Las "normas" para salir con las hijas de un padre feminista

Un escritor compartió una excelente reflexión acerca de la educación de sus hijas que sorprendió a todos y ya fue compartida por más de 50.000 personas.



  Se trata de una costumbre que lleva siglos entre nosotros, y es que la petición de la mano y los requisitos que imponen los padres a los potenciales pretendientes de sus hijas son muy tradicionales y continúan fuertemente instalados en el imaginario colectivo. 

 Además, no hay que olvidar que las películas hacen lo suyo y reproducen estos estereotipos. 

 Con el objetivo de romper con este tipo de hegemonía, el escritor J. Warren Welch compartió en las redes sociales las normas que impone a todo aquel que quiere salir con algunas de sus cuatro hijas. Y viendo la seriedad con que se toma el asunto, te lo pensarás dos veces antes de llevarle la contraria.


  Su publicación en Facebook, compartido más de 50.000 veces, se titula "Normas para salir con mis hijas" y dice así:

 "Tendrás que preguntarles a ellas cuáles son sus normas. 

 No estoy educando a mis hijas para ser la clase de mujeres que necesitan que su padre actúe como un loco posesivo para que las traten con respeto. 

 Tú las respetarás, y si no lo haces, puedes estar seguro de que no necesitarán mi ayuda para ponerte en tu lugar".


  De este modo, el escritor atrae a los padres sobreprotectores que, una vez que la leen, lejos de reafirmar sus normas, se encuentran con una educación más libre y más sana.

  Según consideró en una entrevista para el diario Today, "es normal que los padres quieran proteger a sus hijas, pero hay posturas que se alejan del 'instinto protector' y en realidad consolidan la creencia de que las mujeres necesitan que los hombres cuiden de ellas".


  "Yo era feminista antes de tener a mis hijas, pero ellas me ayudaron a darme cuenta de que no tengo ningún derecho a tomar decisiones sobre su vida", argumentó Welch, que tiene cuatro hijas menores de edad: Ashton y Jade, de 16 años, Carmen, de 12 años, y Laney, de 7 años.

Fuente: La Nación

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