El último deseo de Stephen Hawking te emocionará hasta las lágrimas

Stephen fue una inspiración para todos mientras vivió, pero después de su muerte, sus acciones tocaron a muchos más. Mientras miles de personas se alinearon en las calles de Cambridge para rendir su homenaje a Stephen Hawking, en otro lado de la ciudad, el profesor dio un regalo final.



 El astrofísico, que murió hace tres semanas, pagó para una comida de Pascuas masiva para las personas que viven en la calle, con decoraciones y flores.

   Gracias a sus donaciones, más de 50 invitados disfrutaron de una comida hecha por la organización FoodCycle y la Iglesia Metodista de Wesley. Una nota que estaba en todas las mesas decía que el almuerzo había sido un "regalo de Stephen".

"Estamos muy agradecidos de la generosa donación de la familia Hawking, gracias a ellos pudimos darle a nuestros invitados una comida extra especial por Pascuas", dijeron desde FoodCycle.


Aparte de ser un gran profesional hasta el último día de vida, el astrofísico cumplió su deseo final con una causa social. El astrofísico pagó para una comida de Pascuas para las personas que viven en la calle, con decoraciones, arreglos florales y más

 La organización benéfica FoodCycle Cambridge agradeció en un tuit el domingo a la familia Hawking por la “generosa donación” .

El grupo precisó que “hicimos una pequeña ovación en honor a Stephen Hawking antes de comer hasta el hartazgo”.

  La organización FoodCycle empezó en 2010 y ofrece comidas gratis para personas con comida donada. Los organizadores contaron que antes de empezar el festín, hicieron un reconocimiento al físico.


  "Tuvimos un almuerzo muy emocionante hoy. Por el funeral de Stephen Hawking, su familia hizo una generosa donación y nos dijo que este almuerzo corría a cuenta de él".

  Stephen Hawking murió en su casa en Cambridge el 14 de marzo a los 76 años. Su funeral fue en la Iglesia Great St Mary's el sábado pasado.

  Eddie Redmayne, el actor que interpretó al profesor en la película La Teoría del Todo en 2014, estuvo entre los 500 invitados al funeral. La campana de la iglesia sonó 76 veces cuando su ataúd llegó, uno por cada año de su vida.


Fuente: La Nación

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