¿Eres una persona rebelde?: entonces estos 9 rasgos te describen a la perfección

Hay quienes prefieren romper convenciones a limitarse a la monotonía de lo que ya se conoce.




  Las personas rebeldes son mucho más que una categoría de individuos que desafían ciertas normas. A menudo, y aunque suene exagerado, el progreso de la historia de grandes pasos hacia adelante gracias a ellas. 

 Son, por así decirlo, quienes enseñan a los demás que es posible hacer algo que nadie se había planteado hacer antes.

  En este artículo veremos cuáles son los rasgos y los estilos de comportamiento que definen a las personas rebeldes.


Desafiando las normas

   Vivir en sociedad significa aprender a respetar las necesidades y los derechos de los demás, pero hay veces que las normas y las convenciones que nos imponemos se nos quedan demasiado pequeñas. 

 Son esos casos en los que las reglas del juego nos constriñen sin ninguna razón, encorsetan nuestra capacidad de disfrutar de la vida sin darnos nada a cambio.

  ¿Qué pasa cuando un conjunto de normas deja de tener sentido?

  Probablemente, la mayoría seguirá respetando esas reglas, ya que es lo que se ha hecho siempre y cuestionar eso requiere de una energía y un ánimo de voluntad que no todos tienen, por un lado, o porque simplemente no nos damos cuenta de que podemos cuestionar esas normas, por el otro. 


 En estos casos, quienes rompen las convenciones son las personas rebeldes.

  Es este perfil psicológico el que tiene una mayor capacidad para detectar aspectos de la sociedad en los que la tradición y las normas asfixian de un modo innecesario el repertorio de actitudes y acciones que podemos tener (y de los que podemos disfrutar).

  Veamos de qué manera lo hacen.

1. Se llevan mal con la autoridad

  Aunque el día a día les obliga a vivir según las normas que dictan ciertas autoridades (por el simple hecho de vivir en un Estado), llevan mal este hecho. Esto hace que con relativa frecuencia rompan esas normas que se consideran básicas, exponiéndose a algún tipo de violencia.

2. Predisposición creativa

  Las personas rebeldes no tienen por qué ser hábiles en alguna de las artes, pero sí tienen una predisposición a ser creativas, aunque se trate de una forma de creatividad poco pulida. 

 Por ejemplo, es frecuente que utilicen objetos con finalidades diferentes a aquellas ara las que fueron diseñados.


3. Rechazan muchas de las etiquetas habituales


  Para las personas rebeldes hay fenómenos de la vida que no merecen ser limitadas a una palabra. Utilizar estas fórmulas lingüísticas sirve para comunicarnos y entendernos mejor, pero a cambio, limitamos el significado de lo que realmente querríamos expresar. 

 Es por eso que prefieren expresarse de otras maneras para comunicar ciertas cosas, como por ejemplo, frecuentemente, la relación que tienen con una persona.

4. Rechazan la monotonía


 Buena parte de la monotonía que es tan frecuente en la sociedad actual se debe a la simple costumbre, o a la obligación.

 Esto hace que las personas rebeldes puedan desentonar, ya que al igual que otros individuos no tienen por qué cambiar de hábitos en su día, las primeras no tienen por qué conformarse con hacer siempre lo mismo.


5. Su vida se basa en la apertura, no en la transgresión


  El sentido de la vida de las personas rebeldes no se basa en transgredir las normas por el simple hecho de hacerlo.

  De ser así, esta sería una falsa rebeldía basada en la reacción a lo que ocurre. En todo caso, su concepción de lo que significa vivir es más amplia que la del resto de miembros de la sociedad: no quieren que se les cierre ninguna puerta si no hay una buena razón para ello.


6. Rechazan la competitividad

  La idea de tener que estar compitiendo constantemente con los demás les causa rechazo, ya que es una lógica que lleva a entrar en un círculo vicioso de trabajo, atándonos a una dinámica que escapa totalmente a nuestro control.


7. No actúan según las expectativas de otros

  Lo que los demás opinen de las personas rebeldes no hace que estas últimas adapten su manera de ser en sociedad, ya que rechazan la idea de que sea alguien defina desde fuera lo que uno mismo debe ser.


8. No juzgan a los demás de forma innecesaria

  Del mismo modo en el que disfrutan de su propia autonomía, las personas rebeldes evitan hacer juicios de valor sobre decisiones muy personales que hagan los demás acerca de cómo guiar sus vidas.

9. No se sienten culpables por no encajar en la estética dominante

  Las apariencias cuentan mucho, pero eso no hace que la autoestima de las personas rebeldes se tambalee cuando deciden no amoldarse a esos criterios.


Fuente: Arturo Torres para Psicología y mente

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