26 EXTRAÑOS SÍNDROMES CON NOMBRES DE PERSONAJES LITERARIOS ¿CUÁL TIENES?

¿Sabes qué es el raro síndrome de Rapunzel? ¿Y el síndrome de Huckleberry Finn, el personaje de las novelas de Twain? ¿O acaso padeces del tan frecuente síndrome de Peter Pan?




1.  Síndrome de Rapunzel


  Llamado así en honor a la protagonista de pelo largo de uno de los cuentos de los Hermanos Grimm, hace referencia a un raro trastorno intestinal, del que solo se conocen 25 casos , y que consiste en consiste en la formación de una cola de pelo extendida desde estómago hacia intestino. ocurre en pacientes mujeres jóvenes y niñas, con un trastorno de la personalidad, y suele causar tricofagia (ingesta compulsiva de cabello). 



2. Síndrome de Huckleberry Finn

   Bautizado como el personaje de la obra de Mark Twain "Las Aventuras de Hucckleberry Finn", este síndrome psicológico se caracteriza por la tendencia a eludir responsabilidades como niño, y a cambiar con frecuencia de trabajo al llegar a la vida adulta. Los expertos aseguran que es un mecanismo de defensa ligado al rechazo parental, una baja autoestima y síntomas de depresión en un sujeto inteligente. 


3. Síndrome de Otelo

  También conocido como delirio celotípico o celos patológicos, se trata de un trastorno delirante caracterizado por una preocupación excesiva e irracional sobre la infidelidad de la pareja. El paciente, normalmente un hombre, está absolutamente convencido de que su pareja le es infiel sin que exista motivo real que lo justifique. Se trata de una auténtica encarnación de la actitud y pensamientos de Otelo hacia Desdémona en la célebre obra de William Shakespeare.

4. Síndrome de Peter Pan


Dan Kiley denominó como Síndrome de Peter Pan al conjunto de rasgos que tiene aquella persona que no sabe o no puede renunciar a ser hijo para empezar a ser padre. Se asocia al personaje, que como todos sabemos vivía en el País de Nunca Jamás donde los niños no crecen.

5. Síndrome de Pollyanna

   Denominado así en referencia a la protagonista de una novela juvenil escrita por la norteamericana Eleanor H. Porter y publicada en el año 1913, hace referencia a la excesiva idealización de las situaciones y experiencias, así como al exceso de amabilidad y a la tendencia a ver solo el lado bueno de las cosas. En otras palabras, se podría describir como un optimismo enfermizo y no ligado a los acontecimientos de la realidad.


6. Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas


   Los pacientes que sufren este trastorno perciben alteraciones en la forma, tamaño y situación espacial de los objetos, así como distorsión de la imagen corporal -que les hacen sentirse más grandes o más pequeños- y del transcurso del tiempo. 


  También se han asociado otras ilusiones visuales como palinopsia (imágenes múltiples), acromatopsia (no percepción del color) y prosopagnosia (incapacidad de reconocer caras). Los científicos sospechan que el escritor Charles Lutwidge Dodgson, conocido bajo el pseudónimo de Lewis Carroll y afectado por migrañas, pudo sufrir este trastorno, de forma que las raras experiencias de la joven Alicia que protagonizaba sus historias fueran bien conocidas por su creador. 

7. Síndrome de Dorian Grey

  El Síndrome de Dorian Gray se aplica a un conjunto de síntomas de origen sociocultural que se caracteriza por la preocupación excesiva de muchos individuos con su apariencia personal distorsionada (dismorfofobia). La última se refiere al miedo extremo de sufrir deformidad física alguna. Acompañado por dificultades en la conformidad con el proceso del envejecimiento natural, y de aceptar así mismo, las demandas del desarrollo que resultan en la madurez emocional.

8. Síndrome de la Bella Durmiente o de Kleine-Levin

  Es una enfermedad poco frecuente de tipo neurológico que se caracteriza por episodios, de días o semanas de duración, en los que el paciente afectado presenta somnolencia excesiva y periodos de sueño prolongado de como mínimo 18 horas diarias (hipersomnia). 

 Otras manifestaciones incluyen una sobrealimentación compulsiva, conducta sexual desinhibida, deterioro de las capacidades mentales, desorientación, agresividad e incluso alucinaciones. Después de las crisis el comportamiento y las capacidades mentales vuelven a la normalidad, aunque a veces existe amnesia tras el ataque y no se recuerda nada de lo sucedido.



