10 geniales lecciones vitales que aprendimos con Merlí

"Me llamo Merlí... y quiero que la filosofía les haga 'trempar'", fue la carta de presentación del peculiar profesor de Filosofía



  Este maestro bastante simpático y experto en sacar de quicio a sus colegas del instituto revolucionó con sus poco ortodoxos métodos de enseñanza a sus alumnos.

   La pasada temporada, se estrenó en la televisión autonómica de Catalunya (TV3) Merlí, serie que consiguió batir récords de audiencia semana a semana y una legión de fans de todas las edades que ya cuentan las horas que quedan para el retorno de “los peripatéticos” esta misma noche.

   La ficción catalana revelación del 2015 también se pudo ver en el resto de España esta primavera de la mano de Atremedia, como ya hizo con otros productos catalanes de éxito como Pulseras Rojas o Citas.

  La serie se centra en un profesor de filosofía, Merlí, que consigue una plaza como sustituto en un instituto donde, casualmente, estudia su hijo adolescente.


   Desde el primer día, Merlí impone un revolucionario método de enseñanza basado en la reflexión y el pensamiento libre, muy criticado por sus compañeros y padres de los alumnos, pero con el que consigue, no solo ganarse la confianza y el respeto de los jóvenes estudiantes, si no que también sientan motivación por la asignatura.

 
  En Merlí, los alumnos aprenden de los profesores y los profesores de los alumnos, los hijos de sus padres y los padres de sus hijos, los padres de los profesores y los profesores de los padres, retroalimentándose mutuamente y enviando múltiples enseñanzas vitales a unos espectadores que, capítulo a capítulo, nos hemos sentado delante del televisor (o pantalla de ordenador) para recibir sus clases magistrales.

Estas son algunas de las lecciones que hemos aprendido gracias a Merlí.



1. Abandona el conformismo y arriésgate


 “Que las cosas sean de una manera no quiere decir que no se puedan cambiar” (capítulo 2)


2. Piensa en el beneficio colectivo y no solo en el tuyo propio


 “David Hume decía que vale más una mentira que sea beneficiosa para la sociedad, que no una verdad que la pueda perjudicar. ¿Qué quiere decir eso? Pues que el pensamiento solo es útil cuando tiene en cuenta los intereses de la gente” (capítulo 12)


3. Acepta a los demás con sus defectos y virtudes


 “Esta manía de que las cosas que hacemos tienen que ser aceptadas por otros provoca que muchas personas escondan facetas suyas” (capítulo 7)


4. Satisfaz tus expectativas, no la de los otros


 “¿Os está bien lo que vuestros padres les han inculcado creyendo que es lo mejor para vosotros? No se quejen de que nadie les impone la manera de pensar. Ya sois lo suficientemente grandes como para pensar en vosotros mismos” (capítulo 5)


5. El amor a veces duele


 “Quizá te enamorarás un día y no serás correspondido. ¡Así es la vida! No siempre gustas a quien te gusta” (capítulo 1)


6. Vive al máximo


 “Para Aristóteles, la felicidad no es un estado, es una actividad. Solo al final de la vida puedes decir si has sido feliz o no. Si quieren ser felices, Aristóteles les dice que se lo tienen que ganar” (capítulo 4)

7. Quiérete tal y como eres


 “No es nada fácil estar gordo en una sociedad que prioriza el culto al cuerpo. Parece que tengamos que sentirnos culpables por tener sobrepeso y yo no pienso pedir disculpas por ser como soy” (capítulo 7)


8. No escondas tus sentimientos


 “¿Sabes qué pasa? Hay una tendencia generalizada a no expresar lo que pensamos. ¡Yo me la salto! Es que la vida podría ser mucho más sencilla si no lo complicásemos todo.

 Hay personas, muchas personas, que se gustan y no se lo dicen nunca. ¿Por qué no reconoces que yo también te gusto?” (capítulo 4)


9. Dale más valor a tu intimidad


 “Antes de hacerme un perfil en Facebook prefiero que se me cague un perro encima. No me gusta, no quiero compartir mi vida con tanta gente. 

  ¿Qué es eso? ¡Veo mucho narcisismo! Todo el mundo subiendo fotos: ‘¡mirad que vacaciones he hecho!’, ‘¡mirad que hijo más guapo que tengo!’. ¿Y a mi qué me importa? ¿En serio no tienen nada más que hacer que fotografiar vuestra vida y enseñársela a todo el mundo?” (capítulo 8)


10. No te esfuerces por cambiar lo que no se puede cambiar


 “A veces me pregunto qué cojones hacemos intentando que la gente no sea tonta. ¡Si quieren ser tontos, que mueran tontos!” (capítulo 11)


Fuente: Virginia Martínez para Bfacemag

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