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sábado, 15 de octubre de 2016

Todos eran Orlando, todos eran París. ¿Y Haití?

Al parecer no es glamoroso ser haitiano, y no es, como argumentan sardónicamente algunos, que poniendo la bandera de Haití en sus perfiles o diciendo "Todos somos Haití" se hará gran cosa. 




   Pero sí podemos hacer, y mucho, si no los olvidamos, si no ignoramos su tragedia, si no simplemente los tomamos como humanos de segunda por no ser europeos ni de primer mundo.


   Ojalá quienes puedan acercar su ayuda concreta y real lo hagan, pero nadie lo hará si los ignoramos.
   Por eso, desde aquí en el Club, hacemos un homenaje a las letras de este pequeño gran país, el primero el hacer una revolución para liberarse del yugo esclavista en toda América (y que irónicamente tuvo que indemnizar a Francia por dejar de ser su colonia).


   Ojalá les guste estos hermosos poemas y los compartan.



"Omisión de socorro a poetas en peligro"
René Depestre, poeta haitiano


   La ternura de los poetas viaja 
en ballena azul alrededor del mundo: 
ayudadnos a salvar esta especie 
en vías de extinción. 




"Intemperies 99"René Depestre, poeta haitiano


   Más allá de las viñas naufragadas 
más allá de las casas reventadas 
y de los sueños esfumados, 
más allá de los ojos que todo lo perdieron, 
más allá de las vidas que la lluvia humilló, 
en la herida más viva del espíritu 
la cicatriz va haciendo su obra de ternura: 
los inocentes pájaros aprenden a cantar 
de nuevo en el silencio de las gentes.

Lézignan-Corbières, 
noviembre 1999



"El Caos haitiano"René Depestre


   Abierta está una desdicha-tigre 
entre la vida y yo: ¿puede uno 
dominar el caos haitiano de sus días? 
¿puede uno contener en sus venas de nómada 
el flujo existencial de tiempos de soledad? 
todo el ultramundo mundial de nocturna desolación 
sigue ofreciendo brazos de mar que cruzar. 

   Un malestar no interrumpido se enrosca sin fin 
en un adiós de ternura al golfo de Jacmel. 

   Uno puede pasar su vida de poeta vencido 
exiliado en los siete días de la semana. 

   Teniendo ante mí los años contados, 
soy el caballo sudoroso de mis raíces. 




"Ceremonia de los adioses"René Depestre


   He aquí su vida llevada por el flujo magnético 
que regula sus días y sus viajes de poeta; 
un trote de burro en camino de cabras 
un vuelo espiral de aeroplano sobre 
el viejo cementerio marino de infancias 
un tratado de erotismo chino justo antes 
de irse en los gritos de amor de las mujeres, 
de la campana basilical al carillón 
vaciado en el metal en fusión de la mujer. 

   El porvenir pereció en la frente del viajero. 


   El horizonte se fue, quedó solo en el mundo: 
¿qué tiempo de esperanza hará en el país natal? 

   Un radiante otoño de sabiduría responde 
al espíritu protegido contra la morriña. 
Muy de mañana corre a lomos de rucio 
por tortas de yuca y leche del recuerdo. 
   Con el cuerpo cerrado a utopías de presa toma 
la senda de la vida donde todo se envida. 

   Un gran jardín de ensueño aporta a sus trabajos 
el embeleso de un perpetuo mes de junio. 
Es memoria de la vida y de la muerte. 

   Es el acné adulto culmen de la madurez. 
   En la tarde del retorno al polvo 
la poesía de un eterno sol del membrillo 
abre sus exequias al adiós de las mujeres. 

   Brillará su sol largo tiempo en sus cenizas. 
   Retorna al limo loco del bien y del mal: 
a su vez se extingue en el lecho de tinieblas 
sobre sus islotes de sombra cae sin piedad la noche. 