9. Síndrome de Madame Bovary 

  También conocido como bovarismo, se define como un estado de insatisfacción crónica de una persona, en planos afectivos y sociales, producido por el contraste entre sus ilusiones  -marcadas por cierta imaginación y romanticismo- y la realidad, que suele frustrar las ambiciones vanas y desmesuradas. El término fue utilizado por primera vez por el filósofo francés Jules de Gaultier y alude a la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert, en concreto a la figura de su protagonista, Emma Bovary.


10. Síndrome de Stendhal

  Si bien este padecimiento no lleva estrictamente el nombre de un personaje literario, y sí en cambio el de un autor real, no queríamos dejar de incluirlo.  El síndrome de Stendhal (también denominado síndrome de Florencia o estrés del viajero) es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar.


 Más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, el síndrome de Stendhal se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico.

 Se denomina así por el famoso autor francés del siglo XIX Stendhal, seudónimo de Henri-Marie Beyle.


11. Síndrome de Cenicienta

  El síndrome de Cenicienta fue creado por el Dr. Peter K. Lewin en 1976, en una carta al editor de la revista Canadian Medical Association Journal. En ella se describen las falsas acusaciones de algunos niños adoptados, de ser maltratados o descuidados por sus madres adoptivas.

  El complejo de Cenicienta fue descrito por primera vez por Colette Dowling, quien escribió un libro sobre el miedo de las mujeres a la independencia, como un deseo inconsciente de ser atendidas por otros, basándose principalmente en el temor de ser independientes. El complejo, se dice, es cada vez más evidente a medida que la persona envejece.

  Colette Dowling intentó definir a las mujeres con este síndrome como motivadas por un deseo inconsciente de ser cuidadas, como consecuencia a un miedo de ser independiente. Este fenómeno puede ser definido como un síndrome y se caracteriza por una serie de motivaciones específicas o causas. Dowling identifica sólo una de las motivaciones, mientras que el síndrome es en realidad una combinación de muchas motivaciones, que son en sí mismas características que conforman un complejo.

12. Síndrome de Blancanieves


  El nombre de este síndrome está inspirado en la Reina Grimhilde, la malvada madrastra de Blancanieves. Ésta no soporta que haya otra persona más bonita que ella, y siente una gran envidia por la joven y hermosa Blancanieves. La madrastra malvada y vanidosa, pide a Humbert, un cazador, que acabe con la vida de su hijastra y le traiga su corazón. 


  Ya que Humbert se niega a matarla, la Reina Grimhilde se se disfraza de anciana y va en busca de Blancanieves, para matarla ella misma con una manzana envenenada. La envidia que siente la Reina Grimahalde, hace que no solo quiera matar a un enemigo, sino que su objetivo es acabar con la vida de un familiar.

  La persona que sufre este trastorno, igual que el personaje de Disney, siente inseguridad sobre su propia imagen y tiene miedo a la vejez, a no ser mirada como antes, y no acepta las consecuencias físicas del paso de los años. Esta inseguridad causa que sienta envidia hacia las personas jóvenes y atractivas y puede llegar a agredir emocionalmente (en algunos casos puede ser físicamente), con humillaciones constantes, a la persona objeto de su envidia.

  Muchos de estos casos ocurren entre madre e hija, pero también puede darse entre suegras y nueras, entre hermanas, entre amigas y en el trabajo. La gran frustración que siente la persona afectada por el Síndrome de Blancanieves, afecta negativamente a su bienestar y le causa depresión y ansiedad.

  Algunas consecuencias de la baja tolerancia a envejecer, le convierten a en una persona obsesionada con su imagen física, pudiendo llegar a la cirugía estética para seguir pareciendo joven. Pese a su edad, quiere seguir siendo una “veinteañera” y se viste como si todavía estuviera en los primeros años de los 20. Además, intenta tener muchas relaciones con hombres para sentirse joven, bella y deseada.

13. Síndrome de Aladino

 Todos recordamos la historia de Aladino y su lámpara maravillosa. Frotándola, le surgía la posibilidad de los tres famosos deseos. Es una referencia que cada día resulta más presente. Sobre todo cuando vas en autobús, tren o estás en un local público. Todo el mundo sufre el síndrome de Aladino.

