La ciencia explica cómo el baile puede revertir su edad

¡Vamos a bailar!
A veces tenemos que retroceder asombrados ante la cosa quizás más compleja y bella de nuestro universo: el cerebro humano. Nuestro cerebro es extraordinario. Por mucho que hayamos aprendido sobre el órgano de 1.300 gramos, este estudio es un ejemplo de cómo acabamos de empezar a rascar la superficie.



  Por magnífico que sea el cerebro, sigue siendo un órgano, y es propenso a enfermedades y deficiencias. Quizás la más devastadora de todas las enfermedades es la demencia.

   El término demencia describe “una amplia gama de síntomas asociados con una disminución de la memoria u otras habilidades de pensamiento lo suficientemente severas como para reducir la capacidad de una persona para realizar actividades cotidianas“.

 La enfermedad de Alzheimer representa hasta el 80 por ciento de todos los casos de demencia.


Pero puede haber un rayo de esperanza.


  En la última década se descubrió que el cerebro es “plástico”. Es decir, podemos formar nuevas conexiones neuronales a lo largo de la vida. El Dr. Michael Merzenich, uno de los primeros pioneros en el movimiento de la neuroplasticidad, explica:

  “La creencia predominante, no hace mucho tiempo, era que el cerebro era que una vez que llegas a cierta etapa de desarrollo, la única manera de que el cerebro funcionara era cuesta abajo… ahora sabemos que nada podría estar más lejos de la verdad“.


  En otras palabras, con el tipo correcto de estimulación mental (daremos algunos ejemplos más adelante) podemos ralentizar – si no detener – el declive mental relacionado con la edad.


INVESTIGADORES EXPLICAN CÓMO EL BAILE PUEDE AYUDAR A `REVERTIR SU EDAD’




   Neurocientíficos del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas en Magdeburgo, Alemania, descubrieron algunas cosas bastante emocionantes. A cada participante de un grupo de voluntarios ancianos (edad promedio de 68 años) se le asignó durante 18 meses un curso semanal en entrenamiento de resistencia y flexibilidad o en el aprendizaje de nuevas rutinas de baile.

  Después de completar sus respectivos programas, se midió la actividad cerebral de los participantes. Esto es lo que el equipo de investigación descubrió:

– Ambos grupos “mostraron un aumento en la región hipocampo del cerebro”.


  Este es el hallazgo más importante del estudio. La región del hipocampo es responsable de numerosas funciones cognitivas, incluyendo el equilibrio, el aprendizaje y la memoria. También es el área del cerebro a la que se dirige el Alzheimer.


– El baile tuvo un impacto mayor que el entrenamiento de resistencia.


   La Dra. Kathrin Rehfeld, autora principal, dice: “En este estudio, demostramos que dos tipos diferentes de ejercicio físico (baile y entrenamiento de resistencia) aumentan el área del cerebro que declina con la edad… sólo fue el baile lo que llevó a cambios de comportamiento notables en términos de mejora del equilibrio“.


Explicando la disparidad


   De los dos grupos, los participantes del baile mostraron las diferencias más notables en su comportamiento. Los científicos atribuyen esta desviación a los desafíos cognitivos adicionales del programa de baile.

  “Tratamos de proveer a nuestros estudiantes de último año en el grupo de baile con rutinas de baile constantemente cambiantes de diferentes géneros (Jazz, Square, Latino-Americano y Line Dance)“, dice Rehfeld, “los movimientos de baile fueron cambiados cada dos semanas para mantenerlos en un proceso de aprendizaje constante“.

  Además, los individuos dentro del grupo de baile se enfrentaron con limitaciones de tiempo y señales de instrucción limitadas. Este desafío mental añadido probablemente estimuló más las áreas cerebrales responsables del aprendizaje y la memoria en el grupo de baile.


Un futuro más esperanzador


  Todos queremos vivir una vida sana, larga e independiente. Todos queremos mantener la salud de nuestro cerebro y cuerpo.

  Científicos ambiciosos y otros expertos dedicados están aprovechando y combinando tecnología de punta con investigación rigurosa para hacer esto una realidad.

  Por su parte, la Dra. Rehfeld y sus colegas se basan en esta investigación para crear nuevos programas de acondicionamiento físico con el potencial de maximizar los efectos antienvejecimiento.

   Uno de los proyectos en desarrollo es un programa basado en sensores que “genera sonidos (melodías, ritmos) basados en la actividad física”. 


  Los pacientes de demencia, señala Rehfeld, a menudo muestran reacciones fuertes al escuchar música. Tiene la esperanza de que, al combinar la actividad física con la estimulación cognitiva, podamos combatir aún más esta terrible enfermedad.

Nosotros también lo esperamos, doctor. Gran trabajo.
¡Otras cosas que se puede hacer!


¿Y si bailar no es su fuerte?



  ¡No hay problema! Pruebe una o más de estas recomendaciones para darle a su cerebro un desafío diario:

Hacer rompecabezas o sudoku.
Hacer cosas que nunca haya hecho antes. Pruebe algo nuevo todos los días.
Hacer matemáticas básicas en su cabeza.
Guarde el smartphone y lea un libro.
Caminar 15 minutos todos los días.
Lleve a su perro al parque y disfrute del aire fresco.
Escuchar un nuevo tipo de música.


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