TOP 26: LOS MEJORES Y MÁS DIVERTIDOS INSULTOS ENTRE ESCRITORES

  A la Woolf no le gustó la obra maestra de James Joyce, Ulises y se lo decía sin tapujos; a Mark Twain le disgustaba tan profundamente lo que escribía Jane Austen que le habría partido la crisma con su propio libro...y esto no es nada comparado con lo que estos escritores opinaban de sus colegas.  




  Los escritores, como cualquier persona, también pueden llegar a odiarse unos a otros. En gustos se rompen géneros, y el chisme es también un género menor de la literatura. Te presentamos 15 de los mejores y más lapidarios insultos literarios que hemos encontrado.



1. Bukowski sobre Shakespeare

   Shakespeare es ilegible y está sobrevalorado. Pero la gente no quiere escuchar esto. Uno no puede atacar templos. Ha sido fijado a lo largo de los siglos. Uno puede decir que tal es un pésimo actor, pero no puede decir que Shakespeare es mierda. Cuando algo dura mucho tiempo, los snobs empiezan a aferrarse a él, como ventosas.

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2. Bolaño sobre Neruda

  A mí Neruda me gusta bastante, tal como lo digo en ese cuentito. Un gran poeta americano. Muy equivocado, por otra parte, claro, como casi todos los poetas. No era el sucesor de Whitman, en muchos de sus poemas, en la estructura de esos poemas, sólo podemos ver ahora a un plagiario de Whitman. Pero la literatura es así, es una selva un poco pesadillesca en donde la gran mayoría, la inmensa mayoría de escritores son plagiarios.

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3. Oscar Wilde sobre G.B. Shaw

    No tiene ningún enemigo en este mundo, y ninguno de sus amigos lo quiere.


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4. Harold Bloom contra J.K. Rowling: 

“¿Por qué leer Harry Potter y la piedra filosofal? Probablemente, si no puedes ser persuadido para leer algo mejor, Rowling lo hará”.

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5. Mark Twain sobre Jane Austen

“No tengo ningún derecho a criticar libros, y no lo hago excepto cuando los odio. A menudo quiero criticar a Jane Austen, sus libros me sacan de quicio tanto que no puedo ocultar mi frenesí al lector; y por lo tanto debo parar cada vez que comienzo. Cada vez que leo Orgullo y Prejuicio quiero desenterrarla y golpearla en el cráneo con su brillante libro”.

6. J.M. Coetzee sobre Sándor Márai

  Su concepción de la forma novelesca era anticuada, su concepción del potencial de la novela era limitada, y sus logros en ese medio fueron, en consecuencia, escasos.

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7. David Huerta sobre Bukowski (y sobre su séquito de fans)

  Para entrar en materia, haré una pregunta sencilla: ¿cuál es el sueño de todo adolescente, aparte de conseguirse un automóvil? Levantarse tarde, no hacer la cama, beber con los amigotes, desvelarse con todo descaro, apostar y jugar, ir al billar o al hipódromo a arriesgar un dinero de preferencia mal habido. Todo lo que no tenga que ver con esto es “pequeñoburgués”, “fresa”, “exquisito” y la sarta de adjetivos dizque infamantes que quiera proponer el curioso lector. Ahí está la clave del éxito enorme de Bukowski: sus libros son la expresión de un sueño adolescente cumplido en todo su esplendor.

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8. Friedrich Nietzsche contra Dante Alighieri: 

“Una hiena que escribió poesía en las tumbas”.

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9. Flaubert sobre George Sand

 Una gran vaca rellena de tinta.

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10. Borges sobre el Ulises de Joyce

  Creo que “Ulises” es un fracaso. Cuando se ha leído lo suficiente se saben miles y miles de circunstancias sobre los personajes, pero no se los conoce. Y pensar en los personajes de Joyce no es lo mismo que pensar en los de Stevenson o Dickens, porque en el caso de un personaje, en un libro de Stevenson, por ejemplo, un hombre puede que sólo esté presente en una página, pero se siente que uno lo conoce o que hay más de él por conocer. En “Ulises” se cuentan miles de circunstancias sobre los personajes: que han ido dos veces al lavabo, los libros que leen, sus posturas exactas cuando están sentados o de pie, pero, realmente, no se los conoce. Es como si Joyce hubiera pasado por ellos con un microscopio o una lupa.

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11. H.G Wells contra George Bernard Shaw: 

“Un niño idiota gritando en un hospital”.

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12. Virginia Woolf sobre el Ulises de Joyce:

  Ulises es el trabajo de un despistado preparatoriano rascándose los barros.


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13. Joseph Conrad sobre D.H. Lawrence:

 Una porquería. Nada más que obscenidades.




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14. Evelyn Waugh sobre Proust:

 “Estoy leyendo a Proust por primera vez. Muy poca cosa. Pienso que tiene un defecto mental”.

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15. Lawrence Durrell sobre Henry James:

 Si tuviera que elegir entre leer a Henry James y que apretaran mi cabeza entre dos piedras, elegiría lo segundo.



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16. Elias Canetti sobre Bertolt Brecht:

  Tan grande era mi aversión por su persona que cuando nos encontrábamos no le decía una palabra sobre sus poemas. Al verlo, pero muy especialmente al oírlo pronunciar sus frases, me invadía una sensación de ira que me guardaba bien de exteriorizar, no menos que mi entusiasmo por el Devocionario del hogar.


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17. Charlotte Brontë sobre Jane Austen:

 No altera al lector con nada vehemente ni lo molesta con nada profundo: las pasiones le son perfectamente desconocidas.


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18.  Cyril Connolly sobre Orwell:

No podía sonarse la nariz sin tener que moralizar sobre la industria del pañuelo.



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19. Lord Byron contra John Keats: 

“Aquí está la poesía de orina de cama de Johnny Keats, y tres novelas escritas por Dios sabe quien. No más Keats, lo suplico: desuéllenlo vivo”.


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20. Charles Baudelaire contra Voltaire: 

“Crecí aburrido en Francia y la razón principal de eso es que todo mundo se parecía a Voltaire… el rey de los bobos, el príncipe de lo superficial, el anti-artista”.

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21. Vladimir Nabokov contra Ernest Hemingway: 

A Hemingway lo leí la primera vez a inicios de los años cuarenta, algo contra las campanas, pelotas y toros… lo detesté”.


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22. Henry James contra Edgar Allan Poe: 

“El entusiasmo Poe es la marca de una etapa decididamente primitiva de reflexión”.


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23. Truman Capote contra Jack Kerouac: 

“Eso no es escribir, eso es teclear”.


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24. Oscar Wilde contra Alexander Pope: 

“Hay dos formas en las que te desagrade la poesía; una es que te desagrade, la otra es leer a Pope”.


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25. William Faulkner contra Mark Twain:

 “Un escritorzuelo que no debió ser considerado el cuarto en Europa, quien engañó a algunos de los más antiguos  con esqueletos literarios con suficiente color para intrigar al superficial y al perezoso”.


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26. D.H. Lawrence contra James Joyce:

 “Dios mío, ¡qué torpe y pútrida olla es James Joyce! Nada más que un viejo marica con frases de la Biblia y el resto en el jugo de la deliberación con una mentalidad periodística asquerosa”.



Fuente: La voz y Julieta Sanguino para Cultura colectiva

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