Personas con tatuajes: 3 rasgos de personalidad que las definen

Hay características de personalidad que nos predisponen más o menos a tatuarnos la piel.



  Los tatuajes son ya un auténtico fenómeno social y estético. Desde que pasaron de los ambientes carcelarios a las pasarelas de moda y a todo tipo de grupos demográficos en la mayoría de países occidentales, se han normalizado tanto que ya no resultan algo extraño, tal y como sucedía hace pocas décadas.

  Según las estimaciones de la Academia Española de Dermatología, uno de cada tres españoles de entre 18 y 35 años, la generación millenial, tiene al menos un tatuaje. 

 No es un caso aislado: en los Estados unidos, casi un tercio de los habitantes tiene su piel tatuada de un modo u otro, según el Pew Research Center.


  Dado esta rápida expansión, es normal que los psicólogos sociales y de la personalidad se hayan interesado por saber qué rasgos y características psicológicas definen a las personas que llevan tatuajes.

 
  Está claro que cada individuo es un mundo; este es un principio que tienen muy en cuenta todos los investigadores dedicados al estudio de las diferencias individuales.

  Sin embargo, también es cierto que, en muchos casos, ciertos rasgos de personalidad nos hacen más propensos a realizar ciertas conductas. 

 Ocurre con la propensión a consumir drogas, a casarse, y a muchas otras, entre las que al parecer se encuentra también el hecho de hacerse un tatuaje o más.


  Recientemente, un grupo de investigadores de la Anglia Ruskin University ha realizado un estudio justamente para detectar aquellos rasgos de personalidad en los que se caracterizan las personas con tatuajes al ser comparadas con el resto de la población.

  Para realizar este estudio se reclutó a una serie de voluntarios y voluntarias, con o sin tatuajes, para que rellenasen test de personalidad. 

 Partir del análisis de todos los datos acumulados, el equipo descubrió tres rasgos de personalidad básicos en quien lleva tatuajes. Son, fundamentalmente, los tres que veremos a continuación.

1. Extraversión

   La extraversión es un rasgo de personalidad que nos habla sobre el grado en el que las personas dependen de estímulos externos en el entorno inmediato. 

 Concretamente, quien es extravertido tiende a buscar entornos complejos y ricos socialmente, y llenos de estímulos, a diferencia de las personas introvertidas, que muestran un cierto grado de ansiedad si se notan desbordadas por los estímulos externos.

  A la práctica, las personas extravertidas son más sociables, ya que les gusta más estar con mucha frecuencia en lugares concurridos y en los que hay grandes grupos, sonidos y estímulos visuales. 

 Dan la impresión de ser individuos llenos de energía, aunque las situaciones en las que hay un cierto grado de soledad y aislamiento pueden hacer que su estado de ánimo caiga, algo que no ocurre con los introvertidos.


2. Apertura a la experiencia

  Esta investigación muestra que las personas con tatuajes tienen una significativa tendencia a recibir con alegría las nuevas experiencias. Eso significa que, en general, los cambios que se presentan en la vida con el paso del tiempo no son vistos como algo malo, algo que sí ocurre, por ejemplo, en las personas conservadoras.

  Por otro lado, la búsqueda de nuevas experiencias es vista como algo excitante por quienes presentan este tipo de personalidad, mientras que las situaciones monótonas causan hastío rápidamente. 

 En general, todo aquello relacionado con la aventura y con la posibilidad de asumir un cierto grado de riesgo es experimentada con placer.


3. Motivación por destacar

   Es bien sabido que muchas personas aseguran hacerse tatuajes simplemente porque les gustan o porque tienen un significado que ellas conocen más que nadie.

  Desde luego, es muy posible que en el caso de cientos de miles de personas con tatuajes esto sea así, pero este estudio ha detectado que, en general, quien decide tatuarse la piel muestra una significativa motivación por destacar entre el resto.

  A partir de este dato, el hecho de recurrir a esta clase de recursos estéticos y simbólicos puede ser visto como un intento por construirse una identidad frente a los demás; tener algo que contar a través de historias trazadas por la tinta que decora el cuerpo, siendo estas narraciones, normalmente, algo que tiene que ver con la filosofía de vida de quien lo lleva, o con eventos importantes que han ocurrido en sus vidas.

  A fin de cuentas, incluso aquellos tatuajes más pequeños y más escondidos dan pie a preguntas y a excusas para poder explicar cómo se vive, o se ha vivido, la vida. 

 El hecho de que solo muy pocas personas vean algunos de ellos es en sí algo que le da fuerza a su poder para expresar, dado que la discreción y la intimidad que llevan asociados causan un impacto emocional claro en quien los contempla.




Fuente:  Arturo Torres para  Psicología y mente

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