"Si Dios fuera mujer", un hermoso poema de Mario Benedetti que te hará reflexionar

Benedetti intenta en este poema poner de relevancia la importancia que la mujer tiene dentro de la religión, no sólo por su fe sino también por su capacidad de amar. Esto ha llevado a la personificación de Dios como tal, como una mujer.



  Benedetti nos habla de un dios femenino para el que todo es amor. Un dios que sería mujer y cambiaría por completo la visión de la Iglesia, que traería a nuevos fieles y a aquellos que se desviaron de la fe, que renunciaron a ella o que estaban perdidos.

  Su poesía es fuente de inspiración constante para todo el que desee salir de la realidad establecida y buscar otros caminos de expresión.

  En este magnífico poema Mario nos plantea una cuestión fascinante: ¿y si dios fuera una mujer…?


   Desde luego, son muchas las voces que afirman lo diferente que habría sido la historia de la humanidad si la mujer hubiera tenido más protagonismo. No sé si habría sido mejor o peor: probablemente, estos términos no se puedan adaptar a este tipo de cuestiones, y la evolución habría sido, simplemente, diferente.

Esta es la sugerente opinión de Mario Benedetti…


 "Si Dios fuera mujer",
Mario Benedetti 


   ¿Y si Dios fuera mujer? 
pregunta Juan sin inmutarse, 
vaya, vaya si Dios fuera mujer 
es posible que agnósticos y ateos 
no dijéramos no con la cabeza 
y dijéramos sí con las entrañas. 

   Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez 
para besar sus pies no de bronce, 
su pubis no de piedra, 
sus pechos no de mármol, 
sus labios no de yeso. 


   Si Dios fuera mujer la abrazaríamos 
para arrancarla de su lontananza 
y no habría que jurar 
hasta que la muerte nos separe 
ya que sería inmortal por antonomasia 
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico 
nos contagiaría su inmortalidad. 

  Si Dios fuera mujer no se instalaría 
lejana en el reino de los cielos, 
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno, 
con sus brazos no cerrados, 
su rosa no de plástico 
y su amor no de ángeles. 

   Ay Dios mío, Dios mío 
si hasta siempre y desde siempre 
fueras una mujer 
qué lindo escándalo sería, 
qué venturosa, espléndida, imposible, 
prodigiosa blasfemia.


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