¿Ezkrives haci o escribes así? ¿Realmente hay diferencia?

¿Eres de las personas a las que le sangran cuando bes ke la jente ezkrive haci? ¿Tu primer impulso es insultarlos... corregirlos antes de que sigan causando daño a nuestro idioma? Pues bien, reprime tus impulsos, pues esto es algo que debes evitar y aquí te explicaremos por qué.



      El lenguaje humano se divide fundamentalmente de dos formas: la lengua y el habla. La primera es el conjunto de posibilidades expresivas de un individuo, es el marco general lingüístico y sus reglas, al que nosotros llamamos idioma. 

  La segunda en cambio, es la realización específica de una lengua, que se puede dar al nivel de una región o un grupo social o simplemente al nivel de un individuo. El habla es, para decirlo de una manera más simple, una forma de hablar en particular, dentro del marco general de la lengua.

   Esta es la razón de por qué cada persona habla diferente, y de por qué existen, en todos los idiomas, diferentes lunfardos, jergas o dialectos: la lengua en su ejercicio cotidiano que es el habla, se altera constantemente. Y esto es porque cada persona habla diferente ya que del inmenso abanico de posibilidades que ofrece el español, sólo escoge las que considera más útiles dentro del contexto en que se está comunicando. 

  Nadie jamás llega y saluda diciendo: “Salutaciones, mi muy respetable amigo, ¿cómo se halla su ánimo en esta cautivante víspera?”. No al menos en este siglo.
La variante, mucho más real para iniciar una conversación con un amigo, sería un simple: “Hola”, porque con eso basta para abrir el canal de comunicación. Aunque si se encuentra frente a una figura de autoridad o en un ámbito más formal, quizá cambie el “hola” por un más formal “buenas tardes” y tal vez usará el reverencial “usted” en lugar de “”.

     Pero esto no acaba aquí. A este uso se le llama norma, o sea, las formas determinadas por el grupo social al que pertenecemos. Las instituciones lingüísticas tienen esa labor, recogen y describen normas para compartirlas con los hablantes. 

  La ortografía y la gramática son un ejemplo, no todos las conocen porque dentro de su contexto nunca ha sido relevante, pero es importante aprenderlas porque nutre nuestras expresiones y podemos cambiar de registro lingüístico sin tropiezos ni errores. Una vez que dominemos estas normas, podemos alterarlas para dar riqueza a los discursos; un ejemplo sería el lenguaje literario que suele modificar significados, sintaxis y hasta crea nuevas palabras.

      ¿Entonces debemos corregirlos o no, señora RAE? 

  La respuesta es simple: Depende del contexto.

  Lo primero que debes atender es que, así como hay momentos en los cuales te diriges a otras personas con las que ya tienes cierta confianza y en otros no, también ocurre lo mismo en la escritura. No es lo mismo escribir una carta solicitando un empleo que escribir un saludo en Whatsapp.

 En el primer caso definitivamente deberías usar los dos signos de interrogación, pero en el segundo, por influjo del inglés, escribirás el de cierre nada más. Es decir, esos errores como preferir el espacio a la coma, no poner puntos, el uso de emojis u otras pueden deberse únicamente al contexto o porque ya conocen las normas y prefieren no seguirlas conscientemente. Sin embargo, si el contexto es mucho más serio, entonces sí deben hacerse los comentarios pertinentes.

  En el segundo ejemplo, si te dedicas a corregir tajantemente a alguien porque desconoce o deja de lado las normas, porque no ha podido asirlas e integrarlas a su habla, él sentirá la corrección como un insulto y no como una ayuda. A nadie le gustaría que un desconocido llegara calificando como pésima nuestra manera de vestir y nos instara a consultar revistas de moda; o que nuestra manera de cocinar sería mejor si siguiéramos las reglas de los mejores chefs, ¿verdad? 

  Lo mismo ocurre con la escritura, el reto para los que conocen a la perfección las normas es guiar a aquéllos que no, pero de manera respetuosa y educada. Así demostraríamos que, en efecto, conocemos tan bien las normas que podemos ablar azí :v y hablar así, con el fin de ayudar a otros.



Fuente: Conocer te cambia la vida, por Tonatiuh Higareda

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