"Epitafio", René Depestre



Cuando vuelva su canto al polvo 
de los caminos, plántenle un jardín 
con frutas mañaneras de un abril imposible. 


Poemas traducidos por el equipo de traducción dirigido por los profesores Joëlle Guatelli-Tedeschi y Adoración Elvira Rodríguez y cedidos para su publicación en El Cultural por la Fundación Sinsonte 




Versos de Jacques Roumain 

   África he guardado tu recuerdo África 
estás en mí 
como la astilla en la herida 
como un fetiche tutelar en medio de la aldea 
   
   Haz de mí la piedra de tu honda 
de mi boca los labios de tu llaga 
de mis rodillas las columnas rotas 
de tu humillación 

   Sin embargo 
no quiero ser más que de vuestra raza 
obreros campesinos de todos los países... 
obrero blanco de Detroit peón negro de Alabama 
pueblo innumerable de las galeras capitalistas 
el destino nos yergue hombro con hombro 
y renegando del antiguo maleficio 
de los tabúes de la sangre 
pisamos los escombros de nuestras soledades 

   Si el torrente es frontera 

arrancaremos al declive su cabellera irrestañable 
   Si la sierra es frontera 
romperemos la mandíbula de los volcanes 
que refuerzan las Cordilleras 
y la llanura será la explanada de la aurora 
donde reunir nuestras fuerzas descuartizadas 
por la astucia de nuestros amos 

   Como la contradicción de los rasgos 
se resuelve en la armonía del rostro 
proclamamos la unidad del sufrimiento 
y de la rebelión 
de todos los pueblos en toda la superficie de la 
tierra y mezclamos el cemento de los tiempos 
fraternales en el polvo de los ídolos. 

De Bois d'ébéne (1944; edición póstuma)- Versión en español: José M. Valverde. Jacques Roumain nació en Puerto Príncipe en 1907. Fue asesinado en plena lucha política en 1944. Sus obras consideradas maestras, como Bois d'ébéne y Gouverneurs de la rosée, se editaron poco después de su muerte y revelan instancias sensibles de la historia y la cultura hatianas. 


Versos de Anthony Phelps 


   Pero dónde pero dónde 
adónde se va a retumbar la tormenta 
   Pero dónde pero dónde 
adónde se va a aullar el viento 
viento revocador tumbador de estrellas 

   Había una vez una Ciudad 
   Había una vez un País 
   Cuando la boca como luna soñadora 
esconde la cara bajo las palabras 
   Cuando la vida en ropas de Príncipe 

voltea la espalda a la ventana 
hasta el sol 
hasta el sol está desnudo 

   Había una vez un País 
   Había una vez una Ciudad 
   Pero dónde pero dónde 
   Pero dónde 
   Mi memoria tiene tanto dolor 
de garganta 




"Nada permanece tanto como el llanto VII"
Jacques Viau


   Hemos ido acumulando corazones en nuestro corazón, 
palabras en nuestra voz quebrantada por azadones. 
Hemos dejado huellas por todos los caminos 
y algunos de nosotros ya no estamos. 

   Hemos ido de manos con las sombras. 
   
   Nuestro andar es un grito estacionado. 
   Por cada paso, un día que transcurre. 
   Por cada palabras, mil palabras que vocifera la prole. 
   Qué será de nosotros después de esta larga travesía? 

   Poco importan si el mármol o la piedra eternizan 
nuestro corazón de húmedo barro. 
   Nos basta con que nuestra voz perdure en la voz 
del amigo, en la del compañero de rutas que nos tendió 
la mano cuando se aproximaba la caída. 
   Hemos llenado muchos de los vacíos que nos legaran. 
   A otros toca llenar los que nosotros dejamos. 
   Apenas tuvimos tiempo para remendar la herencia. 
qué corazón irá nuestro corazón a depositarse? 
   A qué silbido irá nuestro silbo a renovarse? 
   Nada sabemos, 
cumplimos una jornada que empezó antes que nosotros 
y que no concluirá con nosotros. 




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