La lección de la abuela licenciada en Químicas con 94 años: “Si tienes ganas de aprender no hay barreras”

Cuando Fernanda Pozo Carreño comenzó sus estudios universitarios corría el año 41 del siglo pasado… y para ponerlo en contexto, aún ni siquiera había terminado la Segunda Guerra Mundial.



Fuente: Mujeres con Ciencia

  A sus 94 años, cumplirá 95 en enero, Fernanda Pozo, ha logrado, por fin, que se reconozca su esfuerzo. “Pensaba haberme licenciado mucho antes”, bromea. En silla de ruedas, aquejada de vértigos y de falta de audición, es su nieta, Fernanda Tirado, de 28 años, quien nos atiende.


  Javier San Martín: Fernanda, has heredado el nombre de tu abuela, ¿y algo más? ¿Te has dedicado a la ciencia?




  Fernanda Tirado:  ¡En absoluto! ¡Se me dan fatal! Yo siempre he tenido bastante claro que lo mío eran las letras. Estudie traducción e interpretación con especialidad en inglés.



  A pesar de no haber elegido la misma rama de conocimiento, abuela y nieta tienen algo más en común. Aquel año de 1941, cuando Fernanda Pozo, la abuela, comenzó sus estudios, coincidió con la puesta en marcha la facultad de Ciencias de la Universidad de Murcia. Fernanda Tirado, la nieta, también pertenece a la primera promoción de su especialidad, pero además, ambas cursaron sus asignaturas entre los mismos muros, porque lo que entonces era la facultad de ciencias, es hoy, en aulario de la de letras.




Javier San Martín: ¿Y alguien más en la familia se ha dedicado a la ciencia?



Fernanda: Mi madre, que es hija de mi abuela, estudió magisterio con especialidad en matemáticas y es profesora.



Javier San Martín: ¿Les animaba Fernanda a estudiar?



Fernanda: Mi abuela siempre decía que estudiásemos lo que quisiéramos, lo que fuera, pero que había que estudiar algo porque nunca se sabe las vueltas que puede dar la vida.




Javier San Martín: ¿Cómo fue su paso por la universidad?



Fernanda: Intuyo que se lo pasó muy bien, porque cuenta que fueron unos años muy felices, así que creo que supo disfrutarlos. Mi bisabuelo era muy moderno para su tiempo, no creía que las mujeres tuvieran que ser dependientes del hombre, ni que tuvieran que quedarse en casa. Mi abuela fue a la universidad porque era una mujer bastante libre, que salía y socializaba bastante.




Javier San Martín: ¿Era la única mujer en la universidad?



Fernanda: No. Tuvo otras cuatro compañeras en su misma carrera que eran las únicas mujeres de la facultad.




Javier San Martín: Creo que tiene un especial buen recuerdo de un profesor…


Fernanda: Ella siempre dice que tuvo un cuadro de profesores “espléndidos”, pero especialmente se acuerda de Loustau. José Loustau había sido rector de la Universidad de Murcia hasta poco antes de que mi abuela empezara los estudios. Era un eminente biólogo que ocupo la cátedra de Mineralogía y Botánica y estuvo al frente de la universidad, casi ininterrumpidamente, desde 1916 hasta la Guerra Civil. Hoy tiene un edificio y un museo a su nombre. Según dice mi abuela, Loustau era un ser excepcional, muy humano y un gran profesor, algo fuera de serie.


Javier San Martín: Y alguna pesadilla universitaria…



Fernanda: Creo que el que no pudiera terminar la carrera tuvo que ver con eso… con que al profesor de química orgánica no le hacía mucha gracia ver mujeres en la universidad. Ella cree que fue una manía…


Licenciada 75 años después



Javier San Martín: Solo le faltó esa asignatura para acabar la carrera…





Fernanda: Así es.



Javier San Martín: ¿Crees que hubiera seguido estudiando de haber aprobado en aquel momento?


Fernanda: Seguramente. Ella siempre dice que no ha hecho más que estudiar desde los once años, que todos tenemos que aprender y que a ella le gustaba estudiar y saber cosas… También repite que si tienes ganas de aprender no hay barreras.


Javier San Martín: ¿Alguna vez te ha contado por qué eligió química?



Fernanda: No, pero desde que yo la recuerdo, siempre la visto mezclando líquidos para ver que reacción ocurría… juntar esto y lo otro… la química era su carrera.



Javier San Martín: Conseguir que a tu abuela le reconozcan los estudios que realizó hace 75 años, y por tanto, tener acceso a un título universitario oficial ha debido ser una pequeña odisea para ti…



Fernanda: En realidad la odisea ha sido para las secretarias de la Facultad de Química. Cuando les conté la historia, se volcaron desde el principio con la causa. Nos llamaban de vez en cuando para pedirnos los papeles que se necesitaban…



Javier San Martín: Supongo que les habrá tocado buscar entre documentos bastante antiguos…





Fernanda: Sí. El primer inconveniente fue que el expediente académico de mi abuela es un expediente histórico, no está digitalizado, ni se puede buscar en un ordenador, y tuvieron que indagar en un archivo de la sección de químicas de la Facultad de Ciencias para poder solicitar la compensación al rectorado. En verano nos llegó la carta del rectorado de la Universidad diciendo que le iban a conceder la licenciatura.



Javier San Martín: ¿Ella sabía algo de todo esto?



Fernanda: Le preguntamos, al principio, si estaba interesada, pero no le dijimos todo porque no sabíamos si íbamos a poder conseguirlo.



Javier San Martín: Además de los problemas para localizar determinados papeles, ¿os habéis encontrado con otras dificultades?



Fernanda: Bueno, cuando creíamos que ya lo teníamos todo, desde Madrid nos pidieron una fe de vida. Parece ser que no se creían que una mujer pudiera solicitar un título universitario con 94 años.


Ganas de aprender



Javier San Martín: ¿Cómo os ha transmitido esas ganas por aprender de las que hablaba tu abuela el día que le entregaron su título?



Fernanda: Tanto mi abuela como su hermana leen mucho. Es algo que siempre me ha llamado la atención. Siempre les ha gustado leer, estar informadas. En su casa siempre hay periódicos, revistas… y siempre nos ha preguntado por la forma de hacer recetas de cocina, pero lo curioso es que lo hacía de un modo especial. Aquí en Murcia siempre decimos una pizca de esto, una pizca de aquello, sin embargo, para mi abuela nunca era una pizca, sino tantos gramos.



Javier San Martín: Dices que le gusta leer, ¿qué lee?



Fernanda: Sobre todo novela.



Javier San Martín: ¿De qué temas?



Fernanda: Lee de todo, excepto de lo que trata de la guerra.



Javier San Martín: Solemos tener la tentación con las personas mayores de pedirles que nos haga un resumen de su vida, que nos dejen una lección que podamos aplicar a nuestra existencia. ¿Qué dirías que has aprendido de tu abuela?



Fernanda: Que hay que intentar siempre ser feliz. Parece fácil, pero muchas personas no lo tienen en cuenta. Yo siempre he visto en mi abuela a una persona que ha intentado transmitir felicidad y ser feliz.



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