40 ilusiones ópticas que desafiarán tu poder de imaginación…amarás la anteúltima

Rob Gonsalves es un pintor canadiense con un estilo que podemos calificar de realismo mágico, pintor polifacético que realiza sus obras originales, grabados para ediciones limitadas e ilustraciones de sus propios libros.



  Desde pequeño, el artista se ha interesado en el mundo del dibujo. A la edad de 12 años ya era evidente su magistral técnica y su excelente comprensión de la arquitectura y la perspectiva. 


 En cuanto a su estilo, Dalí y René Magritte fueron unos de sus referentes más importantes, abriéndole los ojos, inspirándolo y llevándolo a crear extraordinarias y únicas obras surrealistas.


  Aunque la gran mayoría de obras de Gonsalves son surrealistas se diferencian del surrealismo puro en que en su caso las imágenes son deliberadamente planeadas teniendo muy claro el resultado que quiere obtener en sus espectadores.  

 Gonsalves dota a sus obras realistas de una magia que las envuelve siendo lo que ves el resultado de una conjunción magistral de colores que dan como resultado un alto impacto visual, en sus obras Gonsalves quiere acercar a la gente la posibilidad de creer en lo imposible y la posibilidad de que hay algo más.



  El maestro de la ilusión es capaz de unir varios mundos en una sola obra, el sentido de la magia cobra sentido en su pintura, la realidad es espejo de la irrealidad que representa el deseo del ser humano en creer en lo imposible.

 El artista canadiense funde el cielo, las nubes, el agua, la naturaleza, con formas arquitectónicas humanas para crear bellas y complejas ilusiones ópticas.

  Lugares mutuamente excluyentes conforman una unidad visual, los puntos de ruptura de las construcciones y la naturaleza encuentran en su obra características comunes, una compatibilidad visual ciertamente mágica y hermosa. 

 Nada es lo que parece en el arte visual de Rob Gonsalves que en cada obra abre puertas de nuestra imaginación.



  Realidades completamente separadas conviven como una unidad creativa, espejos y simetrías que se funden en un infinito de formas absolutamente sorprendente.

 ¿Qué vemos realmente? ¿Qué no somos capaces de ver pese a estar justo delante de nosotros? ¿Hasta dónde puede llegar nuestra fantasía?


 Simplemente hay que dejarse llevar, disfrutar de los mundos imaginarios de Rob Gonsalves, imaginar una noche, imaginar un día, imaginar un lugar, simplemente imaginar.

 El objetivo de sus pinturas es desafiar a la vista, pues en primera instancia identificarás una cosa, pero al mirarla bien, encontrarás otra.


 Observa sus pinturas y ¡cuéntanos qué fue lo que viste en ellas!
 
 Los galeones se fusionan con el cielo y las nubes para trazar un puente sobre el mar





 Con la maravillosa sombra proyectada por una linterna sobre un globo terráqueo el inicio mágico de un eclipse lunar.


En la vida real las calles se convierten en duros colchones para los vagabundos y necesitados, y en la pintura de Gonsalves vemos esta situación de forma mucho más idealista, menos cruda, más imaginaria. 


 Del  reflejo de los árboles sobre el río surge una dama blanca de espuma y nubes que alumbra nuestra imaginación.


 Dos niños juegan en sus propios rascacielos.


 Con solo unos trapos, unas ajadas cortinas, se puede crear una mágica escena.


Barcos, nubes, mar, un bello paisaje y el perfil de unas señoras en su conversión en balaustrada. Nada es lo que parece.

 

 

 
La danza del viento, el poder de Eolo y la imaginación hacen posible que las cortinas se conviertan en un bello baile.

El mapa volador, saltando al vacío de nuestra imaginación.


 Girasoles que realmente son personas, entran en trance al escuchar el virtuosismo del violinista.


 El cielo se funde con el mar. ¿Los barcos vuelan o navegan?



El fenómeno de la flotación, la conexión con la naturaleza, la fusión con el orbe diurno.


 La pizarra del Universo, las ecuaciones, las matemáticas de Einstein se funden con una solución llamada Cosmos.




 

 

 

 

 

 
 



 


 



1 comentario:

  1. Uno de los cuadros no corresponde a la autoría de Rob Gonsalves, sino a Jim Warren.

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