CUENTOS DE HADAS SIN UN "FELICES PARA SIEMPRE"

¿Qué pasa después del famoso “final feliz” de los cuentos de hadas? Eso se preguntó una fotógrafa en Canadá, luego de que su hija se obsesionara con el mundo de las princesas y, paralelamente, le diagnosticaran cáncer a su mamá. Mira estas provocativas fotos.



  Aquí verás a Blancanieves, Rapunzel, La Bella Durmiente, La princesa y el guisante, Pocahontas, La Caperucita Roja, Jazmín (de la película Aladdín), Cenicienta, Bella (de La Bella y la Bestia) y Ariel (La Sirenita) mientras atraviesan situaciones difíciles en la muestra "Fallen Princess".

Blancanieves y su hogar desestructurado

  El trabajo de Goldstein comenzó cuando sus hijas pequeñas se volvieron fanáticas de las historias de princesas. Así comenzó a imaginarse una posible secuela para cada cuento tradicional infantil. Su Blancanieves se ha convertido en una maruja de tomo y lomo, casada con el príncipe que al final resultó ser un gandul, y con tres hijos. Si al menos los siete enanitos vinieran a echarle una mano.

La Cenicienta del after hours

 Repudiada por su madrastra, maltratada por sus hermanastras e ignorada por su padre, es normal que Cenicienta solo se sintiera cómoda cerca de un tipo de cristal, el de los chupitos.


Pocahontas aburguesada

 Mientras John Smith, su príncipe, se marcha a la conquista de nuevas tierras, esta princesa se queda encerrada en un mundo que desconoce y a punto de caer en el síndrome de Diógenes. Hay que decir que la auténtica princesa india se casó con un comerciante de pieles y viajó a Londres donde fue recibida por la reina de Inglaterra.

Caperucita obesa

 Para el lobo habría sido mejor bocado esta Caperucita que la pequeña del cuento original. En la versión de Charles Perrault, una de las primeras, publicada en el siglo XVII, la niña acaba devorada por el lobo.


La Sirenita en el acuario

 Su reinterpretación de los cuentos infantiles ha hecho que la autora de estas fotografías reciba numerosas quejas. Ella asegura que su intención era: “Situar a las princesas en un entorno realista y actual”. Y a la pobre sirenita le reservó un destino de lo más triste: ser exhibida a la mirada de los curiosos.

La Bella en el quirófano

 El cuento original, obra de 1740 de la escritora francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, es una crítica a los matrimonios de conveniencia de poderosos señores con bellas jóvenes. En esa realidad, a menudo, los maridos se convertían en bestias para la ingenua “princesa”. Pero el destino de nuestra Bella recurrir a la cirugía para conservar su atractivo. Lo malo es que acabó convirtiéndose en adicta. Por cierto, ¿no le encontrais cierto parecido con Carmen Lomana?

Y Jasmine tomó su fusil

 La princesa de Aladdín desafió las normas de su reino para casarse con un hombre sin sangre noble. ¿Qué haría si su país fuera invadido? Sin duda, unirse a la insurgencia irakí.


Rapunzel, terminal

 Dina Goldstein retrató a Rapunzel, la princesa de las trenzas doradas, víctima de un cáncer que le hizo perder su seña de identidad. Probablemente, la más cruel de todas las imágenes de la colección.

La Princesa del Guisante

 Probablemente, este es uno de los pocos cuentos en los que la mujer es quien decide: la princesa era en realidad la única superviviente de un naufragio que pidió refugio en el castillo del príncipe.

La Bella Durmiente

 ¿Y qué habría pasado si esta princesa no se hubiera despertado con un beso de amor verdadero? O peor aún: ¿no será que la Bella Durmiente padecía narcolepsia?



Fuente: Quo

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