CONOCE LAS PALABRAS MEXICANAS... QUE EN REALIDAD NO EXISTEN PARA LA RAE

Los mexicanos se distinguen por su colorido y folclórico lenguaje y por crear palabras con múltiples significados que les dan una identidad única y quien sólo tienen sentido en México.



  Muchas de ellas a pesar de que las usan a diario ni siquiera existen en el diccionario. Conoce 14 palabras que los mexicanos usamos a diario pero la RAE (Real Academia Española) no reconoce.
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#1 Vaquetón:

Se refiere a una persona floja o perezosa.

#2 Teporocho:

Otra forma de decir borracho o alcohólico.

#3 Teto:

Para designar a alguien que es muy torpe, atolondrado o que se comporta como un niño cuando no lo es.

#4 Quihubo o quihúbole:

Típico saludo para decir ¿qué hubo? ¿qué tal? o ¿cómo estás?

#5 Malacopa:

Para referirse a una persona cuyo comportamiento cambia de forma negativa cuando está bajo la influencia del alcohol.


#6 Locochón:

Se utiliza para referirse a algo que está fuera de lo común o es muy atrevido.

#7 Jocho:

Hot dog o perro caliente.

#8 Garigolear:

Palabra usada para decir que algo está demasiado adornado.

#9 Bomberazo:

Trabajo o tarea imprevista que debe hacerse inmediatamente porque es urgente.

#10 Bonche:

Hace referencia a una gran cantidad de cosas como: libros, papeles, trabajo, etc.

#11 Cooperacha:

Cooperación aparentemente voluntaria que se hace entre amigos, familiares o compañeros de trabajo para comprar bebidas, botanas o demás artilugios para una fiesta.


#12 Chipocludo:

Se dice de la persona que es buena en sus deberes o trabajo. Tambien se utiliza para decir que algo está increíble.

#13 Enmuinado:

Se utiliza para referirse a una persona que está molesta, enojada o enfadada.

#14 École:

Expresión que se utiliza para dar la razón.




1 comentario:

  1. Vaquetón sí existe. Es el palo con el que se le pega a los tambores en las orquestas sinfónicas, y como casi nunca se utiliza, solo en momentos clave, de ahí viene la comparación con la gente perezosa, porque el vaquetón está la mayor parte del concierto acostado encima del tambor hasta que lo tengan que tocar, lo cual sucede muy pocas veces.

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