¿Y si nos convocamos todos a un "cerebrazo"?

En medio de tanta necesidad de salir a exponer partes del cuerpo en la calle, una oportunidad para que todos pensemos cómo salir adelante de una vez por todas.


Fuente: MDZ

  Ya que la gente se está convocando a querer reivindicar derechos mostrando libremente partes de su cuerpo, tenemos la gran oportunidad de subirnos a la ola y provocar un cambio cultural: hagamos también un "cerebrazo". La idea se le ocurrió a un forista de MDZ y desde la redacción del periódico la hicieron propia. 
  Pongamos en valor la capacidad de pensar soluciones a los derechos no reconocidos y cómo cumplir como sociedad los deberes para los cuales siempre tenemos una excusa a mano para no llevarlos adelante.

  Ojo: no es una convocatoria a los que puede calificarse socialmente como "genios". Un buceador de esta área fundamental del cuerpo humano como es Facundo Manes, contó alguna vez en MDZ que no hay -a pesar de los que ejecutan y defienden los populares test online- un "inteligentómeteo". 

  Según Manes, no existe una forma cabal de medir, por ejemplo, si Albert Einstein es realmente más inteligente que esa madre que debe ingeniárselas cada medio día con tener un almuerzo para sus hijos en medio de la adversidad económica. 

  Es más: el neurocientífico sospecha que la mujer podría estar ejecutando cálculos y tomando decisiones mucho más rápidamente y de carácter crucial que como lo haría el científico ante esa misma circunstancia.

  Por eso hay que saber que todos tenemos un poder dentro nuestro, pero hay que hacerlo funcionar. Se llama "pensar". Implica no asumir todo lo que nos han contado como válido, dependiendo de la cercanía, afecto o grado de dependencia de quién lo contó.

  Existen instituciones que podrían alimentar con ideas este "cerebrazo" del que nadie debería sentirse excluido: no hay gente que piense "peor" o "mejor" que otros, simplemente hay que organizarse.


  Los argentinos nos hemos entrenado bastante en esta tarea, pero en situaciones de cuasi clandestinidad: fundamos lo que es conocido como "viveza criolla" y, con ella, le encontramos a muchos problemas. En vez de enfrentarlos a fondo, creamos una salida colateral temporaria para muchos atascos, que no siempre benefician al bien común y que en otras, terminan apostando más a la individualidad que a la construcción de un bienestar colectivo.

  Durante mucho tiempo, por ejemplo, los partidos políticos se organizaban en torno a núcleos de ideas, coindicencias básicas de pensamiento. Ahora más bien la competencia es por "cómo ganar", "cómo imponerse", sin importar mucho qué tipo de presente (y futuro) se le propone a la sociedad.

  Por eso, se podrá salir a la calle a mostrar tetas, culos, penes, lo que se quiera. 

 Pero si no mostramos capacidad de hacer funcionar el cerebro para salir de los condicionantes que nos impiden ver con nuestros propios ojos, alguien siempre seguirá llevándonos de las narices tras su carro triunfal o decadente. 

   Cualquiera fuere, poco nos interesara si estamos concentrados en la estupidez que nos indiquen en ese momento sobre la qué hay que gastar tiempo discutiendo más con las vísceras que con el cerebro. 


  Te invitamos a opinar en qué consiste tu aporte al "cerebrazo". Te pedimos que no insultés a nadie, ni denunciés, ni critiqués: contanos en los comentarios de esta nota qué aporte podés hacer en concreto, sin reclamárselo a nadie.


No hay comentarios

El Club de los Libros Perdidos. Con la tecnología de Blogger.