, consiguió canalizar ese exceso de energía para estudiar más y pudo aprobar Medicina. Pero su vocación no parecía estar en curar los problemas de los órganos vitales. Tampoco quería resolver los problemas del alma de los demás.

   Si se decidió por Psiquiatría lo hizo porque quería entenderse a sí mismo. Así fue como Rojas Marcos o el «Dr. Marcos», como se le conoce al otro lado del Atlántico porque Rojas resulta impronunciable, acabó enseñando a los demás a conocerse y también a ser feliz.


   Nada más doctorarse, emigró a Nueva York en 1968. Allí descubrió una ciudad tolerante, donde no se tiene miedo a ir al psiquiatra. 

 Fue responsable de los servicios de Salud Mental de la ciudad y dirigió durante siete años el Sistema de Sanidad y Hospitales Públicos de Nueva York, hasta que sucedió el 11-S

  Rojas Marcos estaba al frente de la sanidad de la ciudad cuando se produjeron los ataques terroristas. Esa mañana estuvo a punto de morir aplastado bajo los escombros de las Torres Gemelas en dos ocasiones. 


 Vio escenas estremecedoras de dolor masivo que durante meses siguió sintiendo en tantas víctimas. Su despacho estaba muy cerca de la Zona Cero y durante semanas olfateó la muerte física y humana. 

 Después de aquello el psiquiatra se recetó «pasar página» y dejar el sistema sanitario de Nueva York. Algunos años más tarde llegó su libro Más allá del 11 de septiembre, donde vomitaba su experiencia y daba las claves para superar aquel trauma que a él también le llegó hasta la médula. 

 «Ha muerto mi madre, mi padre, he perdido amigos y he presenciado tragedias, pero nunca nada comparable con lo que sucedió el 11 de septiembre. Fue traumático», explicaba en una entrevista.


  Ahora este profesor de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York prefiere escribir de la felicidad, de cómo luchar contra la tristeza sin «prozac». «La tristeza normal forma parte de la vida. Sólo debería dejarse la medicación para los casos de depresión grave», acostumbra a decir.

  Las claves para conseguirlo son recetas sencillas que este psiquiatra ha desgranado en su último libro Secretos para ser feliz. Hablar sobre nuestros problemas, hacer ejercicio físico y, sobre todo, querer serlo. 

«La felicidad requiere entrenamiento, hay que trabajárselo como el deporte», ha escrito. 


 Los beneficios son innumerables hasta para la propia salud. Recientemente en un encuentro con José Antonio Marina en Madrid ambos recordaban el gran potencial que esconde un pequeño gesto como la sonrisa.


  Sonreír fortalece el sistema inmunitario, fomenta los estados emocionales saludables y estimula las relaciones sociales, aseguraba Luis Rojas quien cree que la cultura de la sonrisa podría ser hoy un buen antídoto para una sociedad en tensión como la actual.

  El instinto de la felicidad, el querer ser feliz funciona en las situaciones más difíciles porque nacemos con esa necesidad de sentirnos bien. Sin embargo, Rojas Marcos también cree que la depresión es el peor veneno y el más frecuente. 

 El que roba la esperanza en algún momento de su vida a un 12 por ciento de la población occidental, una situación para la que existen tratamientos y medicinas y por la que siempre hay que pedir ayuda.


Fuente: ABC
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