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martes, 8 de septiembre de 2015

La justicia del profesor

En el primer día de clase, el profesor de “Introducción al Derecho” entró al aula y lo primero que hizo fue pedir el nombre de un estudiante que estaba sentado en la primera fila:

–¿Cuál es su nombre?
–Mi nombre es Nelson, señor.
–¡Fuera de mi clase y no vuelva nunca más! – gritó el maestro con desprecio.
Nelson estaba desconcertado. Cuando volvió en sí, se levantó rápidamente recogió sus cosas y salió del aula.
Todo el mundo estaba asustado e indignado, pero nadie habló.

–¡Muy bien! Vamos a empezar, dijo el profesor –¿Para qué sirven las leyes? – preguntó el maestro.
Los estudiantes seguían asustados, pero poco a poco empezaron a responder a su pregunta:
–Para tener un orden en nuestra sociedad.
–¡No! – Respondió el profesor.
–Para cumplirlas.
–¡No!
–Para que las personas equivocadas paguen por sus acciones.
–¡No! ¿Alguien sabe la respuesta a esta pregunta!
–Para que se haga justicia – una muchacha habló con timidez.
–¡Por fin! Es decir, por la justicia. Y ahora, ¿qué es la justicia?

Todos empezaron a molestarse por la actitud tan vil e hipócrita del profesor.
Sin embargo, continuaron respondiendo:
–A fin de salvaguardar los derechos humanos …
–Bien, ¿qué más ? – preguntó.
–Para diferenciar el bien del mal, para recompensar a aquellos que hacen el bien …
–Ok, no está mal, pero respondan a esta pregunta:
“¿Actué correctamente al expulsar a Nelson del aula?”

Todos estaban en silencio, nadie respondió.
–¡Quiero una respuesta por unanimidad!
–¡No! – contestaron con una sola voz.
–¿Se podría decir que he cometido una injusticia?
–¡Sí!
–¿Y por qué nadie hizo nada al respecto? ¿Para qué queremos leyes y reglas, si no tenemos la voluntad necesaria para practicarlas? Cada uno de ustedes tiene la obligación de hablar cuando es testigo de una injusticia. Todos. ¡No vuelvan a estar en silencio, nunca más! Vayan a buscar a Nelson – dijo– Después de todo, él es el maestro, yo soy un estudiante de otro período. Pero aprendan que cuando no defendemos nuestros derechos, se pierde la dignidad y la dignidad no puede ser negociada.


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