  La aparición de los smartphones con pantalla táctil ha variado los protocolos corporales. Ahora, contemplas a un montón de gente contemplando fijamente la luz azulada del móvil, mientras desliza el dedo de un sitio a otro. Como si estuviese frotando la lámpara mágica.

 Y en cierta manera, así es. El móvil se está convirtiendo en mucho más que un teléfono. Ahora lleva juegos, aplicaciones sin fin, internet, previsiones del tiempo, noticias, mapas con gps, brújula, música, vídeos y miles de cosas más. (Fuente:  Diario de Mallorca)


14. Síndrome de Pulgarcito o complejo del hermano pequeño


  Pulgarcito era el menor de sus hermanos, tan pequeño que todos se burlaban de él. Para compensar su pequeña estatura, Pulgarcito era con mucho el más inteligente de sus hermanos, el más ingenioso y con eso logró destacar en su familia.


  Algo parecido ocurre con este complejo de Pulgarcito en la vida real. En líneas generales, es el hermano pequeño de una familia el que más lejos llega. A menudo es el único que puede acceder a unos estudios y, por tanto, consigue una mejor calidad de vida que el resto de sus hermanos. Aunque visto así este tipo de complejo no parece negativo, lo cierto es que los Pulgarcitos se enfrentan a una vida llena de presión.

15. Síndrome de Pinocho

  El síndrome de Pinocho, se conoce en psiquiatría con el apelativo de "mentira patológica" o también con el nombre de “mitomanía”. Algunos investigadores de la mente humana, indican que esta patología se caracteriza por la compulsión irremediable que sufren algunas personas para mentir.

  Cuando en la edad adulta observamos a personas que rodean su vida con mentiras y engaños para justificar acciones o para ajustar sus defectos de autoestima, entonces nos encontramos ante un serio problema.


  No todas las personas que mienten padecen este síndrome.Algunos mienten conscientemente para conseguir un beneficio, pero el mentiroso patológico no miente con una intención. Sus mentiras son espontáneas y no planeadas, y una vez entrada en esta dinámica de farsa y engaños no pueden parar, manteniendo en muchas ocasiones durante años las mentiras. El mentiroso patológico sabe que miente, pero no puede evitarlo hasta que finalmente termina creyendo sus propias fábulas. (Fuente: La mente es maravillosa)

16. SÍndrome o complejo de Wendy


  Es conocido por mujeres que manifiestan una preocupación excesiva por el bienestar del otro, acompañado de sentimientos de temor al rechazo e inseguridad continua. Estas mujeres presentan una serie de conductas significativas como por ejemplo, sentirse imprescindibles, intentar hacer feliz a la pareja de manera persistente, evitar que el otro se enfade, pedir perdón por todo lo que hace, etc. 

 Las mujeres que manifiestas este complejo buscan ser aceptadas por los demás, a través de conductas de agrado dirigidas al resto, porque creen que así se ganaran su respeto. Son mujeres prisioneras de su miedo al rechazo y abandono, con marcada tendencia al autosacrificio.

   El complejo de Wendy tiene por lo tanto características de sobreprotección sobre el otro. Actitudes como “ya lo hago”, “no te preocupes”, “no sé qué harías sin mí” caracterizan a las mujeres Wendy actuales. Ejercen así en la relación de pareja más como una figura maternal, en lugar de esposa o pareja, favoreciendo así la inmadurez masculina o síndrome de Peter Pan.

17. Síndrome o complejo de Bambi


 El lindo y pequeño ciervo a cuya madre le dispararon y mataron, es también el mismo nombre de este otro complejo no reconocido oficialmente, por el que las personas afectadas son muy sentimentales y compasivas hacia la vida silvestre y los animales salvajes. Por lo general tienen sentimientos muy fuertes en contra de la caza, los incendios controlados, y cualquier otro trato inhumano de los animales, especialmente los más lindos como los ciervos. (Fuente: GPS)

18. Síndrome de Romeo y Julieta 

  Los expertos le llaman el síndrome de Romeo y Julieta. Es el amor extremo. Ese del sin ti no soy nada, no puedo vivir sin ti, no me dejes porque me muero o me mato. Al principio esa entrega es recibida con alegría, como una muestra de amor. Pero esa dependencia por parte de una de las partes suele acabar siempre igual: en control, en abuso. (Fuente: Te interesa).

