Las 15 emociones tóxicas que te impiden ser feliz

Para poder controlar nuestras emociones debemos identificar aquellas que nos hacen mal y transformarlas en emociones positivas que nos permitan ser felices.



Fuente: Genial Guru

  Por eso, aquí les compartimos 15 emociones tóxicas que te impiden ser feliz, y consejos para afrontarlas y superarlas.


1. La ansiedad tóxica.

  La ansiedad tóxica aparece cuando sientes una amenaza. Cuando ésta se apodera de tu cuerpo y de tu mente te desanimas con facilidad e incluso puedes llegar a deprimirte. Algunos síntomas son el miedo, la inseguridad, la falta de concentración y el insomnio.


2. La angustia tóxica.

  Esta emoción te hace vivir en un estado continuo de malestar, tristeza, y lamento. Hace que cambies por completo tu manera de escuchar y de hablar, así como la toma de decisiones. Te paraliza y paraliza tu futuro y el de las personas que tienes a tu lado.


3. La insatisfacción crónica.

  La insatisfacción se hace tóxica cuando se instala definitivamente en tu vida. La insatisfacción ocasional te lleva a mejorar día a día, pero la insatisfacción crónica busca continuamente la perfección de todo lo que te rodea.

4. El apego tóxico.

  Esta emoción te convierte en una persona emocionalmente manipulada y que hace que te consideres incapaz de alcanzar lo que te propongas por ti mismo. Eres codependiente si eres una persona insegura y que duda de sus propias capacidades.

5. El enojo tóxico.

  El enojo, en determinados contextos y bien gestionado, puede ayudarte a superar situaciones difíciles. El problema surge cuando el enojo se transforma en violencia, convirtiéndose en un enojo tóxico.

6. La envidia tóxica.

  La envidia tóxica no sólo te hace sufrir a ti sino también a quienes te rodean. Esta emoción te impide celebrar el éxito de los demás y te lleva por un camino de amargura porque eres incapaz de tolerar que al otro le vaya bien.


7. El miedo tóxico.

  El miedo que no se supera puede durar toda la vida. Sólo descubriendo el origen de tus miedos serás capaz de enfrentarte a ellos y superarlos.


8. La vergüenza tóxica.

  Es la obsesión por temer hacer el ridículo, que en muchas ocasiones se centra en el miedo a ser abandonados. La vergüenza tóxica te paraliza y te impide cumplir tus metas y sueños. Es importante saber que quien te avergüenza lo hará por propia inseguridad.


9. La depresión tóxica.

  Esta es una de las emociones más peligrosas por las que puedes llegar a pasar. La depresión tóxica es una alteración de tu estado anímico que afecta todas las áreas de tu vida. Puedes llegar a no saber por qué y para qué vives.

10. La frustración tóxica.

Esta emoción te convierte en una persona resentida. Ten en cuenta que no puedes vivir esperando agradarles a los demás. Conviértete en una persona que priorice por encima de todo su dignidad, y que tenga las riendas de su propia vida.

11. El duelo tóxico.

   Esta emoción aparece cuando no se logra superar una pérdida debidamente y se produce un estancamiento emocional que no te permite recuperar el control de tu vida.
Por otro lado, no debes tratar de que los demás entiendan cómo vives el dolor. El dolor debe ser escuchado, pero es muy difícil que pueda ser entendido. Tener dolor es necesario y no debe reprimirse.


12. El llanto tóxico.

Llorar es tan bueno como necesario. Pero como toda emoción puede volverse tóxica cuando se vuelve una respuesta automática ante la más mínima frustración. Hay que entender que el llanto nunca es la solución.

13. La culpa tóxica.

Es imprescindible distinguir entre la culpa real (cuando se transgrede una ley teniendo conciencia de ello) y la culpa tóxica (los sentimientos de culpa que provienen de causas emocionales).


14. El rechazo tóxico.

El rechazo produce un profundo dolor y te hace más susceptible provocando una dificultad para afirmarte como persona y convirtiéndose en una emoción tóxica.

15. Los celos tóxicos.

Los celos son consecuencia del miedo a perder a alguien. En esta emoción tóxica intervienen la amenaza, el control, la prohibición y la pérdida. La persona celosa siempre tiene miedo a perder.




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