19. Síndrome de Jekyll y Hyde

  Muchas personas se preocupan de sí mismos y piensan si son Jekyll y Hydes, en especial si han sido acusados por otras personas. La verdad es que,  todos tenemos un poco de Jekyll y Hyde en nosotros. Todos experimentamos cambios de humor, y con frecuencia no entendemos la causa. Todos somos capaces de cometer actos egoístas y crueles- actos que no son característicos por completo de nosotros. 

  Aunque tendemos a sentirnos más cómodos con la idea  de que alguien es bueno o malo, la realidad es que todos tenemos una combinación de ambas características  buenas y malas; todos compartimos la capacidad de hacer tanto el bien como el mal. En los mensajes que he escrito acerca de este síndrome vas a entender los conflictos internos que pueden causar esta dualidad.

  Con el propósito de facilitar un entendimiento más profundo de la dualidad de la naturaleza humana, más adelante les ofreceré un seguimiento que oscila desde las versiones suaves del síndrome de Jkyll y Hyde hasta las formas más severas. Esta rango de versiones te ayudara a determinar la seriedad de tu propia dualidad personal. Por ahora,  el siguiente cuestionario te ayudará a decidir si sufres del síndrome de Jekyll y Hyde (Dra. Caroline).

20. Síndrome de la Sirenita

  Al escuchar “La Sirenita”  la mayoría pensaría en la pequeña pelirroja de Walt Disney, sin imaginar que en la historia original escrita por Hans Christian Andersen la princesa del mar tenía un trastorno psicológico.

    La sexta hija del Rey Tritón sufría del trastorno de personalidad por evasión, cuya característica principal es la inhibición social

      Comúnmente comienza en la adolescencia, durante el cuento la princesa crece de los diez a los quince años. La característica principal del trastorno es la extrema timidez a pesar de la fuerte necesidad de intimidar    Debido a que son personas hipersensibles a la posibilidad de ser rechazados, criticados o simplemente desaprobados. Marcan una fuerte distancia con los demás a pesar de su fuerte deseo de cercanía.

   Debido a que emocionalmente sienten vergüenza y aprensión. Sumando el hecho de que la aceptación incondicional es relativamente no es común. Suelen  experimentar rutinariamente tristeza, soledad y angustia  


21. Síndrome de Hansel y Gretel 

  Consiste en que cada persona, desde el momento que nace y hasta su fallecimiento, continuamente se encuentra dejando rastros (guijarros) relacionados con sus datos personales, información que lo hace identificable, que le permite desempeñar todo tipo de actividades y ejercer sus derechos en sociedad (regreso a su hogar) pero que conlleva el gran peligro de poder ser rastreable, identificable y vulnerado en su intimidad, su privacidad y en sus derechos fundamentales, desde la violación de los datos personales hasta el peligro por la vida (sociedad del riesgo) misma. 

22. Síndrome de la Bella y la Bestia

 Bella está retenida contra su voluntad en el castillo de la aterradora Bestia. Al principio, la relación entre ellos es muy tensa, y en ciertos momentos de la película de Disney hasta llegan a odiarse. Sin embargo, a medida que se van conociendo más, Bella y Bestia se enamoran...¿suena familiar?


  Lo más habitual es referirse a tal síndrome como el “Síndrome de Estocolmo”. Como curiosidad, se le dio este nombre tras un incidente en 1973 en Estocolmo en el cual durante un asalto a un banco los delincuentes fueron descubiertos por la policía y retuvieron a los empleados y a los clientes que habían sorprendido en el interior como rehenes durante varios días. 

  En el transcurso de ese tiempo de negociaciones, los rehenes se identificaron con los raptores hasta tal punto que colaboraron con ellos protegiéndoles de las acciones policiales. Además, en el momento de la liberación, un periodista fotografió el instante en que una de las rehenes y uno de los captores, antes de ser él detenido, se besaban y se comprometían en matrimonio.

  Por esa razón Emma Watson reflexionó mucho sobre el tema:

“Empecé a cuestionarme si el Síndrome de Estocolmo era parte de la historia. O sea, cuando un prisionero toma las características y se enamora de su captor. Pero, creo que Bella está en desacuerdo con Bestia constantemente. Ella es independiente y desafiante, así que no tiene ninguna de las características de alguien con esa enfermedad.

Sin embargo, considero que otro problema de los cuentos de hadas es que la chica termina dejando sus sueños por el chico. En esta ocasión siento que Bella está más interesada en viajar y leer. Su idea de Príncipe Encantador tiene que ver más con alguien que la entienda”.


23. Síndrome de Robin Hood

  El notario Alvaro Delgado Truyols llama “síndrome de Robin Hood”, (aunque sin ninguna pretensión científica y en terminología más bien jocosa y acotada al ejercicio del Derecho), a aquella especie de “patología” que afecta a algunos juristas investidos de cierto “poder” oficial o público (jueces, fiscales, notarios, registradores, inspectores tributarios y otros altos funcionarios) quienes, en un momento determinado –que suele coincidir con tiempos de crisis o de crispación social- no se conforman con el desempeño normal de su profesión por los monótonos y ordinarios cauces legalmente establecidos y deciden convertirse, casi siempre con abundantes medios de comunicación por testigos, en  “paladines” de la agobiada ciudadanía, traspasando notablemente los poderes y la función que el “imperium” del Estado ha puesto en sus no siempre sensatas manos. (Fuente: Hay derecho)

24. Síndrome de Caperucita Roja

  A las mujeres se les inculca la idea de que siempre puede salir el lobo en el bosque de la vida. No deben llegar tarde a casa, no deben caminar solas por la noche, no deben estar en lugares de riesgo.

  Se les explica que siempre están en peligro y que los espacios que ocupan siempre están amenazados por presencias hostiles. Las pueden robar, violar, secuestrar o matar. Nunca pueden estar seguras y tranquilas sino temerosas y amedrentadas, tanto por amenazas reales como imaginarias.


25. Síndrome de Narciso o narcisismo

  En la mitología griega, Narciso era un joven muy hermoso. Las doncellas se enamoraban de él, pero éste las rechazaba. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco. 


  Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

   Así, el narcisismo es el amor que dirige el sujeto a sí mismo tomado como objeto, y si bien se puede aludir a una serie de rasgos propios de la personalidad normal, el narcisismo puede también manifestarse como una forma patológica extrema en algunos desórdenes de la personalidad, como el trastorno narcisista de la personalidad, en que el paciente sobrestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación.

  En su uso coloquial designa un enamoramiento de sí mismo o vanidad basado en la imagen propia o ego. Como ya se dijo, la palabra procede del antiguo mito griego.

26. Síndrome de Frankenstein

  El Síndrome de Frankenstein hace referencia al temor de que las misma fuerzas utilizadas por el ser humano para controlar la naturaleza se vuelvan contra nosotros, destruyendo a la humanidad. La novela de Mary Shelley, publicada en 1818, recoge esa inquietud. "Tú eres mi creador, pero yo soy tu señor" le dice el monstruo a Víctor Frankenstein al final de la obra.

  En 1968, en pleno apogeo del movimiento contracultural, Theodore Roszak expresaba sus ideas sobre el papel de la ciencia y la tecnología en el mundo contemporáneo: "Cualesquiera que sean las aclaraciones y los adelantos benéficos que la explosión universal de la investigación produce en nuestro tiempo, el principal interés de quienes financian pródigamente esa investigación seguirá polarizado hacia el armamento, las técnicas de control social, productos comerciales, la manipulación del mercado y la subversión del proceso democrático a través del monopolio de la información y el consenso prefabricado". 

  
  Las palabras de Roszak, catalogadas como «tremendas y exageradas como corresponden a un teórico de la contracultura», reflejan no obstante el espíritu de los tiempos: Una creciente sensibilidad social y preocupación política por las consecuencias negativas de una ciencia y tecnología fuera de control. Es lo que se ha llamado Síndrome de Frankenstein, que empezó a extenderse en la opinión pública de los años 60 y 70 dentro del mundo industrializado.


Y esto ha sido todo, aunque pueda que a quienes padezcan algunos de estos complejos y síndromes, quizás no les guste reconocerlo, el hecho mismo de darse cuenta, es el principio de solucionarlo.


Fuente: Muy interesante, Psicología y Mente y Perfecto gurú 

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